Peñón de Gibraltar, a sus pies la zona fronteriza con la verja.
Verja de Gibraltar.

España tendrá la última palabra sobre Gibraltar, el tratado histórico que elimina la Verja y cambia el futuro de la zona

España consolida su papel decisivo en el nuevo tratado sobre Gibraltar: control de permisos, libre circulación y convergencia fiscal

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El Ministerio de Asuntos Exteriores ha confirmado este jueves la publicación del tratado sobre Gibraltar, un documento que el Gobierno califica como “histórico” y que marca el inicio de una nueva etapa de cooperación entre España, Reino Unido, Gibraltar y la Unión Europea.

Según el departamento que dirige José Manuel Albares, el texto “abre una etapa de convivencia y futuro” para el Campo de Gibraltar, Andalucía y Europa, sin que ello suponga cesión alguna en la reivindicación española de soberanía sobre el Peñón.

El acuerdo, negociado durante más de dos años tras el Brexit, establece un marco jurídico general que abarca cuestiones de movilidad, fiscalidad, medio ambiente y protección social.

Se trata del primer tratado que regula de manera global las relaciones entre Gibraltar y el entorno español desde la salida del Reino Unido de la Unión Europea.

Fin de la Verja y libre circulación

Uno de los puntos más simbólicos del tratado es la eliminación definitiva de la Verja, levantada en el año 1909 y convertida durante décadas en un símbolo de separación. Con su desaparición, el texto proclama “el fin del último muro de Europa continental”.

A partir de su entrada en vigor, se permitirá la libre circulación de personas entre Gibraltar y el Campo de Gibraltar sin necesidad de controles de pasaporte.

El nuevo régimen migratorio otorga a España la autoridad final sobre la emisión y renovación de los permisos de residencia en el territorio. Además, las autoridades españolas asumirán los controles Schengen en el aeropuerto y puerto de Gibraltar, lo que garantiza que los movimientos hacia y desde el Peñón cumplan con las normas europeas de seguridad fronteriza.

La medida beneficiará directamente a los cerca de 15.000 trabajadores transfronterizos que cruzan diariamente la frontera para trabajar en Gibraltar.

Estos empleados, muchos de ellos residentes en municipios como La Línea de la Concepción, Algeciras o San Roque, verán simplificados sus desplazamientos y reforzados sus derechos laborales.

Comercio y fiscalidad armonizada

El tratado también establece un nuevo régimen de libre circulación de mercancías, basado en controles aduaneros armonizados.

Será España quien efectúe los controles sobre las mercancías que entren en Gibraltar, mientras que los equipajes de los viajeros con destino a la Unión Europea y al Peñón estarán sujetos a verificaciones coordinadas para garantizar el cumplimiento de la normativa comunitaria.

En el ámbito tributario, el acuerdo impulsa una convergencia fiscal progresiva. Gibraltar implantará un impuesto indirecto equivalente al IVA, con un tipo inicial del 15% y un periodo de adaptación de tres años.

El objetivo es eliminar las diferencias fiscales que durante décadas generaron competencia desleal y atrajeron actividades de dudosa transparencia. También se incluyen disposiciones específicas para el comercio de tabaco, tradicionalmente fuente de fricciones entre ambas jurisdicciones.

Cooperación medioambiental y social

El texto prevé la adaptación de Gibraltar a los estándares medioambientales europeos y la creación de un mecanismo conjunto de evaluación de impacto ambiental, destinado a preservar el entorno natural compartido de la bahía de Algeciras.

Se refuerzan además los compromisos de reducción de emisiones y gestión sostenible de recursos, en línea con los objetivos climáticos de la UE.

En el plano social, el tratado incorpora garantías para los trabajadores transfronterizos y promueve un mecanismo financiero para la formación y el empleo en la zona.

Se contemplan medidas de coordinación en materia de seguridad social y programas para reducir las desigualdades económicas que históricamente han afectado al Campo de Gibraltar.

Un marco estable para el futuro en Cádiz

España desempeñará un papel central en la aplicación del acuerdo, con capacidad para proponer salvaguardas, suspender su aplicación o rescindirlo si se incumplen los compromisos. Pese al avance en la cooperación, el Gobierno reitera que la soberanía española sobre Gibraltar permanece intacta.

El ministro Albares ha remitido el texto a las comisiones de Exteriores del Congreso y el Senado, así como a los alcaldes del Campo de Gibraltar, a la Junta de Andalucía y a los principales actores sociales y económicos de la región.

Este tratado, según Exteriores, “abre una etapa de prosperidad compartida” y consolida a Gibraltar y su entorno como un espacio de estabilidad, desarrollo y cooperación en el suroeste de Europa.