El jugador del Cádiz CF De la Rosa, en la imagen ante el FC Andorra, podría regresar hoy al once titular. Foto: LaLiga Hypermotion.

Entre el ruido y el abismo: el Cádiz CF se juega la vida ante el Andorra en plena tormenta deportiva y social

El equipo amarillo, en caída libre y con una sola victoria en 13 partidos, afronta una final ante un Andorra sin presión en un ambiente marcado por la protesta y el desgaste institucional

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Hace apenas una semana, el Cádiz CF caía con estrépito ante el Córdoba en el JP Financial Estadio. Podría parecer una eternidad. Desde entonces, la actualidad del club ha estado monopolizada porconvocatorias de juntas de accionistas, ampliaciones de capital, movimientos en torno a Nomadar, decisiones institucionales y protestas sociales.

Tanto, que lo deportivo ha quedado en un segundo plano. Pero vuelve. Y lo hace de golpe, sin anestesia. Porque este domingo (18:30 horas), el Cádiz CF recibe al FC Andorra en la jornada 35 de LaLiga Hypermotion en un partido que ya no es solo fútbol. Es una final. Otra más. O quizá la definitiva en una temporada que se ha torcido hasta límites difícilmente imaginables hace apenas unos meses.

El Cádiz CF vuelve al fútbol en medio del ruido. Después de una semana dominada por informaciones de todo tipo, con lo futbolístico casi en un segundo plano, como queriéndose olvidar de la cruda realidad: el cuadro cadista está en caída libre y sin señales de recuperación.

El equipo recibe este domingo al FC Andorra (18:30 horas) en un partido que llega casi en segundo plano… pero que es absolutamente vital. Los amarillos deben volver a ganar y a demostrar cierta recuperación. El pinchazo del Zaragoza en Córdoba les vuelve a dar oxígeno si n hacer nada.

Un colchón engañoso

El equipo de Sergio González se mantiene en laprimera posición que da la salvacón, con 34 puntos y cuatro de ventaja sobre el descenso. Una distancia que, en el peor de los escenarios, podría reducirse a tres antes de que ruede el balón en el estadio gaditano, dependiendo de lo que hagan sus perseguidores directos.

La derrota del Zaragoza ha dado algo de aire, y equipos como Cultural Leonesa o Huesca siguen a seis puntos (que juegan antes que los cadistas), mientras que el Mirandés disputa su partido a la misma hora. Sobre el papel, el Cádiz mantiene margen. En la práctica, la sensación es otra muy distinta.

Porque más allá de la clasificación, lo que pesa es la dinámica. Y ahí los números son demoledores.

Por ello, es casi imposible saber qué hará Sergio González para parar la sangría. Es el once menos previsible no solo de esta segunda etapa del técnico en el Cádiz, sino de toda la campaña. EL preparador ha usado tres sistemas diferentes para comenzar los partidos. No hablemos de nombres, donde el baile ha sido constante.

Para este choque vital podria volver al 1-4-4-2, con la duda de quién jugará en el flanco izquierdo. En defensa parece que lo hará Sergio Arribas, que solo a base de ganas fue el mejor ante el Córdoba. Por delante, Antoñito Cordero, De la Rosa o hasta Brian Ocampo parecen las opciones. En el mediocentro, Diakité da la sensación de ser fijo y Joaquín González de ser una apuesta del técnico.

Enfrente estará un FC Andorra que llega sin presión, instalado en la zona media con 46 puntos y con la permanencia prácticamente asegurada. Los de Carles Manso han sumado 7 de los últimos 9 puntos y atraviesan su mejor momento del curso.

Un contraste total con el Cádiz. Ellos, con tranquilidad. El Cádiz, con urgencias. Ellos, creciendo. El Cádiz, descomponiéndose. Y con un aviso claro desde el banquillo rival: jugar con la ansiedad del equipo amarillo puede ser una de las claves del partido.

Un rival con los deberes hechos tras su vuelta al fútbol profesional y que presenta mejores números en prácticamente todas las facetas del juego.

Protesta, ruido y desconexión

El encuentro, además, llega marcado por el clima que rodea al club. La Plataforma 1910 ha convocado una protesta a las 17:00 horas en la Glorieta Ana Orantes, en una semana en la que el foco ha estado mucho más en los despachos que en el césped.

Nomadar, ampliaciones de capital, movimientos accionariales, decisiones institucionales… El ruido ha sido constante. Y el equipo, mientras tanto, sigue sin responder. El propio Sergio González lo reconocía en la previa: “Nos necesitamos todos mutuamente”. Una apelación directa a una afición que oscila entre el hartazgo y la necesidad de empujar en el momento más delicado del curso.

El Cádiz no ha remontado ni un solo partido en toda la temporada. Encaja pronto, genera poco y vive permanentemente al límite. El de este domingo es el típico partido en el que solo importa el resultado, pero que e snecesario que ver brotes verdes, y no solo por parte del entrenador.

Ocho jornadas por delante. Una “miniliga”, como insiste el técnico. Pero la realidad es más cruda: el margen de error no ha desaparecido porque los rivales le están concediendo vida a los amarillos, no por méritos propios.

Un detalle final: fútbol moderno y desconexión

El partido se jugará, además, bajo el contexto de la llamada “jornada retro”. El Cádiz ha elegido una equipación inspirada en los años 90 en Segunda B. Lo llamativo es que lo hará jugando de azul en casa, mientras el rival vestirá de blanco.

Un detalle menor, quizá. O no tanto. Porque en medio de una de las semanas más convulsas que se recuerdan en el club, incluso los símbolos parecen desconectados de la historia reciente de una entidad que vivió sus mayores milagros en Primera. Habría camisetas para elegir de esa época...

Este domingo ya no hay relato, ni discurso, ni proyecto que valga. Solo queda el fútbol. Y el Cádiz, ahora mismo, no está dando nada ahí.

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