Fachada del Ayuntamiento de Chiclana.

El servicio de ayuda a domicilio en Chiclana crece hasta 900 usuarios, pero arrastra un déficit millonario

El Ayuntamiento de Chiclana alerta: eliminar el débito horario dispararía el gasto del servicio social

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El Ayuntamiento de Chiclana ha detallado la evolución y situación actual del servicio de Ayuda a Domicilio, un sistema esencial para cientos de familias que, pese a ser competencia autonómica, depende en gran medida de la gestión y financiación municipal.

El servicio de Ayuda a Domicilio en Chiclana ha experimentado una transformación profunda desde el año 2017, cuando el Ayuntamiento chiclanero decidió poner fin a la gestión mediante empresas privadas.

Hasta ese momento, la prestación del servicio estaba externalizada, lo que generaba graves problemas laborales. Las trabajadoras no percibían sus salarios con regularidad, pese a que tanto la administración local como la autonómica cumplían con sus aportaciones económicas.

Ante esta situación, el Consistorio impulsó un proceso de municipalización con el objetivo de garantizar el pago de nóminas y mejorar las condiciones laborales del personal.

La decisión respondía a una lógica evidente: no tenía sentido mantener un modelo en el que los fondos públicos no se traducían en derechos efectivos para las trabajadoras.

La empresa municipal EMSISA asumió entonces la gestión directa del servicio, marcando un punto de inflexión en la calidad del empleo y en la estabilidad del sistema. Este cambio permitió introducir mejoras sustanciales que, hasta ese momento, resultaban inviables bajo el modelo privatizado.

Mejora de condiciones y crecimiento del servicio en Chiclana

Desde la municipalización, el servicio no solo ha mejorado en términos laborales, sino que también ha experimentado un crecimiento notable. Uno de los cambios más relevantes fue la eliminación del impacto del IVA, que se tradujo directamente en beneficios para las trabajadoras.

Entre las mejoras implantadas destacan la reducción de la jornada laboral de 40 a 35 horas semanales, el aumento del kilometraje, la incorporación de una tercera paga extraordinaria y el incremento de las horas complementarias.

También se establecieron nuevos derechos como considerar no laborables los días 24 y 31 de diciembre, además de incluir pluses de transporte y ayudas vinculadas a circunstancias personales como la natalidad o el matrimonio.

En paralelo, el servicio ha ampliado significativamente su alcance. En 2017 contaba con 94 trabajadoras y atendía a 269 personas. En la actualidad, la plantilla asciende a 392 empleadas y el número de usuarios alcanza las 900 personas.

Este crecimiento refleja tanto el aumento de la demanda como el fortalecimiento de la estructura del servicio.

El coste por hora se sitúa actualmente en 19,19 euros. De esta cantidad, la Junta de Andalucía aporta 16,63 euros, mientras que el Ayuntamiento asume la diferencia.

Este modelo de financiación mixta evidencia el esfuerzo económico que realiza la administración local para sostener un servicio que no es de su competencia directa.

El conflicto del débito horario y su repercusión económica

A pesar de los avances, el servicio afronta un desafío importante relacionado con el denominado ‘débito horario’. Las trabajadoras reclaman su eliminación, ya que se trata de horas no trabajadas que se acumulan como una bolsa pendiente, generando incertidumbre laboral.

Sin embargo, la eliminación de este sistema supondría un impacto económico significativo para el Ayuntamiento. Actualmente, el déficit anual del servicio asciende a 917.434,24 euros. Si se asumiera el coste del débito horario sin financiación autonómica, esta cifra se incrementaría hasta los 2.546.799 euros adicionales.

En total, el Ayuntamiento de Chiclana tendría que destinar cerca de 3,5 millones de euros de los 9,5 millones que cuesta el servicio en su conjunto. Este escenario generaría un importante desequilibrio en las cuentas municipales, comprometiendo la sostenibilidad financiera de la administración local.

La solución a este conflicto pasa, según el Consistorio, por un mayor compromiso económico de la Junta de Andalucía. Sin esta implicación, resultaría complicado atender las demandas sindicales sin poner en riesgo la estabilidad presupuestaria.

El futuro del servicio de Ayuda a Domicilio en Chiclana depende, por tanto, de un delicado equilibrio entre la mejora de las condiciones laborales y la viabilidad económica.

Entre tanto, el Ayuntamiento continúa defendiendo un modelo que ha demostrado ser más justo y eficaz, pero que requiere una financiación acorde a su crecimiento y a las necesidades reales de la ciudadanía.

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