Instalan módulos de aseo para las familias del edificio Miramar, en Puerto Real, tras el grave incendio del garaje
El Ayuntamiento de Puerto Real habilita duchas y baños provisionales para los vecinos del edificio Miramar
Las familias del edificio Miramar, incendiado en el barrio del Río San Pedro de Puerto Real, comienzan a ver pequeños signos de alivio tras casi dos meses de muchas dificultades derivadas del incendio ocurrido el pasado día 20 de noviembre en el garaje comunitario.
Desde este jueves, el Ayuntamiento de Puerto Real ha habilitado módulos de aseo provisionales para las personas afectadas, una medida que pretende garantizar su higiene personal mientras continúan las obras de reparación del edificio.
El incendio, que afectó a un inmueble con 124 viviendas, provocó daños de importancia en los forjados así como en las conducciones de agua. La magnitud del fuego obligó a los técnicos a dividir el edificio en dos zonas de seguridad, la primera una denominada zona verde, con desperfectos leves; la segunda denominada como zona roja, con problemas estructurales graves que aún requieren supervisión constante.
Las llamas también destruyeron los bajantes principales del sistema de saneamiento, lo que generó un problema añadido como era que cualquier uso de agua —bien fuera en duchas, lavadoras o inodoros— filtraba directamente al garaje sin una evacuación segura.
Ante este riesgo, fue la comunidad de propietarios quien solicitó el corte del suministro de agua, ejecutado por la empresa pública GEN, y de esta forma dejó a decenas de familias sin acceso a servicios básicos.
En los primeros días tras el incendio, el Ayuntamiento de Puerto Real habilitó la Sala de Barrio del Río San Pedro como el lugar de apoyo, con duchas e inodoros de uso compartido.
El espacio permaneció operativo todos los días, salvo el día 25 de diciembre, cuando cerró por mantenimiento. De manera complementaria, el Consistorio gaditano instaló tres grifos exteriores para la recogida de agua y contrató dos aseos químicos, si bien la gestión de este servicio pasó después a la comunidad de vecinos.
No obstante al cesar los pagos el pasado día 7 de enero, los sanitarios fueron retirados, dejando nuevamente al vecindario sin recursos de higiene adecuados.
Ante esta situación, el Ayuntamiento de Puerto Real ha decidido activar un contrato de emergencia de seis meses, prorrogables por otros seis, para garantizar instalaciones estables y seguras.
Los nuevos módulos de aseo, que están situados junto al edificio Miramar, cuentan con dos unidades diferenciadas para uso masculino y femenino, cada una equipada con tres inodoros, tres duchas y cuatro lavabos respectivamente.
Estos módulos se suman al uso de las instalaciones municipales ya existentes, ofreciendo de esta forma una respuesta un poco más completa a las necesidades de las familias.
Según fuentes municipales, ya han llegado los nuevos tubos para sustituir los bajantes dañados, y la empresa contratada por la comunidad de propietarios comenzará en un plazo muy breve los trabajos de reposición.
Si no surgen contratiempos, se espera que en las próximas semanas las viviendas puedan recuperar, poco a poco, el suministro de agua y saneamiento, lo que supondría un paso decisivo hacia la normalización.
Preocupación de la alcaldesa de Puerto Real por el bienestar de los vecinos del Miramar
La alcaldesa de Puerto Real, Aurora Salvador, quiso destacar el esfuerzo del Consistorio para acompañar a las vecinas y vecinos en una situación tan excepcional, que afecta de forma severa a más de un centenar de hogares.
Al respecto de ello señaló la alcaldesa que “aunque se trata de un problema de carácter privado y las responsabilidades recaen en las aseguradoras del edificio, el Ayuntamiento no ha dudado en actuar para aliviar las dificultades del vecindario”.
La alcaldesa señaló que la prioridad del equipo de gobierno ha sido proteger la salud y el bienestar de las familias afectadas mientras se completan las reparaciones necesarias.
“Hemos puesto todos los medios disponibles para garantizar que las personas afectadas cuenten con unas condiciones mínimas de dignidad y seguridad”, concluyó.
La instalación de los módulos supone un alivio y respiro temporal para los vecinos del edificio Miramar, que continúan viviendo una situación de incertidumbre. Mientras las obras avanzan, la colaboración entre Ayuntamiento de Puerto Real, comunidad de vecinos y empresas aseguradoras será fundamental para devolver la normalidad a un barrio que ha mostrado una notable solidaridad desde el primer día del incendio.