Un cliente busca ropa en el mercadillo de mod vintage Jaleo.
El mercadillo de Jaleo Vintage es un constante trasiego de personas. Foto: José Luis Porquicho Prada

El jaleo que está liando en Cádiz el mercadillo Jaleo

Colas, gangas y ambiente joven en el Parador con un trasiego constante de entradas y salidas

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El jaleo que está liando Jaleo Village en el Parador de Cádiz. Cómo si fuera un grito del Falla durante el Concurso que comienza mañana: la que estáis formando...

No es solo cuestión de precios ni de marcas. Es, sobre todo, una escena que se repite desde el viernes: muchísima gente joven, en su mayoría universitarios, perfiles alternativos, amantes del streetwear y curiosos que entran, salen, vuelven a entrar y recomiendan la experiencia casi en tiempo real. Un constante trasiego que convierte el Parador en un punto de encuentro más que en un simple mercadillo.

Desde antes de abrir el viernes ya había cola, pero este sábado, el ambiente alcanzó uno de sus picos más intensos. A cualquier hora, el Parador se llena de grupos de amigos, estudiantes que salían de clase, parejas y personas que acudían movidas por la curiosidad de “ver qué estaba pasando”.

El perfil era claro: jóvenes con estética alternativa, seguidores de la moda vintage y del consumo de segunda mano como seña de identidad.

Entre los percheros se mezclaban quienes sabían perfectamente lo que buscaban —una sudadera concreta, una chaqueta noventera, una camiseta de fútbol retro— con otros que simplemente disfrutaban rebuscando sin prisa, dejándose llevar por el ambiente.

También se dejaron ver algunas influencers, grabando contenido para redes y contribuyendo a que el evento siguiera creciendo a base de vídeos, historias y recomendaciones espontáneas.

El sistema de entradas y salidas constantes refuerza esa sensación de movimiento continuo. Mientras unos pagan y se marchan con bolsas llenas, otros entran con la expectativa intacta gracias a la reposicón permanente de ropa.

Esa dinámica mantiene viva la energía durante horas y explica por qué, incluso a media tarde, el mercadillo seguía lleno.

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Un flujo constante de personas y el carácter casi social del evento: no es solo comprar, es estar, mirar, comentar y compartir el hallazgo.

Más que un mercadillo puntual, Jaleo Village se ha convertido en un punto de reunión para una generación que entiende la moda como expresión, juego y conciencia. Y mientras siga ese ir y venir incesante por el Parador, el jaleo en Cádiz este fin de semana también ha llegado de la mano de la ropa.