Integrantes de la movilización por la vivienda, ante una de las paredes de acceso al Ayuntamiento de Cádiz empapelada con mensajes reivindicativos. Foto:Eulogio García.

Empapelan la puerta del Ayuntamiento de Cádiz con mensajes por la vivienda: "Mi familia necesita un hogar, no excusas"

Espacio Mujeres lleva su protesta hasta San Juan de Dios con decenas de folios que interpelan al alcalde y a Procasa: detrás de algunos de ellos están historias que Cádiz Directo ya ha contado

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"Mi familia necesita un hogar, no excusas", "La lista de Procasa no puede ser una sentencia", "Los problemas no tienen vacaciones" o "No pedimos una casa gratis. Pedimos la oportunidad de vivir dignamente". Son algunos de los mensajes con los que Espacio Mujeres ha empapelado este viernes la entrada del Ayuntamiento de Cádiz para volver a poner el foco sobre el problema de la vivienda en la ciudad.

La movilización ha contado también con integrantes del movimiento vecinal y ha llevado hasta la misma puerta del Consistorio situaciones que algunas de sus protagonistas llevan meses denunciando.

La imagen en San Juan de Dios ha sido especialmente llamativa. Decenas de folios escritos a mano y sujetos con cinta adhesiva han cubierto paredes y cristales de la entrada municipal. No había una única pancarta ni una sola consigna. Cada papel contenía un mensaje diferente.

"Albergue = castigo", podía leerse en uno de ellos. "Necesito un cambio por salud", decía otro. En otro punto de la pared aparecía un contundente "Procasa = sin casa".

También había mensajes directamente dirigidos al alcalde de Cádiz, Bruno García: "Bruno, eres el alcalde, por tanto eres el responsable". Otro reclamaba "+ viviendas sociales" frente a "fotos", y uno más pedía "dejar de discutir en los plenos y dar soluciones".

La protesta no se ha limitado a denunciar de manera genérica las dificultades para encontrar vivienda en Cádiz. Algunos mensajes hablan directamente de familias, madres y menores.

"¡Niños en la calle y no hacéis nada!", recoge uno de los folios. "Una madre y su hija necesita un hogar digno ya", puede leerse en otro.

Pilar García Gutiérrez, presidenta de la asociación 5 de Abril, explica que durante la mañana acudió al Ayuntamiento junto al grupo, integrantes de Mujeres Vecinales, su presidenta, Juana Cortés, y varias de las mujeres afectadas.

Pilar señala especialmente la situación de Virginia Vidal, que participó en la movilización y cuyo caso considera actualmente uno de los más graves. Según explica, Virginia se encuentra con dos menores y lleva alrededor de dos meses alojada en la asociación.

"El caso más grave que tenemos es el de Virginia", asegura Pilar, que sostiene que, sin esa acogida, estaría durmiendo en bancos de parques.

La presidenta de 5 de Abril critica que siga sin existir una alternativa para ella y para otras familias y acusa al equipo de gobierno de falta de respuesta ante estas situaciones.

La movilización de este viernes tampoco es una acción aislada. Pilar recuerda su presencia en el último pleno municipal y asegura que continuarán reclamando soluciones. "Estamos hartas ya de reivindicar y de ir al Pleno", afirma.

Y avisa de que las movilizaciones continuarán. Según adelanta, en el próximo pleno volverán a tomar "alguna medida". "Nosotros vamos a seguir y no nos va a aburrir nadie", sentencia.

Las 31 viviendas públicas que llevaron al último pleno

La protesta de este viernes llega después de que en el último pleno municipal se pusiera sobre la mesa otra cuestión directamente relacionada con la vivienda.

Mujeres Vecinales denunció entonces que había localizado 31 viviendas públicas desocupadas en Cádiz mientras existen familias que llevan meses, e incluso años, buscando una alternativa habitacional.

El colectivo trasladó esa información al pleno y reclamó que se comprobara la situación de esos inmuebles y la posibilidad de destinarlos a personas que necesitan una vivienda.

Ahora la reivindicación ha salido del salón de plenos y ha llegado literalmente hasta la puerta del Ayuntamiento.

"La lista de Procasa no puede ser una sentencia", dice uno de los folios colocados este viernes. Otro resume la reclamación desde una perspectiva diferente: "No pedimos una casa gratis. Pedimos la oportunidad de vivir dignamente".

Detrás de frases como esas hay mujeres con nombres y situaciones concretas. Dos de ellas forman parte de Espacio Mujeres y ya contaron anteriormente sus historias a Cádiz Directo.

Lorena: más de un año durmiendo con su marido en un coche

Una de ellas es Lorena. Cádiz Directo contó recientemente cómo ella y su marido llevan más de un año durmiendo dentro de un Dacia Sandero después de perder su vivienda.

Sus hijos, de 13 y 8 años, duermen con sus abuelos paternos. Lorena explicó entonces que separarse de ellos fue la decisión que tomó para evitar que los menores tuvieran que vivir en la calle.

Cada noche, el matrimonio convierte el coche en dormitorio. El maletero hace las veces de armario y guardan allí ropa, mantas y buena parte de sus pertenencias.

Su marido trabaja y, haciendo horas extra, puede alcanzar aproximadamente los 1.500 euros mensuales, según explicó Lorena a Cádiz Directo. Aun así, la familia asegura que no consigue acceder a un alquiler por los precios y las condiciones que encuentra.

Su frase de entonces conecta directamente con uno de los mensajes que este viernes han aparecido en el Ayuntamiento: "No quiero nada gratis. Solo quiero un piso que pueda pagar y volver a dormir con mis hijos".

Rosa: entró para unos días en una pensión y lleva tres años y medio

Otra integrante de Espacio Mujeres cuya historia ya contó Cádiz Directo es Rosa, una gaditana de 41 años que vive junto a su hija en una pensión de la calle Soledad.

Su llegada allí debía ser provisional. Después de que el techo del cuarto de baño de la vivienda en la que residía se desplomara y los bomberos determinaran que permanecer en ella suponía un riesgo, Rosa explicó que fue trasladada junto a sus hijos a este recurso.

Según contó a Cádiz Directo, inicialmente le indicaron que permanecería allí entre diez y veinte días mientras se encontraba una alternativa.

Han pasado tres años y medio.

Su hija tenía 13 años cuando entraron y está ya cerca de cumplir 17. Su hijo, que inicialmente también se alojó con ellas, terminó marchándose porque, según relató Rosa, no pudo soportar la situación.

Durante estos años ha seguido buscando una vivienda, pero asegura que sus ingresos no le permiten cumplir las condiciones que encuentra en el mercado del alquiler. Mientras tanto, continúa pagando un trastero donde guarda las pertenencias de la vivienda que tuvo que abandonar.

"Aquello no es un sitio adecuado para una menor", explicaba Rosa a este medio al relatar cómo una solución concebida para una emergencia terminó convirtiéndose en el lugar donde su hija ha pasado buena parte de su adolescencia.

Son dos de las historias que ayudan a entender qué hay detrás de los folios que este viernes han cubierto la entrada del Ayuntamiento.

Historias diferentes, pero mensajes que terminan confluyendo en las paredes de San Juan de Dios: "Seguimos luchando por nuestros derechos", "Los problemas no tienen vacaciones", "Mi familia necesita un hogar, no excusas" y "Más viviendas sociales, menos fotos".

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