El 'monstruo' del alcantarillado de El Puerto, de esta forma colapsan la red las toallitas húmedas
Toneladas de residuos y atascos: el grave problema de las toallitas en El Puerto
Las toallitas húmedas se han integrado dentro de la rutina diaria de miles de hogares por su aparente comodidad, pero su uso indebido está provocando un problema creciente en los sistemas de saneamiento.
Lo que muchos consideran un gesto inofensivo —como es tirarlas al inodoro— se traduce en atascos persistentes, averías en las tuberías y elevados costes de mantenimiento que terminan asumiendo los ciudadanos.
En APEMSA, la empresa municipal de aguas de El Puerto de Santa María, el problema se repite con excesiva frecuencia, con una asiduidad cada vez mayor. La Estación de Bombeo de Aguas Residuales situada en la Plaza de la Noria requiere periódicamente la intervención de buzos especializados para retirar acumulaciones de residuos.
Estos residuos son, principalmente, toallitas húmedas. La profundidad, la escasa visibilidad y la complejidad técnica del entorno hacen inviable el uso de otros sistemas de limpieza, encareciendo de forma muy notable cada operación. A estos trabajos se suman numerosos atascos en la vía pública que se registran a lo largo de todo el año.
La costumbre de arrojar al váter toallitas de bebé, papel higiénico húmedo así como bastoncillos o compresas, ya sea por comodidad o por desconocimiento, tiene consecuencias de forma directa tanto en las viviendas como en la red de saneamiento y en la propia EDAR Las Galeras.
El inodoro no está diseñado para funcionar como papelera y, pese a las campañas de tipo informativo, la práctica persiste. Cuando estos productos llegan a las cañerías domésticas, pueden bloquear la conexión con la red general, impidiendo la salida del agua residual y provocando, en los casos mucho más graves, que esta revierta hacia el interior de la vivienda.
Las toallitas húmedas comenzaron a comercializarse hace ya aproximadamente dos décadas, inicialmente estaban asociadas al cuidado del bebé. Con el tiempo, su uso se ha extendido a otros ámbitos y hoy se promocionan incluso como sustituto o complemento al papel higiénico tradicional.
Este crecimiento ha ido acompañado de la aparición de grandes acumulaciones de residuos en las redes de saneamiento local, conocidas popularmente como “monstruos de las alcantarillas”, formadas por la unión de miles de estas fibras que las componen.
El principal problema es su composición. Aunque muchos consumidores creen que se deshacen en contacto con el agua, las toallitas están fabricadas con “tejido no tejido”, un material que está compuesto por fibras compactadas que no se disuelven.
Al llegar al alcantarillado, estas fibras se separan y, posteriormente, vuelven a agruparse, creando auténticas madejas que son capaces de obstruir conductos y bombas.
Problema con las toallitas en Las Galeras, en El Puerto
El impacto económico es notable. Solo en el año 2025 llegaron a Las Galeras 276 toneladas de residuos sólidos, en su mayoría toallitas, bastoncillos, compresas y preservativos.
Su retirada y tratamiento implica miles de euros adicionales en depuración, una factura que se reparte entre todos los vecinos. Igualmente, parte de estos residuos acaba en el entorno natural: durante episodios de fuertes lluvias, los aliviaderos descargan para evitar inundaciones y algunos restos terminan en ríos y en el mar.
Pescadores de la zona aseguran encontrar toallitas en sus redes, una muestra visible del alcance que tiene este problema.
Con el objetivo de mejorar la respuesta, APEMSA ha incorporado cuatro nuevos camiones de última generación a cara a la limpieza y desatasco del alcantarillado, operados a través de su subcontrata Aguas de las Galeras.
Estos vehículos han demostrado una enorme eficacia, especialmente en intervenciones relacionadas con atascos por productos higiénicos.
La concienciación empieza a llegar también a los fabricantes, muchos de los cuales ya advierten en sus envases de que estos productos no se deben arrojar al váter. A nivel institucional, el debate es también mundial.
Desde la Unión Europea se impulsan cambios normativos para limitar la venta de productos que se presentan como desechables sin que lo sean realmente, que sean biodegradables.
En España, la Junta de Andalucía tuvo que retirar recientemente una isla flotante de toallitas del río Guadalquivir, un episodio que viene a ilustrar la magnitud del problema.
Ante esta situación, el mensaje es muy evidente como un gesto tan sencillo como depositar estos residuos en la basura contribuye de forma decisiva a proteger la red de saneamiento, el medio ambiente y el bolsillo colectivo.