El SAS admite fallos en el diagnóstico de un hombre de 42 años que murió en Jerez, su familia reclama 160.551 euros
Un dictamen del Servicio Andaluz de Salud considera justificada la reclamación presentada por la familia y señala que el retraso en detectar una disección de aorta pudo reducir las posibilidades de supervivencia del paciente
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El Servicio Andaluz de Salud (SAS) ha reconocido deficiencias en la atención recibida por un hombre de 42 años que falleció en Jerez en noviembre de 2024.
El paciente acudió en varias ocasiones con dolor torácico y fue atendido en Atención Primaria y en el Hospital de Jerez, donde se manejó como posible pericarditis.
La autopsia determinó posteriormente que sufría una disección de la aorta torácica ascendente. Su familia mantiene una reclamación de responsabilidad patrimonial por 160.551,39 euros.
El caso ha sido analizado por el Servicio de Gerencia de Riesgos del SAS en un dictamen fechado el 14 de septiembre de 2026.
El documento considera justificados los argumentos planteados en la reclamación y concluye que la demora en identificar la enfermedad y, como consecuencia, en aplicar el tratamiento quirúrgico que necesitaba pudo afectar a sus posibilidades de supervivencia.
La valoración definitiva del perjuicio y su cuantificación, sin embargo, permanecen pendientes.
Jerez: del dolor torácico al diagnóstico de probable pericarditis
La secuencia asistencial comenzó a finales de octubre de 2024. El hombre acudió a Urgencias de un centro de salud con dolor torácico opresivo, mareos, sudoración y sensación de falta de aire.
Allí fue monitorizado y trasladado en UVI móvil al Hospital de Jerez ante la sospecha inicial de un síndrome coronario agudo. El propio informe del SAS considera adecuada aquella primera intervención de Atención Primaria.
En el hospital se realizaron electrocardiogramas, análisis de sangre, pruebas de enzimas cardíacas y una radiografía de tórax. Tras no encontrarse indicios de una causa isquémica, el paciente recibió el alta con una probable pericarditis sin signos de alarma.
El dictamen sitúa uno de los problemas de la asistencia en la ausencia de una ecocardiografía. Según el análisis del SAS, esa exploración debía haberse realizado ante la sospecha de pericarditis y podría haber permitido detectar una válvula aórtica bicúspide y, posiblemente, el aneurisma existente en la raíz de la aorta.
Volvió a Urgencias de Jerez dos días después con más dolor
En la madrugada del 2 de noviembre, el hombre regresó a Atención Primaria porque el dolor esternal había aumentado. Poco después volvió a las Urgencias hospitalarias.
Se repitieron el electrocardiograma y la analítica, sin resultados compatibles con un infarto, y fue dado de alta nuevamente con una pericarditis todavía en estudio.
El Servicio de Gerencia de Riesgos considera que en aquella segunda asistencia faltaron dos exploraciones relevantes: una nueva radiografía de tórax, que habría permitido compararla con la anterior, y una ecocardiografía para confirmar o descartar la pericarditis y estudiar otras posibles causas del dolor.
El informe también recoge que el paciente tenía una enfermedad inflamatoria previa registrada en su historial. Aunque su cuadro no presentaba los síntomas típicos de una disección aórtica, el SAS considera que ese antecedente debía haberse tenido en cuenta para valorar y descartar esa posibilidad.
La autopsia reveló una disección de la aorta
Nueve días después de aquella segunda visita al hospital, el hombre sufrió un desvanecimiento y entró en parada cardíaca cuando se disponía a realizar ejercicio. Los equipos de emergencia practicaron maniobras de reanimación durante unos 40 minutos, pero no consiguieron salvarle la vida.
La autopsia permitió conocer la patología que no había sido detectada durante las asistencias anteriores: un taponamiento cardíaco provocado por una disección de la aorta torácica ascendente. También constató la presencia de una válvula aórtica bicúspide y un hemopericardio.
Una disección de la aorta ascendente requiere una intervención quirúrgica urgente. El dictamen del SAS sostiene que el retraso diagnóstico impidió que el paciente pudiera recibir ese tratamiento y pudo influir en sus posibilidades de supervivencia.
Al mismo tiempo, introduce un matiz relevante: un diagnóstico precoz tampoco habría asegurado que sobreviviera, debido a la elevada mortalidad asociada a esta patología incluso cuando se trata correctamente.
La familia presentó su reclamación patrimonial en julio de 2025 y fijó inicialmente la indemnización solicitada en 160.551,39 euros. El dictamen médico respalda la existencia de deficiencias en el proceso diagnóstico, aunque la determinación final de la compensación económica continúa pendiente.