El Obispado justifica por la "obsolescencia" del edificio la no renovación de dos contratos en Plaza de las Viudas
La Fundación Adolfo Carneiro Cafferata sostiene que la finca presenta un deterioro derivado de su antigüedad. El vecindario ven represalias en la decisión
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El Obispado de Cádiz y Ceuta ha explicado por primera vez los motivos por los que la Fundación Adolfo Carneiro Cafferata, propietaria de la finca situada en el número 32 de la plaza de las Viudas, ha decidido no renovar dos de los contratos de alquiler del edificio.
Según fuentes de la Fundación consultadas por este medio, la decisión responde a que el inmueble "presenta un cierto grado de obsolescencia derivada de su antigüedad", una circunstancia que, según precisan, "no supone un incumplimiento de los deberes de conservación".
La medida afecta a dos familias que residen actualmente en el edificio donde nació Fermín Salvochea. Una de ellas está formada por una madre sordomuda con un 78% de discapacidad y dos hijos menores. La otra corresponde a un matrimonio de edad avanzada en el que el marido padece demencia y un principio de Alzheimer.
La Fundación sostiene además que continúa ejecutando las actuaciones derivadas de la Inspección Técnica del Edificio (ITE) y de la orden de ejecución dictada sobre la finca. Asimismo, atribuye parte del deterioro sufrido por el inmueble a "los dos inviernos especialmente lluviosos" registrados en los últimos años, una situación que, asegura, también ha afectado a otros edificios de Cádiz.
Respecto a las obras de rehabilitación, fuentes de la Fundación Adolfo Carneiro Cafferata aseguran que los trabajos comenzaron hace meses tras los requerimientos municipales derivados de la ITE. Sin embargo, explican que la primera empresa contratada abandonó la actuación alegando problemas con algunos inquilinos durante la ejecución de los trabajos.
La entidad afirma que posteriormente contrató a una nueva empresa constructora, que actualmente continúa ejecutando las actuaciones previstas para dar cumplimiento a las exigencias técnicas planteadas sobre el inmueble.
Los vecinos niegan haber obstaculizado las obras
La explicación ofrecida por la Fundación no convence a los residentes. Los vecinos recuerdan que llevan más de dos años denunciando públicamente el deterioro de la finca y reclamando una rehabilitación integral, por lo que rechazan cualquier insinuación de haber dificultado los trabajos.
"Llevamos años esperando que arreglen la casa. ¿Cómo vamos a obstaculizar unas obras que llevamos tanto tiempo reclamando?", se pregunta Rafael Beguiristain, hermano de una de las inquilinas afectadas por la no renovación del contrato.
En la misma línea se expresa Lourdes Córdoba Marín, otra de las residentes del edificio. "Llevamos dos años diciéndonos que mañana empiezan las obras. La obra no empieza, la obra no empieza... y en vez de empezar la obra mandan una carta diciendo que se acaba el contrato y que no se renueva", lamenta.
Dos familias especialmente vulnerables
La decisión afecta precisamente a las dos familias cuya situación personal resulta más delicada dentro del inmueble. Una de ellas está formada por una madre sordomuda con un 78% de discapacidad y dos hijos menores. La otra corresponde a un matrimonio de avanzada edad en el que el marido padece demencia y un principio de Alzheimer.
Los vecinos consideran que, si las obras exigían el desalojo temporal de alguna vivienda, la solución debería haber pasado por ofrecer una alternativa mientras duraran los trabajos y permitir posteriormente el regreso de los residentes.
"Si es una obra grande, pues se busca una solución temporal y cuando termine se vuelve. Pero echarlos directamente no lo entendemos", sostiene Beguiristain.
La finca de Plaza de las Viudas 32, conocida por ser la casa donde nació Fermín Salvochea, ha protagonizado durante los dos últimos años numerosas denuncias por parte de los vecinos debido al deterioro del inmueble. El edificio permaneció apuntalado durante meses, motivó actuaciones de emergencia y diversos requerimientos municipales para garantizar su seguridad.
La comunicación remitida ahora por la Fundación Adolfo Carneiro Cafferata fija el próximo 31 de agosto como fecha para la finalización de los contratos afectados. Mientras tanto, los vecinos anuncian que seguirán reclamando una solución para las familias afectadas y la rehabilitación definitiva de un edificio que consideran abandonado desde hace demasiado tiempo.