Indignación en Arcos por el desbroce del Guadalete: vecinos denuncian una tala 'brutal' en plena cría
Vecinos de Arcos denuncian una tala masiva en las obras del cauce del Guadalete en plena época de cría
Los trabajos de desbroce y limpieza que se ejecutan en el cauce del río Guadalete a su paso por Arcos han provocado una fuerte y adversa reacción entre vecinos de la zona, que denuncian la eliminación masiva de árboles y vegetación de ribera en plena época de nidificación así como de cría de aves.
Las actuaciones forman parte del proyecto de restitución del cauce promovido por la Junta de Andalucía tras los graves temporales registrados a comienzos de año, pero varios vecinos y vecinas consideran que la intervención está teniendo un impacto ambiental excesivo y difícilmente reversible.
Las imágenes difundidas durante las últimas horas muestran maquinaria pesada trabajando en distintos tramos de la ribera, con retirada de arbolado y acumulación de restos vegetales junto al cauce.
Algunos vecinos aseguran que se están talando ejemplares con décadas de antigüedad y advierten de que el paisaje fluvial está cambiando de manera drástica en apenas unos días.
La preocupación se ha extendido especialmente entre vecinos y vecinas próximos a la zona de actuación, donde la vegetación del río era uno de los pocos espacios arbolados continuos del municipio.
Arcos: críticas por el momento elegido para los trabajos
Las principales quejas se centran en el calendario de las obras. Los vecinos sostienen que los trabajos coinciden con la época de reproducción de numerosas especies que utilizan el entorno del Guadalete para anidar.
Esa circunstancia ha elevado el malestar entre colectivos ambientales y personas vinculadas al entorno natural del municipio, que reclaman una revisión inmediata de las actuaciones.
Algunos residentes explican que el sonido constante de las máquinas y la retirada intensiva de vegetación han alterado por completo una zona que hasta ahora conservaba una importante densidad de árboles de ribera.
También alertan de la desaparición de sombra natural en varios tramos y del riesgo de erosión que puede producirse en las orillas una vez eliminada parte de la cubierta vegetal.
La intervención se enmarca en el plan de recuperación del cauce del Guadalete anunciado semanas atrás por Antonio Sanz, que destacó una inversión superior a siete millones de euros para devolver al río su trazado original y reducir el riesgo de inundaciones.
La Junta de Andalucía defendió entonces la necesidad de actuar después de las crecidas que afectaron a distintas zonas de Arcos y obligaron al desalojo de numerosos vecinos durante los episodios de lluvias intensas registrados este invierno.
Las obras buscan reducir el riesgo de nuevas inundaciones
El proyecto incluye la retirada de obstáculos naturales y acumulaciones de vegetación consideradas problemáticas para el paso del agua.
Según la administración andaluza, la intención es mejorar la capacidad hidráulica del río y evitar que futuras crecidas provoquen daños similares a los sufridos meses atrás en varias barriadas y accesos del municipio.
Sin embargo, las críticas vecinales apuntan a que la intervención está superando lo que consideran una limpieza selectiva del cauce. Los denunciantes sostienen que se está produciendo un desbroce generalizado y cuestionan que no se haya optado por actuaciones menos agresivas con el entorno natural.
Algunos residentes reclaman además mayor transparencia sobre los criterios técnicos utilizados para decidir qué árboles debían retirarse.
La polémica ha reabierto el debate sobre cómo compatibilizar la prevención de inundaciones con la conservación de los ecosistemas fluviales.
El Guadalete atraviesa zonas especialmente sensibles desde el punto de vista ambiental y forma parte de uno de los corredores naturales más relevantes de la provincia gaditana.
Mientras continúan los trabajos, los vecinos afectados piden la intervención de responsables ambientales y exigen que se supervise el alcance real del desbroce.
Las obras siguen avanzando en distintos puntos del cauce y el malestar continúa creciendo entre quienes consideran que la recuperación hidráulica del río no puede hacerse a costa de perder parte del patrimonio natural de la ribera.