Colas en la parada del autobñus de la plaza de España este Domingo de Ramos. Foto: Eulogio García.

Indignación en Cádiz por el transporte en Semana Santa: retrasos, pocos refuerzos y maltrato a la línea 3

Esperas de más de 30 minutos, autobuses que no pasan y una comunicación municipal que llega tarde cuando el enfado ya está en la calle

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El inicio de la Semana Santa en Cádiz ha dejado una imagen que se repite entre en el transporte público de Cádiz: largas esperas, autobuses que no llegan y una sensación creciente de desigualdad entre líneas. La gota que colmó el vaso de la paciencia de las personas usuarias: la imagen de improvisacion, de fata de organización y la falta de información desde el Ayuntamiento.

En el centro de las críticas vuelve a situarse la línea 3, de la que las personas usuarias denuncian un trato que consideran injusto frente a otras rutas como la línea 1 o la línea 5. Mientras tanto, el Ayuntamiento de Cádiz ha comunicado hoy Lunes Santos refuerzos que, según los afectados, no han sido visibles en la práctica durante el fin de semana.

El caso más evidente se vivió este Domingo de Ramos. Varias personas aseguran haber esperado más de 30 minutos un autobús de la línea 3 en dirección al centro sin éxito. Una situación que se une a lo ocurrido un día antes, el Säbado de Pasión, cuando en una misma franja horaria llegaron a pasar hasta siete autobuses de la línea 1, dos de la 5 y solo uno de la 3.

Estas personas entienden que el aumento de público en horas punta durante la Semana Santa (o el Carnaval) es algo que puede generar ciertos retrasos o acumulación de personas en los vehículos, pero no entienden que se haya más autobuses y frecuencia en unas líneas que en otras. “Es un abandono total y yo pago mis impuestos. Parecemos ciudadamos de segunda o tercera”, señala indignado un vecino de la Barriada de la Paz.

Un problema que se repite y se agrava en fechas señaladas

La sensación entre los vecinos es que no se trata de un fallo puntual. La línea 3 arrastra desde hace tiempo críticas por su frecuencia y cobertura, y lo ocurrido en este inicio de Semana Santa no ha hecho más que reforzar esa percepción.

En días de alta demanda, como los primeros compases de la Semana Santa, los usuarios esperaban un refuerzo equilibrado del servicio. Sin embargo, lo que denuncian es una falta de coordinación que provoca situaciones llamativas: líneas saturadas de autobuses y otras prácticamente desaparecidas.

Esta descompensación afecta directamente a determinados barrios, que ven cómo sus conexiones con el centro se vuelven más complicadas justo en los momentos de mayor necesidad. La línea 3 es la que une a la Barriada de la Paz con el la Plaza de España.

Refuerzos anunciados… el Lunes Santo

A la falta de servicio se suma otro elemento que ha encendido aún más el malestar: la comunicación. El en  los días previos el Ayuntamiento no comunicó modificaciones o refuerzos en el servicio, como suele hacerlo antes de cada celebración.

Así, este Lunes Santo, ha anunciado la ampliación de horarios en las líneas 1, 3 y 5, con servicios nocturnos hasta las 2 o las 3 de la madrugada en función del día. También informa de ajustes específicos como el adelanto del inicio del servicio el Viernes Santo o modificaciones en las últimas salidas del Lunes Santo.

Largas colas en la parada del Lucero este Domingo de Ramos. Foto: Javi Caravaca.

Para muchos personas, estas medidas no se han traducido en una mejora real durante los primeros días, además de que el desconocimiento de las mismas generaba más incertidumbre a la hora de usar el transporte público.

La línea 3, símbolo del malestar vecinal

La reiteración de incidencias en la línea 3 ha convertido esta ruta en el principal símbolo del enfado vecinal. No solo por lo ocurrido este fin de semana, sino por una sensación acumulada de agravio frente a otras líneas que parecen contar con mayor frecuencia y regularidad.

Los usuarios denuncian que esta desigualdad se hace especialmente evidente en momentos de alta demanda, cuando la falta de autobuses no es solo genera las lógicas molestias en esos momentos, sino que se traduce en un problema real de movilidad.

El inicio de la Semana Santa, lejos de aliviar estas carencias, ha vuelto a ponerlas en primer plano.

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