El Gobierno se prepara para intervenir ante el conflicto de Airbus y el riesgo para el sector aumenta
Industria contempla mediar ante una huelga que ya preocupa por su impacto en las plantas españolas, la cadena de proveedores y la capacidad del país para captar nuevos programas aeroespaciales
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La huelga indefinida de Airbus en España ha entrado en una fase especialmente delicada. El último intento de mediación no ha logrado acercar a la empresa y a los sindicatos, mientras el Gobierno empieza a plantearse una intervención para facilitar un acuerdo.
El conflicto supera ya los límites de las fábricas del fabricante europeo: Industria, los proveedores del sector y los polos aeroespaciales de Sevilla y Cádiz observan con preocupación una situación que puede terminar afectando a la producción y a futuras cargas de trabajo.
La mediación no consigue desbloquear la huelga de Airbus
La reunión convocada por la Fundación SIMA terminó sin acuerdo después de que Airbus rechazara continuar la negociación con el comité de huelga mientras se mantengan los paros.
La compañía apuesta por otra vía de mediación con la mesa negociadora, una fórmula cuestionada por los sindicatos que integran el comité de huelga.
Las diferencias afectan tanto al procedimiento para negociar como al contenido del acuerdo. Las conversaciones abiertas desde julio incluyen cuestiones salariales y laborales, entre ellas la revisión de las retribuciones, la flexibilidad de las vacaciones, el teletrabajo y las garantías para trabajadores de la división espacial afectados por la futura empresa conjunta que Airbus prepara con Thales y Leonardo.
La compañía había planteado una propuesta que incluía la recuperación de un 7,6% de poder adquisitivo durante cinco años, además de una paga extraordinaria de 2.000 euros. La oferta no consiguió cerrar el conflicto y los trabajadores optaron por mantener las movilizaciones.
El enfrentamiento preocupa especialmente porque Airbus ya había advertido de posibles dificultades para cumplir sus calendarios de entrega si la situación se prolonga.
Entre los programas afectados por la actividad de sus instalaciones españolas se encuentran aeronaves comerciales como los A320, A330 y A350 y modelos militares como el C295.
El Gobierno abre la puerta a intervenir para buscar un acuerdo
El secretario de Estado de Industria, Jordi García Brustenga, ha confirmado la preocupación del Ejecutivo y ha dejado abierta la posibilidad de que el Ministerio encabezado por Jordi Hereu termine participando en la búsqueda de una salida.
Industria considera que España tiene ante sí una oportunidad de crecimiento vinculada al sector aeroespacial y que un conflicto prolongado puede perjudicar su posición frente a otros países que compiten por atraer inversiones y nuevos proyectos.
El Ejecutivo, aunque reconoce que los conflictos laborales forman parte de los procesos de negociación, reclama rapidez para alcanzar un pacto.
El peso estratégico de Airbus ha aumentado además en un contexto de mayores inversiones europeas en defensa. España mantiene programas directamente relacionados con la compañía y el Consejo de Ministros autorizó el pasado 25 de agosto un acuerdo marco para la adquisición conjunta con Polonia de aeronaves MRTT, con un valor estimado de 5.400 millones de euros.
Sevilla y Cádiz miran de cerca un conflicto que alcanza a los proveedores
Las consecuencias no se limitan a los empleados directos de Airbus. La industria auxiliar depende de una cadena productiva en la que retrasar entregas o impedir determinados trabajos dentro de las instalaciones puede trasladar rápidamente el problema a proveedores que continúan soportando sus costes laborales.
En Andalucía, la inquietud es particularmente elevada. Sevilla alberga una de las principales instalaciones de Airbus y participa en programas militares estratégicos.
En la comunidad se ensamblan los C295 y A400M, mientras numerosas empresas suministran componentes y servicios vinculados a distintos modelos del fabricante.
La propia Junta identifica a los polos aeroespaciales de Sevilla y Cádiz como piezas relevantes de la industria regional.
Representantes empresariales del sector han advertido ya de dificultades entre compañías proveedoras para entregar pedidos o acceder a las plantas y continuar determinados trabajos.
El alcalde de Sevilla, José Luis Sanz, también ha reclamado responsabilidad a las partes ante el peso económico que tiene la actividad aeroespacial en la provincia.
La negociación entra así en unos días decisivos. Sin un entendimiento entre Airbus y la representación de los trabajadores, el siguiente movimiento podría llegar desde el Gobierno, que deberá valorar hasta dónde intervenir para intentar desbloquear un conflicto laboral que empieza a convertirse también en un problema industrial.