El alcalde de Cádiz, Bruno García, durante su atención a medios de este martes 3 de marzo. Foto: Eulogio García.

El giro comercial del Cádiz CF permite al Ayuntamiento desmarcarse del debate sobre el nombre del estadio Carranza

El nuevo patrocinio para el Nuevo Mirandilla cambia el escenario político abierto en 2024 y deja sin recorrido práctico el expediente iniciado por el propio Consistorio

·

El anuncio del acuerdo de naming rights que convertirá el estadio en JP Financial Estadio tiene una doble (e incluso triple) lectura más allá de la estrictamente económica para el Cádiz CF. Y es que el movimiento  también cambia el tablero político que desde el verano de 2024 mantenía abierto el debate sobre la posible recuperación del nombre Carranza.

En la práctica, el giro comercial del club libera al Ayuntamiento de Cádiz de tener que adoptar una decisión formal sobre aquel expediente, un asunto que durante meses se había convertido en una carga política para el equipo de Gobierno.

El alcalde, Bruno García, lo dejó claro este martes en atención a medios. Insistió en que el estadio “se llama Nuevo Mirandilla” y admitió que el cambio de denominación dejó de ser prioritario para el equipo de Gobierno. “No es una prioridad”, reiteró, subrayando que el Ayuntamiento decidió no impulsar el expediente ante la existencia de criterios jurídicos contrapuestos y la sensibilidad social del debate vinculado a la memoria democrática.

La secuencia arranca en julio de 2024, cuando Ayuntamiento y Cádiz CF anunciaron el inicio de un expediente para estudiar la recuperación del nombre Carranza —sin el “Ramón”— para el estadio municipal. El propio alcalde defendió entonces la apertura del procedimiento como respuesta a una solicitud formal del club.

En diciembre de 2024 y abril de 2025 el Pleno aprobó por unanimidad dar traslado del expediente a los grupos políticos y colectivos solicitantes. Sin embargo, el proceso no avanzó públicamente y fue perdiendo impulso hasta que, en septiembre de 2025, el alcalde reconoció que el cambio de nombre “no era prioritario”.

En paralelo, el debate se fue enredando entre informes jurídicos, advertencias sobre la Ley de Memoria Democrática y un contexto político cada vez más incómodo. El expediente no se cerró formalmente, pero tampoco se impulsó.

Ahora, con la activación del naming comercial por parte del Cádiz CF, el escenario cambia por completo. El alcalde defendió que el convenio de cesión de 1981 permite al club la explotación comercial del estadio “en cualquiera de sus modalidades” y puso como ejemplo el modelo de Anoeta, donde el estadio municipal mantiene su nombre oficial mientras la Real Sociedad lo denomina Reale Arena en competiciones.

“El estadio se sigue llamando Estadio Nuevo Mirandilla”, insistió García, diferenciando entre la denominación institucional —competencia municipal— y la fórmula comercial aplicada en los partidos del primer equipo.

Ese nuevo marco deja sin recorrido práctico el intento de recuperar Carranza. Si el estadio mantiene oficialmente el nombre Nuevo Mirandilla y el club activa una denominación comercial vinculada a un patrocinador privado durante cinco temporadas, la necesidad política de resolver el expediente desaparece de facto.

El Ayuntamiento evita así tener que adoptar una decisión expresa de archivo o desistimiento. No hay votación, no hay resolución pública, no hay marcha atrás formal.

Además, el nuevo escenario evita que el Gobierno municipal tenga que pronunciarse de manera definitiva sobre el encaje legal del nombre Carranza en el marco de la Ley de Memoria Democrática. El debate, que durante meses osciló entre interpretaciones jurídicas contrapuestas y posicionamientos políticos cambiantes tanto desde la oposición como desde el propio Ejecutivo local, queda así desplazado sin necesidad de una resolución expresa que obligara al equipo de Gobierno a reafirmarse o rectificar sus planteamientos anteriores.

La discusión queda reconducida hacia el terreno estrictamente comercial, amparada en el convenio vigente hasta 2031, y alejada del conflicto simbólico que había marcado los últimos dos años.

El Cádiz ha cambiado el escenario. Y el Ayuntamiento, que ya había decidido no dar prioridad al cambio de nombre, encuentra ahora una vía para dejar atrás un asunto que llevaba casi dos años abierto sin resolución definitiva.

Ver versión completa