La Feria de la Manzanilla de Sanlúcar se queda con 57 casetas tras perder más del 60% en 20 años
La Feria de la Manzanilla pierde más de 90 casetas en dos décadas y alcanza su cifra más baja en años
La Feria de la Manzanilla de Sanlúcar de Barrameda llega a su edición de 2026 con un dato que refleja el cambio que ha sufrido el recinto ferial durante los últimos años.
La celebración contará con 57 casetas instaladas en La Calzada, una cifra que supone la pérdida de 93 espacios respecto a 2005, cuando llegaron a funcionar alrededor de 150.
El descenso supera el 60% y confirma una tendencia que se ha consolidado con el paso del tiempo.
La reducción no se ha producido de forma repentina. Los registros de las últimas ediciones muestran una caída continuada que ha ido modificando la imagen tradicional de una de las principales fiestas de Sanlúcar.
La situación preocupa a sectores vinculados a la organización de casetas y a quienes consideran que la feria ha ido perdiendo parte de su estructura histórica.
La Feria de la Manzanilla mantiene su condición de una de las celebraciones más reconocidas de Andalucía occidental y conserva una fuerte vinculación con la identidad local y con la manzanilla, el vino que da nombre al evento. No obstante, los datos actuales muestran un recinto muy diferente al que existía hace dos décadas.
Sanlúcar: una caída sostenida desde mediados de los años 2000
El retroceso del número de casetas se ha convertido en uno de los principales indicadores de la transformación de la feria. Según los datos difundidos por Barramedia, la edición de 2026 será la que registre menos casetas dentro de la serie reciente analizada. La diferencia respecto a 2005 alcanza las 93 instalaciones menos.
Durante los últimos años, la evolución ha seguido una línea descendente. Las cifras previas ya reflejaban una reducción constante que no se ha recuperado tras la pandemia. La suspensión de las ediciones de 2020 y 2021 por la crisis sanitaria tampoco alteró una tendencia que ya venía produciéndose desde mucho antes.
El resultado es un recinto con una menor presencia de entidades tradicionales, peñas y colectivos que históricamente formaban parte de la feria. La disminución afecta también a la distribución del espacio y al volumen de actividad que se desarrolla durante los días festivos.
El cambio de modelo dentro del recinto ferial
Uno de los aspectos señalados en los últimos años es la sustitución progresiva de casetas tradicionales por formatos orientados al ocio nocturno.
Algunas de las instalaciones que históricamente estaban vinculadas a asociaciones, grupos locales o reuniones familiares han ido desapareciendo para dejar paso a espacios con una oferta más enfocada a la música y al ambiente de discoteca.
Este fenómeno no es exclusivo de Sanlúcar, aunque en la ciudad ha coincidido con una reducción general del número de casetas.
La transformación ha generado debate entre quienes defienden la adaptación de la feria a nuevas formas de ocio y quienes consideran que se está perdiendo parte de su carácter tradicional.
La feria continúa siendo uno de los principales puntos de encuentro social del calendario local. Miles de personas pasan cada año por La Calzada durante una semana que concentra actividad económica, hostelería y turismo. No obstante, la disminución de casetas ha modificado la oferta disponible para vecinos y visitantes.
La edición de 2026 se celebrará con 57 casetas
La organización de la feria mantiene los preparativos para una edición que volverá a concentrar gran parte de la actividad festiva de la ciudad en el entorno de La Calzada. Los asistentes dispondrán además de nuevas herramientas digitales para localizar las casetas y consultar su ubicación dentro del recinto.
Pese a ello, el dato que marca la previa de la feria sigue siendo el descenso acumulado durante las dos últimas décadas. La comparación entre las 150 casetas contabilizadas en 2005 y las 57 previstas para 2026 refleja una transformación profunda del evento.
La edición de este año arrancará así con el número más bajo de casetas registrado en la etapa reciente de la Feria de la Manzanilla, una cifra que vuelve a situar el debate sobre el futuro del recinto y el modelo de celebración en el centro de la actualidad local.