Camposoto y el estado de la playa.
Estado de la playa de Camposoto.

La borrasca Leonardo deja la playa de Camposoto con accesos destrozados y menos arena

Camposoto, la joya natural de San Fernando, sufre los estragos de la borrasca Leonardo

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La playa de Camposoto, uno de los entornos naturales más valiosos de San Fernando, ha vuelto a sufrir los efectos devastadores de los temporales que azotan la costa andaluza este invierno.

La borrasca Leonardo, última en una larga concatenación de fenómenos meteorológicos adversos, ha dejado tras de sí un aspecto tremendamente desolador que pone en evidencia la fragilidad del litoral y la necesidad de medidas estructurales para su protección.

El temporal ha castigado con fuerza la zona, especialmente los accesos y el cordón dunar.

El primer acceso a la playa presenta barandillas destrozadas, tramos muy hundidos y zonas completamente inundadas, entre tanto que que el firme del camino ha cedido por el exceso de agua.

En los aparcamientos, las bolsas de agua se acumulan y dificultan el tránsito, en una estampa que viene a reflejarse la magnitud del daño causado por las lluvias persistentes y los fuertes vientos.

Las consecuencias se extienden también al acceso número cuatro, en el que la típica pasarela de madera ha quedado seriamente dañada.

Algunos tramos de barandilla de madera y del propio camino han desaparecido bajo la arena, empujados por la fuerza del mar y el viento.

Diferentes señales verticales, arrancadas de cuajo, reposan sobre el suelo o permanecen inclinadas en posiciones imposibles, evidenciando la violencia de los últimos días.

En la orilla, también, comienzan a aflorar masas de fango, un signo claro del desequilibrio sedimentario que sufre el arenal.

Pérdida progresiva de arena en Camposoto

No obstante, lo que más preocupa a los vecinos y autoridades es la pérdida progresiva de arena que vuelve a afectar a Camposoto.

A principios del pasado junio, la playa recibió un aporte de 80.000 metros cúbicos de arena, una intervención de emergencia ejecutada por la Demarcación de Costas dentro del programa de actuaciones del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

Aquella actuación permitió recuperar parcialmente el perfil natural del litoral antes de la temporada estival, pero los nuevos temporales amenazan con revertir el trabajo realizado.

Las lluvias y el viento han erosionado de nuevo la superficie, reduciendo la amplitud del frente costero y afectando al equilibrio del sistema dunar.

Los expertos han advertido que este fenómeno no es aislado: el cambio climático está intensificando los episodios de temporales marítimos y lluvias torrenciales, poniendo en riesgo ecosistemas costeros como el de Sancti Petri y las playas del entorno de la Bahía de Cádiz.

Desde el Ayuntamiento de San Fernando, el equipo de gobierno ha querido enviar un mensaje de tranquilidad ante la preocupación ciudadana.

En un comunicado emitido este pasado miércoles, el consistorio explicó que “la playa de Camposoto se mantiene en un estado habitual para este tipo de circunstancias meteorológicas, viéndose afectado el caño de Sancti Petri por la entrada de agua mareal en varios accesos”.

Según el informe municipal, esta situación provoca un “acúmulo de arena que interrumpe parcialmente la entrada de agua desde el caño”, algo que, aseguran, se encuentra bajo control.

Aun así, la imagen actual dista mucho de la que presentaba la playa antes de la pasada temporada de baño.

Los desperfectos en las pasarelas, la erosión del terreno y la reducción visible de la superficie arenosa reabren el debate sobre la sostenibilidad de los aportes artificiales de arena y la falta de un plan integral de regeneración del litoral.

Vecinos y colectivos ambientales insisten en que la recuperación de Camposoto debe ir más allá de intervenciones puntuales y que resulta imprescindible combinar la protección ambiental con infraestructuras adaptadas a la nueva realidad climática.

El problema real, advierten, no es solo reparar los daños visibles, sino preservar el equilibrio natural de una playa que, año tras año, se enfrenta a un enemigo cada vez más poderoso: el mar.