Interceptados 120 kilos de cocaína en Algeciras ocultos en contenedores de madera
Así ocultaban 120 kilos de cocaína en el puerto de Algeciras: tres detenidos
La actuación conjunta de Agencia Tributaria y Policía Nacional ha permitido intervenir 120 kilos de cocaína en el Puerto de Algeciras, una de las principales puertas de entrada de mercancías en Europa.
La droga viajaba oculta en dobles fondos de cinco contenedores procedentes de Surinam y camuflados como cargamentos de madera en bruto. La operación se ha saldado con tres detenidos por su presunta implicación en un delito contra la salud pública.
Investigación iniciada por alertas internacionales
El origen de la investigación se remonta al pasado año, cuando las autoridades españolas recibieron información de organismos internacionales que apuntaba a la posible llegada de un envío sospechoso al puerto gaditano.
Esa alerta se integró en una investigación ya abierta por la Fiscalía Especial Antidroga de Algeciras, que mantenía bajo vigilancia varias rutas comerciales con origen en Sudamérica.
Los datos facilitados permitieron identificar un patrón concreto: contenedores con declaración de carga de bajo riesgo, en este caso madera, pero asociados a empresas con escasa actividad o con antecedentes indirectos en operaciones similares.
Con esta información, los equipos de Vigilancia Aduanera y Policía Nacional iniciaron la localización de cinco contenedores cuyas características coincidían con los indicios detectados.
El seguimiento se centró en la trazabilidad logística del envío, desde su salida en Surinam hasta su llegada a Algeciras. Según fuentes de la investigación, la coordinación internacional fue clave para acotar el riesgo y actuar en el momento preciso sin levantar sospechas entre los implicados.
Droga oculta en estructuras modificadas
Una vez localizados los contenedores, los agentes procedieron a su inspección física. Fue durante este proceso cuando detectaron irregularidades en la estructura interna de varios de ellos.
Los dobles fondos, cuidadosamente construidos, ocultaban paquetes de cocaína distribuidos de forma homogénea para evitar su detección en controles superficiales.
El total intervenido asciende a 120 kilos, una cantidad significativa que confirma el uso del puerto como punto estratégico para el tráfico de estupefacientes.
Los investigadores destacan el nivel de sofisticación empleado en el ocultamiento, lo que apunta a una red con capacidad logística y conocimiento de los sistemas de control portuario.
La intervención no solo evitó la entrada de la droga en el mercado, sino que permitió avanzar en la identificación de los responsables de la operación.
Tras la incautación, se activaron los mecanismos judiciales bajo la supervisión del Juzgado de Instrucción Número 3 de Algeciras, encargado de dirigir las diligencias.
Análisis documental y detenciones
El siguiente paso de la investigación se centró en el análisis de la documentación mercantil vinculada a los envíos. Facturas, contratos de transporte y registros de importación fueron examinados de forma detallada para reconstruir la cadena de responsabilidades.
Este trabajo permitió identificar a los presuntos coordinadores logísticos del transporte, así como a una tercera persona que actuaba como testaferro para dar apariencia legal a la operación.
Según las autoridades, esta figura era clave para enmascarar la actividad ilícita bajo una estructura empresarial aparentemente legítima.
Las tres personas fueron localizadas y detenidas en territorio español. Los investigadores consideran que su papel era esencial dentro de la organización, aunque no descartan nuevas actuaciones para determinar si existen más implicados, tanto en origen como en destino.
La operación refuerza la presión policial sobre las rutas de entrada de cocaína a través de grandes puertos comerciales y pone de relieve la importancia de la cooperación internacional en la lucha contra el narcotráfico.
En el caso de Algeciras, su volumen de tráfico lo convierte en un punto que es calificado como de muy sensible, en el que el control y la inteligencia operativa resultan extremadamente determinantes para detectar envíos ilícitos ocultos entre miles de contenedores legales que llegan cada semana.