Actores de "Un tranvía llamado deseo" en el Teatro de San Fernando.

El Teatro de las Cortes se atreve con 'Un tranvía llamado deseo' y revoluciona la temporada en San Fernando

La apuesta del Teatro de las Cortes que está dando que hablar en San Fernando

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El Teatro de las Cortes de San Fernando levanta de nuevo su telón con una declaración de principios que va más allá de la simple inauguración de la presente temporada.

En un contexto en el que los escenarios públicos tienden a repetir fórmulas seguras, el espacio isleño ha decidido mirar de frente a los grandes textos del repertorio universal y decide hacerlo desde la contemporaneidad, sin miedo a incomodar ni a desafiar al espectador.

La obra elegida para abrir la temporada se trata de "Un tranvía llamado deseo", del dramaturgo estadounidense Tennessee Williams, marca de entrada el tono de lo que vendrá.

La pieza, que forma parte de la cultural teatral del siglo XX, regresa al escenario en una adaptación de David Serrano, que apuesta por la emoción y la vigencia antes que por el academicismo.

El montaje rehúye el museo para situarse en el presente, conectando amplia e intensamente con los conflictos humanos que siguen latiendo tras el telón: el deseo, la violencia, la fragilidad y la supervivencia.

El reparto, encabezado por Nathalie Poza y Pablo Derqui, refuerza esta lectura contemporánea. Poza compone una Blanche DuBois una mujer que es quebradiza pero resistente, capaz de sostener con sutileza la tensión entre la decadencia y la dignidad.

Derqui, por su parte, ofrece un Stanley Kowalski brutal, directo, de una fisicidad tan poderosa como, a su vez, incómoda. Ambos encarnan la esencia del texto de Williams, donde la confrontación emocional se convierte en espejo de un mundo que no ha perdido ni un ápice de su crudeza.

Teatro en San Fernando

La respuesta del público isleño ha sido inmediata. Las localidades se agotaron con enorme rapidez y la expectación se palpa en el ambiente desde días antes del estreno. No se trata de una apertura más, es una importante cita con el teatro entendido como experiencia viva, como arte que interpela más que complace.

La programación de invierno, presentada por el Ayuntamiento de San Fernando, mantiene esa línea de equilibrio que se encuentra definida entre riesgo y popularidad.

A las grandes producciones teatrales se suman propuestas de humor, música y espectáculos híbridos, que están diseñadas para atraer a públicos diversos sin renunciar a la calidad.

Nombres mucho peso dentro de los escenarios como Manolo Morera, Las Niñas de Cádiz o Santiago Auserón figuran en el cartel, configurando una oferta sólida que refuerza el carácter plural del espacio escénico.

Uno de los platos fuertes de la temporada será el regreso de Manolo Morera con su espectáculo No me enfado, pero me da coraje, programado para los días 30 y 31 de enero.

El humorista gaditano, que ha cosechado éxitos en plazas como Estepona o Badajoz, ha vuelto a colgar el cartel de “entradas agotadas” incluso antes de su llegada a San Fernando.

La organización decidió duplicar funciones desde el primer momento ante la alta demanda, afianzando al cómico como uno de los grandes reclamos de esta edición.

La temporada culminará el 21 de marzo con Deuteronomio 5:8-19, que se trate de una creación de Alberto Sellés e Iván Orellana que promete cerrar el ciclo con una mirada crítica y contemporánea. La obra se perfila como un broche que resulta coherente con el espíritu de la programación: inquieto, reflexivo y sin complacencias.

Con este calendario, el Teatro de las Cortes potencia su papel como centro neurálgico de la vida cultural de San Fernando. Más allá del lleno en taquilla, la apuesta es por un proyecto escénico con identidad propia, capaz de combinar la memoria de los grandes autores con la vitalidad de las nuevas voces.

Este invierno, en la ciudad de San Fernando, el teatro vuelve a ser algo más que un entretenimiento, se trata de un lugar en el que, efectivamente, pasan cosas.

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