El regulador del mercado ya advirtió sobre el entorno de Nomadar antes de que la empresa reconociera conflictos de interés
El supervisor español advirtió en marzo sobre entidades vinculadas al ecosistema del Cádiz CF, Sportech y JP Financial semanas antes de que Nomadar reconociera conflictos de interés a la SEC
El reconocimiento de conflictos de interés por parte de Nomadar no llega en un vacío. Semanas antes de ese informe remitido a la SEC estadounidense, el supervisor español ya había puesto el foco en el entorno financiero que rodea al proyecto.
La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) incluyó en marzo en su listado de advertencias a varias entidades vinculadas al denominado Capital Formula Investment Fund (CFIF), un vehículo de inversión promocionado en el entorno de JP Financial, firma estrechamente ligada al ecosistema empresarial del Cádiz CF.
Aunque aquel aviso no señalaba de forma directa ni a Nomadar ni al propio club, sí ponía el foco sobre el contexto financiero en el que se han desarrollado varias de las operaciones vinculadas al proyecto tecnológico, al ecosistema Sportech y al entorno empresarial que orbita alrededor de Rafael Contreras.
Ese foco sobre el entorno financiero coincide además con un momento de máxima exposición de JP Financial dentro del ecosistema del Cádiz CF. A comienzos de marzo, apenas unos días antes de la advertencia del regulador, el club anunció el cambio de denominación de su estadio a JP Financial Estadio y, apenas 24 horas después, vinculó también a la firma financiera con el futuro proyecto del denominado JP Financial Arena dentro del desarrollo de Sportech.
En apenas 48 horas, la compañía pasó a dar nombre a dos de los principales activos estratégicos del club: el estadio y el futuro centro de eventos. Una visibilidad creciente que se producía justo en paralelo a las advertencias del supervisor sobre entidades vinculadas a ese mismo entorno financiero.
Un aviso previo en el entorno financiero
Tal y como publicó OK Diario, la advertencia de la CNMV afectaba a sociedades que no figuran registradas ni autorizadas para prestar servicios de inversión en España, lo que implica que no están sometidas a supervisión ni ofrecen las garantías habituales para los inversores.
Esas entidades habían promocionado productos financieros vinculados a un entorno empresarial en el que confluyen el Cádiz CF, Sportech, Nomadar y la propia JP Financial, actual patrocinador del estadio del club.
La secuencia, por tanto, no deja de resultar llamativa. Primero aparecen las advertencias del supervisor español sobre sociedades vinculadas a ese ecosistema financiero. Después, semanas más tarde, llega el reconocimiento oficial de Nomadar sobre posibles conflictos de interés en su propia estructura.
En su informe anual remitido al regulador estadounidense, Nomadar admite la existencia de “conflictos de interés reales o aparentes” derivados de su estructura y de las relaciones entre la compañía, el Cádiz CF y su consejero delegado, Rafael Contreras, que a su vez es vicepresidente del club.
La empresa reconoce así de forma oficial lo que hasta ahora se movía en el terreno del análisis externo, la sospecha o la crítica: que la doble condición de Contreras y la concentración del control dentro del mismo perímetro societario pueden afectar a la toma de decisiones.
Ese reconocimiento llega, además, después de meses en los que el proyecto había sido presentado como una gran apuesta de innovación, crecimiento y diversificación para el Cádiz CF.
Un ecosistema cada vez más bajo la lupa
El contexto en el que se producen ambos hechos —la advertencia de la CNMV y el posterior reconocimiento de Nomadar— refuerza el debate sobre el modelo empresarial construido alrededor del club.
Operaciones como la conversión de préstamos en acciones, la interrelación entre sociedades del mismo entorno o la participación de un mismo núcleo de poder en distintas estructuras han sido algunos de los elementos que han alimentado ese debate en los últimos meses.
A ello se suma el protagonismo creciente de firmas como JP Financial, cuya presencia se ha extendido desde el patrocinio del estadio hasta el ecosistema de operaciones y promociones financieras vinculadas al entorno del Cádiz CF.
La secuencia, por tanto, gana aún más peso. Mientras el entorno financiero del proyecto ganaba visibilidad y presencia institucional, el regulador español ya advertía sobre algunas de las piezas que orbitaban en ese mismo ecosistema. Semanas después, sería la propia Nomadar la que reconocería riesgos internos en su estructura.
No se trata de hechos aislados, sino de una cronología que refuerza una misma idea: el foco sobre el entramado empresarial del Cádiz CF no nace ahora, sino que se venía activando desde distintos frentes antes incluso de que la propia compañía lo admitiera de forma oficial.