Fito y Fitipaldis en Cádiz: entre el éxito musical y de públicos y las dudas y quejas con la organización por los accesos y las salidas
Fito y Fitipaldis regresaron a Cádiz con un concierto de altísimo nivel musical.

Fito y Fitipaldis en Cádiz: entre el éxito musical y de públicos y las dudas y quejas con la organización por los accesos y las salidas

El concierto en el Muelle Reina Victoria reunió a miles de personas en una noche brillante sobre el escenario, pero con tensión en accesos y salidas

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El verano musical de Cádiz ya está en marcha. Fito y Fitipaldis abrieron este 1 de mayo la temporada de grandes conciertos en el Muelle Reina Victoria con una noche que confirmó su enorme tirón de público y la solidez de su directo, pero que también dejó señales de alerta en la organización del evento, especialmente en los accesos y la salida final.

Más de 15.000 personas se dieron cita en el recinto portuario en una convocatoria que se preveía masiva pero que pareció desbordar a la organización, especialmente en el entorno del recinto. Desde horas antes, había colas para entrar en el muelle y las vías de acceso a la ciudad registraron una afluencia importante de público que anticipaba una gran noche musical.

Sobre el escenario, la respuesta fue inmediata. Fito y Fitipaldis ofrecieron un directo potente, bien engranado y sin fisuras, combinando los temas de su nueva etapa con los grandes clásicos que el público convirtió en coro desde el primer momento.

Fito Cabrales es una de esas estrellas nacionales que garantiza llenos en sus espectáculos, pero además es de esos artistas seguido por muchas generaciones, algo que se comprobó en este de Cádiz.

El concierto arrancó con A contraluz, carta de presentación del disco El monte de los aullidos, marcando desde el inicio el nivel de una noche que alternó novedad y nostalgia. La banda volvió a demostrar su capacidad para conectar con varias generaciones a través de un repertorio reconocible y efectivo en directo.

Fito arrancó el concierto con 'A Contraluz' el single de su último disco 'El monte de los aullidos'.

Fito arrancó el concierto con 'A Contraluz' el single de su último disco 'El monte de los aullidos'.

Junto a Fito Cabrales, la banda mostró un nivel estratosférico, con nombres habituales como la inconfundible guitarra de Carlos Raya (también productor del disco), el saxo de Javier Alzola o el bajo de Alejandro Boli Climent, además de incorporaciones de gran nivel, entre las que destacó de Coki Giménez a la batería. Una formación sólida que dio un nivelazo durante casi dos horas de concierto.

En el repertorio no faltaron temas como Soldadito marinero, Antes de que cuente diez, Por la boca vive le pez, Whisky barato, La casa por el tejado, Entre la espada y la pared o canciones de trabajos recientes como Cada vez cadáver. El cierre dejó una imagen clara: público entregado y sensación de concierto grande.

Accesos marcados por la confusión y cambios de última hora

Fuera del escenario, la experiencia fue distinta. El acceso al recinto se organizó inicialmente a través de un único punto por la Carretera Industrial hasta la antigua entrada del muelle pesquero, lo que obligó a muchos asistentes a recorrer una importante distancia ya en cola, sobre todo quienes llegaban desde el centro de la ciudad, para comenzar el camino en dirección contraria desde el acceso de la factoría de Navantia.

Fito y Fitipaldis en Cádiz: entre el éxito musical y de públicos y las dudas y quejas con la organización por los accesos y las salidas

Colas para acceder al concierto horas antes de abrirse las puertas. Foto: José Luis Porquicho Prada.

La acumulación de público fue evidente durante buena parte de la tarde. Se veía venir que era insuficiente y que alimentaba la picaresca con recorridos alternativos por el interior del muelle. A poco más de media hora del inicio, la organización habilitó un segundo acceso desde la citada antigua entrada del muelle pesquero, una medida que alivió parcialmente la situación, pero que también generó malestar entre quienes ya habían completado el recorrido inicial.

Además, generó una peligrosa acumulación de público. El resultado fue una sensación generalizada de desorden en la entrada, aunque sin que se produjeran incidentes destacables.

Un cuello de botella en la salida que deja dudas

El momento más delicado llegó al finalizar el concierto. Dos salidas señalizadas junto al escenario permanecieron cerradas, lo que obligó a redirigir a todo el público hacia el mismo punto de acceso utilizado para la entrada.

El público fue dirigido a dos puntos de salida, un junto al escenario y otro más alejado.

El público fue dirigido a dos puntos de salida, un junto al escenario y otro más alejado.

La consecuencia fue un cuello de botella en el que miles de personas coincidieron intentando abandonar el recinto al mismo tiempo. Desde ese punto, el flujo se dividía en dos direcciones, generando una concentración elevada y momentos de incomodidad entre los asistentes.

Aunque la situación se resolvió sin incidentes, la gestión de la evacuación dejó dudas importantes en un evento de estas dimensiones y plantea la necesidad de revisar protocolos de cara a próximas citas en el mismo espacio. ¿Qué habría pasado si hubiera que habido que realizar un desalojo de emergencia con esas salidas cerradas?

El concierto de Fito y Fitipaldis cumplió en lo musical y confirmó el inicio de la temporada de conciertos en Cádiz con una gran respuesta del público. Sin embargo, también evidenció que el éxito de convocatoria exige una organización a la altura, especialmente en aspectos como accesos y salidas.

El Muelle Reina Victoria seguirá acogiendo eventos en los próximos meses, y lo vivido en esta primera noche deja una conclusión clara: el nivel artístico será el que sea, pero la experiencia completa necesita ajustes para estar a la misma altura. Y para evitar posibles problemas.