Manolo Solo.

Fallece el gaditano Manolo Solo a los 62 años, el actor que convirtió cada papel secundario en una interpretación inolvidable

La Academia de Cine ha confirmado la muerte del intérprete gaditano, ganador del Goya por Tarde para la ira y rostro habitual de algunas de las películas y series más destacadas del cine español de las últimas décadas

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El cine español despide este jueves a Manolo Solo, uno de los actores de reparto más respetados de su generación.

La Academia de Cine ha confirmado su fallecimiento a los 62 años a consecuencia de un cáncer, poniendo fin a una trayectoria de varias décadas marcada por la versatilidad, la discreción y una capacidad poco común para dejar huella incluso en las apariciones más breves.

Su carrera abarcó cine, televisión, teatro y doblaje, con un reconocimiento que trascendió el número de protagonistas interpretados para situarlo entre los intérpretes más valorados de la industria.

Un recorrido construido desde el teatro hasta el reconocimiento del cine

Nacido en Algeciras en 1964 y criado en Los Barrios, Manolo Solo comenzó su camino artístico sobre los escenarios antes de consolidarse como una presencia habitual en el audiovisual español. Esa formación teatral marcó un estilo interpretativo basado en la naturalidad y el rigor, cualidades que lo acompañaron durante toda su carrera.

Con el paso de los años fue incorporándose a algunos de los títulos más destacados del cine nacional. Participó en producciones como "El laberinto del fauno", "Celda 211", "La isla mínima", "El buen patrón" o "Cerrar los ojos", además de numerosas películas en las que asumió personajes secundarios que terminaron convirtiéndose en piezas esenciales de la narración.

Su presencia también fue frecuente en televisión. Formó parte del reparto de series como "El Ministerio del Tiempo" y "30 monedas", donde volvió a demostrar una capacidad interpretativa que le permitió adaptarse con solvencia a registros muy diferentes.

Manolo Solo: el Goya por "Tarde para la ira" marcó el punto culminante de su carrera

Aunque acumuló decenas de trabajos destacados, el mayor reconocimiento profesional llegó en 2017 gracias a Tarde para la ira, dirigida por Raúl Arévalo. En aquella película dio vida a Santi Triana, un personaje con escaso tiempo en pantalla, pero de enorme intensidad dramática.

Su interpretación fue premiada con el Goya al Mejor Actor de Reparto, además de otros galardones como el Premio Feroz y el reconocimiento de la Unión de Actores, consolidando una trayectoria que llevaba años siendo admirada por críticos y compañeros de profesión.

A lo largo de su carrera también recibió varias nominaciones a los Premios Goya por sus trabajos en B, la película, El buen patrón, Cerrar los ojos y Una quinta portuguesa, una muestra de la continuidad de su prestigio dentro del cine español.

Lejos de buscar protagonismo mediático, Manolo Solo construyó una carrera basada en la consistencia. Directores de distintas generaciones recurrieron a él para personajes complejos que requerían credibilidad y matices, convirtiéndolo en un intérprete muy solicitado.

Una voz reconocible también en el doblaje y el recuerdo de varias generaciones

Además de su trabajo delante de las cámaras, Manolo Solo desarrolló una extensa carrera en el mundo del doblaje. Prestó su voz a numerosos personajes de animación, una faceta menos visible para el gran público, pero especialmente recordada por muchos aficionados.

Entre esos trabajos destacan varios personajes del universo de Dragon Ball, donde dio voz, entre otros, a Tao Pai Pai en la serie original y al Androide 17 en Dragon Ball Z, además de participar en otros doblajes relacionados con la franquicia creada por Akira Toriyama.

La noticia de su fallecimiento ha provocado numerosas muestras de pesar dentro del sector cinematográfico y entre los espectadores que siguieron su carrera durante décadas.

Rara vez ocupó el primer lugar en los carteles, su nombre terminó asociado a una forma de entender la interpretación basada en la autenticidad y el compromiso con cada personaje.

Su legado permanece en una filmografía amplia que reúne algunos de los títulos más importantes del cine español contemporáneo y en el recuerdo de quienes encontraron en sus interpretaciones un ejemplo de cómo un actor de reparto puede convertirse, escena tras escena, en una figura imprescindible dentro de cualquier historia.

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