Talla de Nuestro Padre Jesús de los Afligidos, tras él la imagen de la Virgen.
Nuestro Padre Jesús de los Afligidos de San Fernando.

Emoción en San Fernando, el Señor de los Afligidos ya está de vuelta en su parroquia

La imagen de Nuestro Padre Jesús de los Afligidos vuelve a ocupar su altar en la parroquia del Santo Cristo, en San Fernando, después de siete meses de restauración en Sevilla

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Han sido siete meses de espera que para muchos fieles se han hecho interminables. La imagen de Nuestro Padre Jesús de los Afligidos ya está de nuevo en su parroquia del Santo Cristo, en San Fernando.

Y está justo a tiempo para presidir los cultos cuaresmales de la hermandad del Lunes Santo.

La talla ha permanecido en el taller que el restaurador Pedro Manzano posee en el barrio sevillano de Triana, donde ha sido sometida a una intervención integral destinada a garantizar su conservación y recuperar su aspecto original.

El regreso del Señor ha supuesto el fin de una ausencia que hermanos y devotos han sentido con intensidad.

En el mundo cofrade, la separación de una imagen titular no se mide solo en días o meses, sino en la sensación cotidiana de vacío que deja en su altar.

Durante este tiempo, en el barrio del Cristo ha faltado ese nazareno con la cruz al hombro que desde hace más de ocho décadas forma parte esencial del paisaje emocional y religioso de varias generaciones de isleños.

La reposición al culto se celebró en el marco de una eucaristía de acción de gracias en la que la imagen volvió a mostrarse públicamente tras la restauración.

El momento previo a su llegada al templo se vivió en la intimidad, aunque cargado de significado.

Según relató el párroco y director espiritual de la hermandad, Juan Antonio Martín Barrera, en la homilía, hubo miradas contenidas, emoción apenas disimulada y un silencio sobrecogedor que solo se rompió con el rezo espontáneo del padrenuestro.

Un gesto sencillo que reflejó la dimensión espiritual que tiene esta devoción en la vida de muchos fieles.

Una intervención necesaria para garantizar la conservación de Nuestro Padre Jesús de los Afligidos

La talla, obra del imaginero Antonio Castillo Lastrucci, es una de las piezas más representativas de la imaginería procesional de la posguerra andaluza.

Tallada a comienzos de la década de 1940, apenas había sido objeto de una intervención anterior en toda su historia: una limpieza efectuada por Juan Abascal en el año 1979. Desde entonces, el paso del tiempo y las condiciones ambientales habían dejado su huella.

El diagnóstico previo a la restauración puso de manifiesto la existencia de problemas estructurales que requerían atención.

La actuación llevada a cabo por Pedro Manzano no solo ha abordado esas cuestiones técnicas, sino que también ha permitido una puesta a punto general que ha devuelto a la imagen parte de su policromía y matices originales.

El objetivo no ha sido transformar ni reinterpretar la obra, sino estabilizarla y recuperar la lectura estética concebida por su autor.

La coincidencia temporal con la intervención en otra imagen de gran relevancia en Sevilla ha situado el trabajo de Manzano en el centro de la atención cofrade andaluza.

No obstante, en San Fernando, el foco estaba puesto exclusivamente en el regreso del Señor y en la garantía de que su presencia pueda seguir acompañando a la hermandad durante muchas décadas más.

La imagen de los Afligidos no es solo una pieza artística de valor histórico. Es, sobre todo, un referente devocional profundamente arraigado en la identidad de la ciudad.

Desde su llegada a la entonces Isla en blanco y negro de los años cuarenta, ha presidido cultos, procesiones y momentos clave en la vida de miles de personas.

Muchos mayores recuerdan haber aprendido a rezar ante su mirada, mientras que las generaciones actuales mantienen viva esa tradición familiar. De ahí que los periodos de ausencia, aunque breves en términos históricos, pesen tanto en el ánimo colectivo.

La imagen ha estado siempre ahí, como punto de referencia espiritual y como símbolo compartido de fe.

Tras la Semana Santa, según anunció el hermano mayor de la cofradía, Andrés Galán, será el turno de la Virgen de la Amargura, que también será sometida a restauración.

Ahora se celebra el retorno del Señor de los Afligidos, que vuelve a presidir su altar con la misma presencia serena de siempre, renovado en su integridad material y llegando muy hondo al corazón de los devotos.