El incendio de Grazalema ya está extinguido: termina una semana de máxima tensión en la Sierra de Cádiz
El Plan Infoca da por finalizado el incendio declarado en el paraje de El Alamillo después de completar las labores de remate y comprobar que ya no existe riesgo de reactivación del fuego
El incendio forestal declarado hace una semana en el paraje de El Alamillo, en Grazalema, ha quedado oficialmente extinguido.
El anuncio del Plan Infoca pone fin a un operativo que movilizó durante varios días a un amplio dispositivo terrestre y aéreo para contener uno de los fuegos más relevantes registrados este verano en la Sierra de Cádiz, donde fue necesario desalojar de forma preventiva a vecinos y visitantes de las zonas más próximas al avance de las llamas.
La extinción supone el último paso del protocolo de actuación frente a incendios forestales. Tras las fases de estabilización y control alcanzadas durante la pasada semana, los técnicos han confirmado que ya no existen posibilidades de reproducción del fuego, condición indispensable para dar el incendio por extinguido.
Con ello concluyen también las tareas de vigilancia permanente que se mantenían sobre el terreno para detectar posibles puntos calientes.
Una emergencia que obligó a evacuar población y cortar carreteras en Grazalema
El fuego comenzó el lunes 6 de julio en el entorno de El Alamillo, dentro del término municipal de Grazalema. Desde las primeras horas, las condiciones del terreno y la compleja orografía del parque natural complicaron las labores de extinción, lo que llevó a desplegar un importante número de efectivos especializados.
Como medida preventiva, las autoridades ordenaron el desalojo de 188 personas, entre residentes, usuarios de alojamientos rurales y clientes de un establecimiento hotelero situado en la zona. También se procedió al corte de varias vías de comunicación para facilitar el trabajo de los equipos de emergencia y garantizar la seguridad de la población.
Durante las jornadas más críticas trabajaron sobre el terreno medios terrestres y numerosos recursos aéreos, con un dispositivo reforzado para contener el avance de las llamas y proteger tanto las viviendas cercanas como el elevado valor ambiental del entorno afectado.
Grazalema: la evolución favorable permitió recuperar la normalidad
La evolución del incendio comenzó a mejorar durante la noche posterior a su declaración. El 7 de julio, el consejero de Presidencia y Emergencias de la Junta de Andalucía, Antonio Sanz, anunció que el fuego había quedado estabilizado y que ya no existían llamas activas, únicamente algunos puntos calientes sometidos a vigilancia constante.
Ese cambio permitió rebajar el nivel operativo del plan de emergencias y autorizar el regreso de toda la población evacuada.
Ese mismo proceso facilitó además la reapertura progresiva de las carreteras que permanecían cerradas y la recuperación de la actividad en los establecimientos turísticos afectados por las medidas preventivas.
En los días posteriores, el operativo continuó centrado en las labores de remate y liquidación para evitar cualquier reactivación favorecida por las altas temperaturas propias del verano.
La declaración de incendio controlado llegó un día después de la estabilización, aunque los efectivos permanecieron trabajando sobre el terreno hasta completar todas las comprobaciones necesarias antes de cerrar definitivamente la intervención.
El operativo concluye tras verificar que no existe riesgo de reactivación
Con la declaración oficial de incendio extinguido, el Plan Infoca considera finalizada una intervención que mantuvo movilizados durante varios días a especialistas en extinción forestal en uno de los espacios naturales más emblemáticos de Andalucía.
La extinción no implica únicamente que el fuego haya dejado de arder, sino que los responsables técnicos han comprobado que ya no existen focos capaces de reavivar el incendio, incluso bajo condiciones meteorológicas adversas. Ese criterio diferencia la extinción definitiva de las fases previas de estabilización y control aplicadas durante la emergencia.
El incendio afectó a una superficie superior a las 200 hectáreas, aunque las primeras valoraciones realizadas durante la evolución del operativo apuntaron a que algunas zonas de alcornocal sufrieron daños inferiores a los inicialmente previstos gracias a la rápida intervención de los medios desplegados.
Con la emergencia ya cerrada, la atención se centra ahora en la evaluación ambiental del terreno afectado y en el seguimiento de su recuperación durante los próximos meses.