José María Pemán en una fotografía de juventud. Antes de la Guerra Civil desarrolló una intensa actividad política en organizaciones monárquicas y conservadoras. Foto: Wikicommons.

El Pemán menos conocido en Cádiz: por qué el Gobierno cuestiona el nombre del teatro del parque Genovés

La polémica sobre el Teatro Pemán reabre el debate sobre la trayectoria política del escritor gaditano

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El requerimiento enviado al Ayuntamiento para que revise la denominación del antiguo Teatro del Parque ha reabierto el debate sobre la trayectoria política de José María Pemán. Los documentos históricos, sus propios discursos y los estudios sobre la represión educativa muestran una figura mucho más compleja que la del escritor y dramaturgo recordado durante décadas.

Durante buena parte de su vida pública, José María Pemán fue presentado principalmente como escritor, poeta, dramaturgo, académico y representante de las letras gaditanas. Su obra teatral, sus artículos, sus intervenciones en televisión y su presencia constante en la vida cultural española construyeron una imagen popular que todavía permanece en numerosas generaciones.

Sin embargo, la decisión del Ayuntamiento de Cádiz de recuperar la denominación Teatro José María Pemán para el recinto del Parque Genovés ha vuelto a poner el foco sobre una parte menos difundida de su trayectoria: su activismo político contra la Segunda República, su apoyo al golpe de Estado de 1936, su intensa actividad propagandística durante la Guerra Civil y su responsabilidad institucional al frente del organismo encargado de la depuración del profesorado en la zona controlada por los sublevados.

Esos son precisamente algunos de los antecedentes citados por la Secretaría de Estado de Memoria Democrática en la comunicación remitida al alcalde, Bruno García. El departamento estatal considera que mantener o recuperar una denominación honorífica dedicada a Pemán en un equipamiento público resulta incompatible con las obligaciones establecidas por la Ley 20/2022 y ha instado al Ayuntamiento a revisar su decisión.

Mucho más que un escritor

José María Pemán y Pemartín nació en Cádiz el 8 de mayo de 1897, en el seno de una familia acomodada. Estudió Derecho en Sevilla, aunque muy pronto orientó su vida hacia la literatura y el periodismo. Durante los años veinte comenzó a consolidarse como uno de los autores más prometedores de la literatura española gracias a su capacidad como orador, articulista y dramaturgo.

Su éxito definitivo llegó en la década de 1930 con obras como El divino impaciente, a la que siguieron títulos como Cuando las Cortes de Cádiz, La casa, El viejo y las niñas, La viudita naviera o Los tres etcéteras de don Simón. Décadas después alcanzaría además enorme popularidad gracias al personaje televisivo de El Séneca, que terminó por convertirlo en una figura familiar para millones de españoles.

Su prestigio intelectual le abrió las puertas de la Real Academia Española, institución de la que llegaría a ser director, y recibió numerosos reconocimientos oficiales a lo largo de su vida. Esa dimensión cultural explica que, cuando el Ayuntamiento de Cádiz decidió en 1964 cambiar el nombre del Teatro del Parque, lo justificara destacando precisamente su condición de "orador, novelista, escritor y autor teatral".

Durante décadas esa fue la imagen que predominó en el recuerdo colectivo: la del escritor gaditano universal. Sin embargo, la revisión de documentos históricos y la evolución de los estudios sobre la Guerra Civil han ido recuperando una faceta mucho menos conocida de su biografía, estrechamente vinculada a la política española de los años treinta.

Una de las dificultades para abordar hoy la figura de José María Pemán es que distintas etapas de su vida conviven en una misma biografía. La profesora de la Universidad de Cádiz Ana Sofía Pérez-Bustamante, responsable de varias ediciones de su obra, resume esa evolución distinguiendo tres perfiles diferentes.

El primero sería el agitador político de los años treinta, muy implicado en la confrontación ideológica previa a la Guerra Civil. El segundo corresponde al propagandista religioso y sentimental del franquismo. Y el tercero, al articulista y observador de costumbres que muchos lectores recuerdan por su ironía y por personajes como El Séneca. Esa coexistencia de facetas explica que, décadas después de su muerte, su figura siga provocando interpretaciones muy distintas.

Un protagonista de la derecha monárquica

La actividad pública de Pemán nunca estuvo limitada a la literatura. Ya durante la dictadura de Miguel Primo de Rivera participó activamente en la vida política como dirigente de Unión Patriótica, el partido creado para sostener el régimen. Formó parte de la Asamblea Nacional Consultiva y comenzó a convertirse en una de las voces más conocidas del pensamiento monárquico y católico conservador.

Con la llegada de la Segunda República, lejos de abandonar esa actividad, intensificó su compromiso político. Se incorporó a Acción Española, uno de los principales focos intelectuales de la derecha monárquica, y posteriormente fue diputado por Cádiz dentro de Renovación Española entre 1933 y 1936.

Sus artículos y conferencias de aquellos años muestran una oposición frontal al proyecto republicano. Defendía una concepción profundamente católica del Estado, criticaba el parlamentarismo liberal y apostaba por una restauración monárquica de carácter autoritario. Paralelamente dirigió la revista Ellas, concebida para orientar el voto femenino desde posiciones conservadoras tras la aprobación del sufragio universal.

Buena parte de la historiografía coincide en que esa trayectoria desmonta la imagen de un intelectual apartado de la política que simplemente se vio arrastrado por los acontecimientos de 1936. Cuando se produjo el golpe militar contra la República, Pemán llevaba años participando activamente en la construcción ideológica de la derecha monárquica española.

Su apoyo al golpe de Estado de 1936

José María Pemán, junto a varios cadáveres republicanos durante la Guerra Civil. Foto: Museo del Ejército.

Tras el fracaso parcial del golpe militar del 18 de julio de 1936 y el inicio de la Guerra Civil, José María Pemán se alineó inmediatamente con los sublevados. Desde los primeros días desarrolló una intensa actividad propagandística a través de discursos, artículos periodísticos, conferencias y emisiones radiofónicas destinadas a respaldar la causa franquista.

Una de las intervenciones más citadas corresponde a un discurso pronunciado en Radio Jerez el 24 de julio de 1936, apenas una semana después del golpe. En aquella alocución afirmó que la idea del turno político había sido sustituida "por la idea de exterminio y expulsión", una frase que hoy aparece recogida tanto en estudios históricos como en informes memorialistas para explicar su implicación política durante aquellos primeros meses de la guerra.

Su presencia tampoco se limitó a los medios de comunicación. Fotografías conservadas en archivos públicos y privados lo muestran junto a generales como Gonzalo Queipo de Llano, José Enrique Varela o Juan Yagüe, participando en actos oficiales del nuevo régimen y visitando distintos frentes de guerra. También viajó a la Italia fascista acompañado por Millán Astray y asistió a actos presididos por Benito Mussolini, experiencia que posteriormente relató en un artículo publicado bajo el título Esto os traigo de la fuente misma.

Lejos de tratarse de una colaboración puntual, su actividad política continuó durante toda la contienda. En 1937 Franco lo incorporó al Consejo Nacional de Falange Española Tradicionalista y de las JONS, el máximo órgano político del partido único creado tras el Decreto de Unificación.

Ese protagonismo político durante la Guerra Civil constituye uno de los elementos que hoy aparecen citados tanto por la Secretaría de Estado de Memoria Democrática como por la Asociación para la Recuperación y Divulgación de la Memoria Histórica de Cádiz para cuestionar que un espacio público mantenga una denominación honorífica dedicada al escritor.

La responsabilidad sobre la depuración del profesorado

Si existe un episodio especialmente citado en el debate actual es el que hace referencia a la presidencia de la Comisión de Cultura y Enseñanza de la Junta Técnica del Estado, el órgano que dirigió entre octubre de 1936 y enero de 1938.

La Comisión de Cultura y Enseñanza formaba parte de la Junta Técnica del Estado, el organismo creado por los sublevados para organizar la administración de los territorios que iban controlando durante la Guerra Civil. Entre sus funciones estaba reorganizar el sistema educativo y revisar la situación del profesorado.

Los estudios sobre este periodo sitúan a Pemán al frente de la comisión entre octubre de 1936 y enero de 1938. Durante ese tiempo se impulsó el proceso de depuración del profesorado, mediante expedientes destinados a determinar la continuidad o expulsión de maestros, profesores de instituto, catedráticos universitarios e inspectores en función de criterios políticos, ideológicos y religiosos.

Uno de los trabajos que más ha profundizado en ese periodo es José María Pemán y la depuración universitaria, del investigador Fernando Navarro Cardoso. El estudio sostiene que, aunque la gestión diaria de numerosos expedientes recayó en otros responsables de la comisión, Pemán ejerció la presidencia del organismo y proporcionó la cobertura ideológica de aquel proceso mediante discursos, circulares y declaraciones públicas.

Especialmente conocida es la circular enviada en diciembre de 1936 a las comisiones depuradoras. En ella se afirmaba que aquella labor no debía entenderse únicamente como una actuación "punitiva", sino también "preventiva", al considerar que parte del profesorado había contribuido durante años a difundir ideas incompatibles con el nuevo régimen surgido de la sublevación militar.

Las consecuencias de aquella depuración fueron muy amplias. Miles de docentes fueron suspendidos, trasladados, separados definitivamente del servicio o inhabilitados, mientras otros terminaron encarcelados, exiliados o ejecutados durante la represión franquista. La amplitud del proceso está ampliamente documentada por la historiografía especializada, aunque las cifras concretas varían según los territorios analizados.

Ese episodio ocupa hoy un lugar central en el debate sobre el Teatro Pemán. De hecho, la Secretaría de Estado de Memoria Democrática cita expresamente en el requerimiento remitido al Ayuntamiento "su actuación en los procesos de depuración del profesorado" como uno de los antecedentes que considera necesario valorar a la luz de la Ley 20/2022.

El escritor que nunca abandonó la política

Tras los primeros años de la Guerra Civil, la actividad política de Pemán evolucionó, aunque nunca desapareció por completo. Su relación con algunos sectores de la Falange fue enfriándose progresivamente y comenzó a aproximarse al entorno de Don Juan de Borbón, heredero de la Corona en el exilio.

Durante las décadas siguientes defendió una restauración monárquica que permitiera evolucionar desde el régimen franquista hacia una monarquía tradicional. Esa posición le llevó a mantener discrepancias con dirigentes falangistas y a sufrir algunos desencuentros públicos, entre ellos su cese temporal como director de la Real Academia Española y un prolongado alejamiento de las páginas del diario ABC.

Sus defensores consideran que esa evolución demuestra un distanciamiento respecto al franquismo más duro. Sin embargo, otros historiadores recuerdan que nunca rompió públicamente con el régimen ni renegó del papel que desempeñó durante la Guerra Civil y los primeros años de la dictadura.

Mientras continuaba desarrollando una intensa actividad literaria y periodística, Pemán siguió recibiendo reconocimientos oficiales. Fue procurador en las Cortes franquistas, participó en numerosos actos institucionales y mantuvo una presencia destacada en la vida pública española hasta los primeros años de la Transición.

Murió en Cádiz en julio de 1981. Pocos meses antes, el rey Juan Carlos I le había concedido el Toisón de Oro, una de las máximas distinciones de la Corona. Sus restos descansan en la cripta de la Catedral de Cádiz, junto a los de Manuel de Falla.

En esos últimos años protagonizó también una de las imágenes más conocidas de la Transición cultural gaditana. Durante el Carnaval de 1981 estrechó la mano de Rafael Alberti, recién regresado del exilio. La fotografía fue interpretada por muchos como un símbolo de reconciliación entre dos escritores que habían representado posiciones políticas antagónicas durante la Guerra Civil y que terminaron encontrándose en las calles de Cádiz.

El homenaje que cambió el nombre del Teatro del Parque

Imágenes del expediente del cambio nombre del Teatro del Parque. Foto: Archivo Histórico Municipal.

El actual debate no nació ahora. Tiene su origen en una decisión adoptada hace más de sesenta años. Hasta hace pocos días, buena parte de esa documentación permanecía prácticamente desconocida para el gran público.

La publicación por este periódico del expediente municipal de 1964, de la autorización del Gobierno franquista y de la carta de agradecimiento enviada por Pemán al alcalde José León de Carranza ha permitido reconstruir con detalle cómo nació aquel homenaje institucional y cuál fue el origen de la denominación que hoy vuelve a estar en el centro del debate.

La documentación conservada en el Archivo Histórico Provincial demuestra que el recinto seguía denominándose Teatro del Parque al menos en 1956. Ocho años después, el Ayuntamiento presidido por José León de Carranza decidió dedicar el teatro a José María Pemán.

El expediente municipal, aprobado por unanimidad el 27 de mayo de 1964, justificaba el cambio destacando la trayectoria literaria del escritor, al que definía como "orador, novelista, escritor y autor teatral", y lo consideraba "el más indicado" para dar nombre al Coliseo del Parque Genovés.

La decisión no fue inmediata. El Ayuntamiento tuvo que solicitar autorización al Gobierno franquista, ya que la normativa vigente obligaba a obtener el visto bueno de la Dirección General de Administración Local para modificar la denominación de edificios públicos. El permiso fue finalmente concedido y el teatro pasó a denominarse oficialmente Teatro José María Pemán.

Pocos días después, el escritor remitió una carta mecanografiada y firmada de su puño y letra al alcalde José León de Carranza. En ella agradecía emocionado el homenaje y escribía una de las frases más recordadas del documento: "Mi teatro ha nacido en el Parque una noche de verano, como una palmera o una flor".

Carta enviada por José María Pemán al alcalde José León de Carranza el 25 de agosto de 1964 para agradecer que el Teatro del Parque pasara a llevar oficialmente su nombre. Foto: Archivo Histçorico Provincial.

En esa misma carta añadía otra reflexión especialmente significativa para entender el valor simbólico que concedía al reconocimiento. Afirmaba que ver su nombre en el teatro era como si allí estuvieran también algunos de sus personajes más conocidos, entre ellos Lola la Piconera, El viejo y las niñas y La viudita naviera, estableciendo así un vínculo directo entre el edificio y su propia obra literaria.

Por qué el debate vuelve en 2026

Durante décadas, la denominación del teatro apenas generó discusión pública. Sin embargo, la aprobación de la Ley de Memoria Democrática y la revisión de símbolos, honores y reconocimientos vinculados al franquismo han vuelto a situar la figura de Pemán en el centro del debate.

El actual equipo de gobierno sostiene que el nombre Teatro José María Pemán nunca dejó oficialmente de existir y que la decisión adoptada ahora consiste simplemente en recuperar la denominación aprobada en 1964. Además, defiende que el homenaje responde a la relevancia literaria del autor y no supone una exaltación del franquismo.

Frente a esa interpretación, la Secretaría de Estado de Memoria Democrática considera que mantener una denominación honorífica dedicada a Pemán en un equipamiento público puede resultar incompatible con las obligaciones impuestas por la Ley 20/2022. En el requerimiento enviado al Ayuntamiento cita expresamente su participación en las estructuras políticas e ideológicas del franquismo, su intervención en la depuración del profesorado y su actividad pública de apoyo a la dictadura.

La controversia ha trascendido además el ámbito institucional. PSOE y Adelante Izquierda Gaditana han reclamado que el Ayuntamiento revoque la recuperación del nombre, mientras la Asociación para la Recuperación y Divulgación de la Memoria Histórica de Cádiz ha puesto en marcha la campaña ciudadana "Teatro del Parque, el nombre que nos une", con la que busca reunir apoyos para mantener la denominación histórica del recinto.

Sesenta y dos años después de que el Ayuntamiento franquista dedicara el teatro a José María Pemán, el debate sigue abierto. Para unos, el nombre recuerda al dramaturgo, articulista y académico que dio proyección nacional a Cádiz.

Para otros, resulta inseparable del dirigente político que apoyó el golpe de Estado, participó en la propaganda franquista y presidió la Comisión de Cultura y Enseñanza durante la depuración del profesorado. Esa confluencia entre varias facetas de una misma biografía explica que, más de cuarenta años después de su muerte, Pemán siga siendo uno de los personajes más controvertidos de la historia contemporánea de Cádiz.

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