Mano negativa en una pared de una cueva en la zona de Gibraltar, destaca el color ocre.
Mano negativa prehistórica.

El hallazgo que podría convertir al Estrecho de Gibraltar en Patrimonio Mundial de la Unesco

El arte rupestre del Estrecho de Gibraltar: una joya prehistórica que busca ser Patrimonio Mundial

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El Estrecho de Gibraltar, lugar natural que une el Mediterráneo con el Atlántico y separa Europa de África, vuelve a situarse en el foco de la comunidad científica.

Un estudio en conjunto de la Universidad de Sevilla y la Universidad de Huelva ha revelado que esta región alberga la mayor concentración de estaciones de arte rupestre del planeta, un patrimonio que resulta excepcional que abarca desde los albores del arte prehistórico hasta épocas históricas recientes.

Los investigadores reclaman ahora su protección mediante figuras como Geoparque o Patrimonio Mundial de la Unesco, con el claro objetivo de garantizar su conservación y reconocimiento internacional.

El trabajo, publicado en la revista científica Quaternary y liderado por María Guadalupe Monge Gómez, María Isabel Carretero León y Francisco Ruiz Muñoz, profundiza en la definición así como en las características del denominado Arte Sureño.

Se trata de un fenómeno artístico y arqueológico único en el mundo. Este arte se desarrolla en un contexto geológico singular, la Unidad del Aljibe, perteneciente a las Unidades del Campo de Gibraltar dentro de la Cordillera Bética, cuya erosión y meteorización dieron lugar a los abrigos donde se conservan las pinturas y grabados.

Los autores destacan que la zona ofrece un valor excepcional para el estudio de la evolución humana, ya que en ella se puede estudiar y analizar la transición entre los neandertales y el Homo sapiens, así como el paso de grupos cazadores-recolectores-pescadores a sociedades tribales. Esta continuidad temporal convierte a la zona Estrecho en un auténtico laboratorio natural sobre los orígenes de la cultura simbólica.

Arte Rupestre fundamental en la Historia de la Humanidad en el Estrecho de Gibraltar

El estudio subraya además la elevada densidad de puntos rupestres, la presencia de manos paleolíticas y la variedad de técnicas y estilos que muestran diferentes  superposiciones y reutilización de espacios a lo largo de milenios.

Esta diversidad convierte a la región en una síntesis del arte rupestre de la Humanidad, capaz de narrar visualmente la Historia de sus diferentes creencias, los ritos y la evolución simbólica del ser humano.

Los investigadores advierten, sin embargo, que este tesoro arqueológico enfrenta graves amenazas. El cambio climático, con fenómenos tales como pudieran ser los incendios, la erosión o la sequía extrema, está acelerando el deterioro de las pinturas.

A todo ello se suma la falta de medidas de protección e investigación sistemática, que deja muchos lugares expuestos al abandono y al vandalismo.

Ante esta situación, el equipo científico propone que el conjunto del arte rupestre del Estrecho sea reconocido con figuras de protección internacional, como la declaración de Geoparque y/o su inclusión en la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco.

Este reconocimiento reforzaría su valor cultural y científico, así como también permitiría movilizar recursos para su preservación, documentación y difusión. Algo que es muy importante de cara a la divulgación y reconocimiento del patrimonio prehistórico en Cádiz.

El estudio incide en que el Estrecho de Gibraltar constituye el único foco intercontinental de arte rupestre del mundo, extendiéndose entre las zonas Cádiz y el norte de Marruecos, un espacio donde confluyen las tradiciones culturales de ambos continentes.

En este territorio se conservan las manos negativas más meridionales de Europa, que son únicas además por estar realizadas sobre arenisca al aire libre, un rasgo excepcional en el registro prehistórico del continente.

Para los autores, todo ello resulta “inconcebible que este legado siga desprotegido y desvalorizado”, dado que representa un testimonio insustituible de la capacidad simbólica del ser humano y de su desarrollo cultural.

El llamamiento es muy evidente y se trata de proteger el arte rupestre del Estrecho no solo es una obligación patrimonial, sino un compromiso con la memoria de la humanidad.