Diferentes billetes de euros y agente contando los mismos.
Recuento de billetes por la Guardia Civil.

La Guardia Civil destapa el robo en Arcos, santería, seguimiento GPS y cinco detenidos por asaltar a un joyero

El atraco del GPS al joyero de Cádiz: seguimiento, violencia y un botín de más de 300.000 euros

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La Guardia Civil ha desarticulado una organización criminal que estaba integrada por cinco personas acusadas de asaltar a un joyero cordobés en la localidad gaditana de Arcos, en la que se sustrajeron un botín superior a los 300.000 euros en joyas.

Los hechos se remontan al pasado día 9 de julio, cuando la víctima, un fabricante y comerciante de joyas, fue brutalmente agredida frente a un establecimiento mientras transportaba un maletín con distintas piezas de alto valor.

Según fuentes de la investigación, el grupo había colocado una baliza GPS en los bajos del automóvil de este joyero, en el garaje de su domicilio en la ciudad de Córdoba, lo que les permitió rastrear sus movimientos hasta el momento exacto del asalto.

Esta técnica, propia de operaciones delictivas que están altamente planificadas, les permitió anticipar cada paso que daba la víctima y preparar una emboscada perfecta en el trayecto hacia la provincia de Cádiz.

La investigación ha revelado que el ataque no fue un hecho fortuito y más bien fue el resultado de una planificación detallada. Los delincuentes, con antecedentes por robos violentos y delitos contra el patrimonio, habrían seleccionado de una forma muy cuidadosa a su objetivo, estudiando su rutina y los desplazamientos habituales de su actividad comercial.

El día del asalto, los autores se lanzaron sobre el joyero, golpeándolo de forma repetida para poder arrebatarle el maletín con las joyas. Con posterioridad huyeron en un vehículo que también había sido robado y manipulado con matrículas falsas, un recurso que es ya muy habitual entre bandas dedicadas a robos itinerantes.

No obstante, la rápida reacción de varias patrullas de la Guardia Civil impidió su plan de fuga puesto que los atracadores abandonaron el coche y escaparon a pie, dejando tras de sí evidencias que resultaron clave para su identificación.

La organización criminal en Arcos

Los agentes del Equipo de Delitos contra el Patrimonio de Cádiz descubrieron que el grupo operaba desde Sevilla capital y la localidad de Utrera, en la que disponían de varios inmuebles empleados para ocultar los objetos robados y planificar nuevos golpes.

Dos de los integrantes, con un amplio historial delictivo, eran los responsables directos de ejecutar los atracos. Un tercero se ocupaba de custodiar y revender las joyas sustraídas, entre tanto que otros miembros proporcionaban apoyo logístico y los medios tecnológicos, como móviles y aplicaciones de geolocalización, necesarios para el seguimiento de las víctimas.

En el transcurso los seis registros practicados, los agentes incautaron dos armas cortas modificadas, cuatro vehículos, 11.000 euros en efectivo, 12 relojes de alta gama, joyas de oro y abundante material relacionado con el robo.

Santería, superstición y un caimán

Uno de los hallazgos más llamativos se produjo en un domicilio sevillano, en el que los investigadores encontraron una estancia habilitada como santuario de santería.

Según la Guardia Civil, los detenidos hacían todo tipo de rituales animistas para “atraer suerte” o “pedir protección” antes de cometer los atracos, así como para agradecer el éxito de los mismos.

En ese mismo lugar fue hallado un caimán vivo, mantenido ilegalmente en estado de cautividad, que ya ha sido entregado a las autoridades medioambientales competentes.

La investigación, bautizada como "Operación Qurtuba", ha fue desarrollada por el Equipo de Policía Judicial de la Guardia Civil de Cádiz, bajo la dirección del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Arcos de la Frontera.

A los detenidos se les imputan diferentes delitos como los delitos de robo con violencia e intimidación, lesiones, violación de la intimidad por el uso del dispositivo de seguimiento, robo y hurto de uso de vehículo, falsificación documental y pertenencia a organización criminal.

Con esta operación, la Guardia Civil da por desmantelada una red que mezclaba métodos de seguimiento tecnológico con prácticas rituales, en una inusual mezcla de delincuencia organizada y superstición.