Perro de paseo con su dueña.
Mujer paseando a un perro.

En Chiclana hay el doble de mascotas que menores, el cambio que ya se nota en las familias

El nuevo mapa familiar de Chiclana: más perros y gatos que niños empadronados

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La relación entre los habitantes de Chiclana, los animales de compañía y el concepto de familia moderna vive una transformación que es muy profunda. En esta localidad de la Bahía de Cádiz, donde se registran 93.389 habitantes al cierre del año 2025, el Registro de Animales de Compañía de la Junta de Andalucía ha contabilizado 32.591 mascotas censadas, un número que supone casi un 35% respecto al total de la población.

Este dato refleja un cambio social significativo puesto que en Chiclana hay el doble de animales registrados que menores de edad, dado que solo 16.167 vecinos tienen menos de 18 años.

La cifra no es solo un dato estadístico, también es el evidente reflejo de una tendencia social como es que cada vez más chiclaneros incluyen a sus mascotas como parte fundamental de la familia.

Lo que antes era una excepción —como era un perro en el patio o un gato en casa— se ha convertido en una norma. Hoy, los hogares chiclaneros se llenan de perros, gatos, loros, canarios, hurones e incluso de otras especies más exóticas como iguanas o serpientes, una convivencia que redefine claramente la estructura familiar en el municipio.

El fenómeno se percibe a simple vista pues solo es necesario recorrer los paseos marítimos, las plazas o los parques caninos —espacios que son cada vez más habituales en la ciudad— para comprobar que los animales son parte de la vida urbana.

Las terrazas, los locales y los eventos públicos han adaptado en gran medida a su oferta a esta realidad: el bienestar animal ha dejado de ser una moda para convertirse en una exigencia social.

Descenso de la natalidad en Chiclana

El descenso de la natalidad también contribuye enormemente a explicar este fenómeno. En los últimos años, Chiclana, al igual que buena parte de España, ha experimentado una caída sostenida en el número de nacimientos.

Las familias numerosas son ya una rareza, y cada vez más parejas optan por tener un solo hijo o, directamente no tienen ninguno. En cambio, la presencia de animales en los hogares ha aumentado de una forma constante.

Las mascotas se han convertido en compañía emocional, en una buena en parte de la rutina diaria y, para muchos, en una forma de suplir vínculos afectivos tradicionales.

El delegado municipal de Bienestar Animal, Guillermo Sierra, confirma que la ciudad ha dado un paso firme hacia una concienciación que es mucho más profunda sobre el cuidado y la responsabilidad animal.

Al respecto de todo ello indicó que “somos conscientes de que la concienciación sobre el bienestar animal es cada vez más profunda entre la ciudadanía”. Por eso trabajamos en la organización de talleres, campañas de adopción y ferias dedicadas a las familias con mascotas”.

Entre estas actividades, destaca el tradicional acto religioso y festivo de de San Antón, que Chiclana celebra para bendecir a los animales, así como el cubo informativo permanente en la Plaza de las Bodegas, en el que se promueve la adopción responsable durante todo el año.

Este compromiso institucional refleja una evolución clara en la mentalidad colectiva. Cada vez más ciudadanos asumen que tener un animal es un acto de cariño así como también de responsabilidad.

La tendencia a registrar oficialmente a las mascotas, acudir al veterinario y participar en actividades de concienciación muestra que la convivencia entre los chiclaneros y chiclaneras con sus animales ha alcanzado un grado de madurez notable.

Lejos de ser una anécdota, el dato de que haya más mascotas que menores ilustra lo que es un manifiesto cambio cultural profundo: las familias chiclaneras del siglo XXI no solo se definen por los lazos de sangre también los de afecto y compañía.

En la ciudad gaditana, el ladrido, el maullido o el canto de un canario forman parte ya del paisaje normal y cotidiano de una sociedad que, en lugar de crecer en número de hijos, lo hace en vínculos emocionales con sus animales.