Fallece Julio González, la mirada personal que contó tres décadas de la historia de Cádiz
Jefe de Fotografía de Diario de Cádiz, hizo de su mirada personal y especial una forma diferente de contar durante décadas las historias de Cádiz
Julio González tenía una máxima cuando salía con la cámara: primero había que asegurar la foto. La que necesitaba el periódico, la que daba cuenta de lo sucedido y permitía regresar a la redacción con el trabajo hecho. Pero después estaba su foto. La diferente. La que buscaba incluso cuando todos los objetivos apuntaban hacia el mismo sitio y que muchas veces terminaba contando mejor la historia que había detrás de aquella imagen.
Esa exigencia, y especialmente su enorme autoexigencia, convirtieron al jefe de Fotografía de Diario de Cádiz en uno de los ojos más personales del fotoperiodismo gaditano, con una mirada ligada durante décadas a Cádiz y a todo lo que sucedía en ella.
Julio González ha fallecido este martes a los 60 años en Cádiz. Se marcha un fotógrafo que llevaba más de tres décadas contando la actualidad de la ciudad y la provincia y que desde 1999 ejercía como jefe de Fotografía de Diario de Cádiz.
Antes había realizado trabajos para cabeceras como El País, El Mundo y El Periódico de la Bahía. Sus primeros contactos con el mundo de la comunicación habían llegado incluso antes, en la histórica Radio Cádiz de la calle José del Toro.
Pero reducir su trayectoria a una sucesión de periódicos y fechas explicaría muy poco de lo que llegó a representar profesionalmente. Porque Julio tenía una mirada reconocible. La fue construyendo durante miles de coberturas y con una forma de trabajar en la que conformarse rara vez entraba en sus planes. Podía tener ya la fotografía necesaria y continuar buscando. Cambiar el encuadre, esperar un gesto, desplazarse unos metros o descubrir dentro de una escena evidente otra imagen que no lo era tanto.
La foto que había que hacer y la foto de Julio
Esa manera de enfrentarse al trabajo ayuda a entender por qué su firma terminó siendo una de las más personales y diferentes de la fotografía de prensa gaditana. Julio sabía perfectamente cuál era la imagen que necesitaba el periódico. La aseguraba. Pero después buscaba la suya.
Y ahí aparecía el fotógrafo.
No se conformaba con documentar lo que estaba ocurriendo. Buscaba la imagen capaz de contar algo más, la que encontraba una historia dentro de la propia historia. Esa manera de trabajar exigía mirar de otra forma y, también, exigirse mucho a sí mismo. Dos características que terminaron convirtiéndose en parte inseparable de su manera de entender el fotoperiodismo.
Durante décadas puso esa mirada al servicio de prácticamente todas las caras de Cádiz. Fotografió su actualidad política y social, pero también algunas de las grandes pasiones de la ciudad. El Carnaval de Cádiz, la Semana Santa o el Cádiz CF pasaron innumerables veces por su objetivo. También lo hicieron los acontecimientos que durante más de treinta años fueron construyendo la vida cotidiana de Cádiz y su provincia.
Sus fotografías terminaron formando parte, casi sin que el ritmo diario de un periódico permitiera advertirlo, de la memoria visual reciente de la ciudad.
Una mirada sobre el Carnaval, la Semana Santa y el Cádiz CF
Parte de ese enorme trabajo pudo contemplarse fuera de las páginas del periódico durante los últimos años. En 2023 expuso primeros planos de componentes de agrupaciones del Carnaval en la Fundación Cajasol en una muestra titulada Carnaval de improviso, que posteriormente pudo verse también en la Casa del Carnaval.
En 2025 fueron sus fotografías de la Semana Santa las que salieron a la calle. Una selección de 14 imágenes realizadas a pasos y cortejos procesionales durante su trayectoria profesional se mostró en el exterior del Mercado Central de Abastos. Apenas una pequeña representación de las miles de fotografías realizadas durante décadas.
La fotografía gastronómica fue otra de sus grandes pasiones profesionales y el Cádiz CF, otro de los escenarios que tantas veces había retratado, lo distinguió en 2025. Durante años su cámara había acompañado también las alegrías y las decepciones del club de su ciudad.
Más de tres décadas contando Cádiz
La relación de Julio González con la fotografía de prensa se remontaba a comienzos de los años noventa. Trabajó en El Periódico de la Bahía y realizó trabajos para El País y El Mundo antes de consolidar su trayectoria en Diario de Cádiz. Desde 1999 era jefe de Fotografía del periódico.
Por delante de su cámara pasó buena parte de la historia reciente de Cádiz. Pero su trabajo no terminaba cuando regresaba de una cobertura. Cada tarde participaba también en la confección de la portada del Diario, donde la fotografía tenía un peso esencial y donde había que decidir qué imagen era capaz de explicar mejor lo sucedido durante la jornada.
Su forma de entender la profesión terminó convirtiéndolo además en un referente para numerosos fotógrafos que trabajaron durante estas décadas en Cádiz y para quienes pasaron por la redacción del periódico.
Las numerosas muestras de pesar conocidas tras su fallecimiento ayudan también a medir la huella que deja. Compañeros de profesión, instituciones, representantes de la sociedad gaditana, el mundo del Carnaval, las cofradías, el Cádiz CF, la Armada y numerosas entidades han recordado tanto al fotógrafo como a la persona que había detrás de la cámara.
Porque durante más de treinta años Julio González fotografió Cádiz desde prácticamente todos sus ángulos. Miles de acontecimientos pasaron por delante de su objetivo y quedaron convertidos en imágenes que hoy forman parte de la memoria de la ciudad.
Pero quienes conocían su manera de trabajar sabían que para Julio cumplir nunca era suficiente. Primero había que hacer la fotografía que tocaba, la que contaba lo que había ocurrido y garantizaba que el trabajo estaba hecho. Después buscaba la suya, como solía aconsejar.