El Puente de Hierro de Arcos, al borde del colapso, el Guadalete amenaza su historia centenaria
Las lluvias ponen en jaque el Puente de Hierro de Arcos: podría caer al río Guadalete
La preocupación crece entre los vecinos de la localidad gaditana de Arcos debido al manifiesto deterioro del Puente de San Miguel, conocido popularmente como Puente de Hierro, una infraestructura que es centenaria que une el Barrio Bajo con el resto del municipio.
Las últimas crecidas del río Guadalete, unidas a las lluvias intensas que se esperan para los próximos días en la provincia de Cádiz, han despertado de nuevo el temor a un colapso estructural que podría tener consecuencias graves tanto para el tráfico como para la seguridad del entorno.
El Puente de San Miguel es una pieza básica y fundamental para la movilidad local y una parte histórica de la ingeniería de principios del siglo XX.
Inaugurado el día 14 de octubre del año 1920, su estructura de hierro permitió durante décadas conectar las dos orillas del Guadalete, sustituyendo al antiguo puente de piedra destruido por una riada. Hoy, más de un siglo después, la falta de mantenimiento amenaza con borrar este puente del paisaje arcense.
El Guadalete, de aliado a amenaza constante
El desbordamiento del río Guadalete ha afectado enormemente a zonas rurales de Jerez de la Frontera así como también a los pueblos que bordean su cauce. En el caso de Arcos, el caudal excesivo ha agravado mucho la situación el ya delicado estado del Puente de Hierro.
Durante la noche del pasado 29 de enero, la fuerza del agua provocó la rotura de un segundo pilar de la estructura, uno de los más importantes para sostener el peso total del puente.
El alcalde de Arcos, Miguel Rodríguez, explicó que de los seis pilares que componen este puente, tres son los principales encargados de mantener su estabilidad. La pérdida de uno de ellos supone, por tanto, un riesgo considerado de primer orden.
La situación llevó al Ayuntamiento de Arcos a actuar de forma urgente el pasado 31 de enero, reforzando los pilares dañados para evitar un derrumbe que, según advirtió el propio alcalde, podría generar un efecto presa sobre el Guadalete y causar inundaciones en la zona baja del municipio.
La intervención de emergencia ejecutada por el consistorio serrano busca ganar tiempo entre tanto se estudian medidas de mayor alcance.
Miguel Rodríguez ha anunciado una reunión con el consejero de Presidencia, Antonio Sanz, y la presidenta de la Diputación Provincial de Cádiz, de cara a poder coordinar una respuesta estructural al problema.
El alcalde de Arcos se ha mostrado partidario de abrir el debate sobre la construcción de un nuevo puente, más adaptado a las necesidades actuales de tráfico y seguridad.
Al respecto de ello dijo que “cien años sin mantenimiento nos lleva a pensar que reparar puede ser más costoso que construir de nuevo”. La idea de un nuevo puente, moderno y con espacio suficiente para peatones y vehículos, comienza a ganar apoyo entre los vecinos, si bien es cierto que muchos reclaman que se conserve, al menos, parte de la estructura original como patrimonio histórico.
Dos años de cierre y un futuro incierto
Desde el día 10 de diciembre del año 2024, el Puente de San Miguel permanece cerrado al tránsito. Aquella jornada, un fuerte crujido alertó a los vecinos del Barrio Bajo, lo que llevó a las autoridades a clausurar el paso de manera preventiva.
Desde esa fecha, el tráfico ha sido desviado por otras vías, generando molestias y alargando los desplazamientos entre la parte baja y alta del municipio.
El cierre ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de las infraestructuras históricas frente al paso del tiempo así como a la falta de inversión. Mientras tanto, los arcenses siguen pendientes del cielo y del Guadalete, conscientes de que una nueva crecida podría agravar una situación ya crítica.
Es más que un puente, el de San Miguel representa un siglo de historia, esfuerzo así como de unión entre dos partes del pueblo. Hoy, su destino pende de decisiones políticas, presupuestos y del ritmo implacable de la naturaleza.