Todas las empleadas de Maysa, con su ropa de paisano, a las puertas de la empresa en una concentración.
Concentración de las trabajadoras de Mayse.

Indignación de las limpiadoras de Mayse en El Puerto, seis años sin actualizar y nóminas sin cobrar

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La plantilla de Mayse, empresa concesionaria del servicio de limpieza en colegios públicos y dependencias municipales de El Puerto, ha dicho basta.

Decenas de trabajadoras se concentraron este lunes frente a la sede de la compañía para denunciar los continuos retrasos en el pago de las nóminas, una situación que, según aseguran, se repite desde hace meses y ha llevado a muchas familias a una grave situación de precariedad económica.

El malestar, respaldado por el Comité de Empresa, en el que están representadas Comisiones Obreras (CCOO) y Autonomía Obrera, responde a una realidad que se ha vuelto insostenible como son los salarios no llegan a tiempo y las empleadas acumulan recibos pendientes.

“No podemos seguir siendo las olvidadas del Ayuntamiento. Limpiamos los colegios de vuestros hijos y las oficinas donde se gestiona la ciudad, pero a final de mes no sabemos si podremos llenar la nevera”, declararon algunas trabajadoras durante la protesta.

Detrás del conflicto hay retrasos en los pagos pero también las trabajadoras apuntan a una anomalía administrativa como origen de sus problemas: el servicio de limpieza municipal lleva seis años sin un pliego de condiciones actualizado.

El contrato inicial fue adjudicado en 2015 por un periodo de cuatro años, con una prórroga máxima de dos. Esa extensión venció hace ya seis ejercicios, y desde entonces el servicio se mantiene de forma provisional mediante reconocimientos extrajudiciales de crédito.

Este mecanismo, que permite a la administración pagar por un servicio sin contrato vigente, ha generado una inseguridad jurídica y financiera que afecta tanto a la empresa como a las trabajadoras.

“No saber si cada mes habrá presupuesto asignado nos deja en una incertidumbre constante”, explican desde el comité sindical.

A pesar de los anuncios del Ayuntamiento sobre la inminente redacción de un nuevo pliego, las empleadas insisten en que no pueden seguir esperando: exigen el abono inmediato de los salarios pendientes y un compromiso real que ponga fin a años de provisionalidad.

El Ayuntamiento de El Puerto, bajo presión

El Gobierno local de El Puerto de Santa María, titular del servicio, se enfrenta ahora a la presión de un colectivo que no descarta endurecer sus movilizaciones si no se da una respuesta inmediata.

Los sindicatos han recordado que la responsabilidad última recae en la administración pública, que debe garantizar tanto la continuidad del servicio como la dignidad laboral de quienes lo prestan.

En declaraciones de CCOO Cádiz, se subraya que la situación “vulnera derechos básicos de las trabajadoras” y demuestra la necesidad urgente de una revisión estructural de la gestión municipal de servicios externalizados.

El sindicato ha pedido al Consistorio que asuma su papel de garante y agilice el proceso de licitación, evitando que el problema se prolongue por más tiempo.

Por su parte, Autonomía Obrera ha insistido en que la plantilla “no busca confrontación, sino soluciones reales”.

Desde la organización sindical advierten de que, de no producirse avances, podrían convocarse nuevas concentraciones e incluso paros en las próximas semanas.

El conflicto de Mayse se ha convertido en un símbolo del deterioro de los servicios públicos externalizados.

Las trabajadoras recuerdan que su labor resulta esencial para el funcionamiento de la ciudad, especialmente en espacios educativos y administrativos, y que la falta de estabilidad contractual repercute directamente en la calidad del servicio.

La situación ha despertado solidaridad entre otros colectivos municipales y ha reabierto el debate sobre la remunicipalización de servicios esenciales, una demanda que en los últimos años ha ganado fuerza en distintos municipios andaluces.

Mientras tanto, las limpiadoras del Puerto siguen trabajando, pero con la incertidumbre de no saber cuándo cobrarán. “Queremos trabajar con dignidad, no vivir esperando un ingreso que nunca llega”, resumen con resignación.

Su protesta, silenciosa pero firme, es un recordatorio de que la precariedad laboral no solo se mide en cifras, sino en vidas que cada mes dependen de un salario que no siempre llega.