La Hermandad del Rocío de Sanlúcar vuelve tras el incendio que alteró el regreso desde Doñana
El incendio en Doñana obliga a cambiar el regreso de la Hermandad del Rocío de Sanlúcar
La Hermandad del Rocío de Sanlúcar de Barrameda volvió este martes a la ciudad después de una romería condicionada por los cambios de última hora provocados por el incendio declarado en el entorno de Doñana.
Miles de vecinos acompañaron al Simpecado desde Bajo de Guía hasta la iglesia de San Jorge en un regreso seguido con expectación tras varios días de incertidumbre sobre el itinerario de vuelta.
La llegada del cortejo volvió a reunir a familias enteras en el barrio marinero y en distintos puntos del recorrido habitual.
La entrada del Simpecado estuvo acompañada por sevillanas, vivas a la Virgen y escenas de emoción entre peregrinos que completaban así uno de los caminos más complejos de los últimos años para las hermandades gaditanas.
El regreso de Sanlúcar se había visto alterado por la situación generada en el Espacio Natural de Doñana, donde el avance del fuego obligó a modificar los planes previstos para numerosas filiales que debían atravesar el parque en dirección a Cádiz.
Un regreso condicionado por el incendio en Doñana
La Hermandad de Sanlúcar decidió retrasar inicialmente su salida de la aldea de El Rocío después de que el incendio declarado en la zona de La Algaida obligara a activar medidas preventivas y restringir el tránsito por algunos caminos habituales del regreso.
La decisión se tomó en coordinación con el Plan Romero y con los responsables del parque natural.
Durante varias horas existió incertidumbre entre los peregrinos sobre la fórmula definitiva para abandonar la aldea. Finalmente, las hermandades gaditanas optaron por itinerarios alternativos, en muchos casos utilizando la playa como vía de regreso para evitar el interior de Doñana.
La filial sanluqueña permaneció una jornada más en El Rocío mientras se analizaba la evolución del incendio y las condiciones de seguridad.
La hermandad mantuvo durante esa espera los actos previstos en la casa hermandad, entre ellos el Rosario de las Velas y distintos encuentros de convivencia entre hermanos y devotos.
Las autoridades andaluzas confirmaron posteriormente que el incendio no suponía riesgo para la aldea, aunque sí condicionaba la circulación de vehículos, caballos y carretas por varias zonas del parque. El fuerte viento de levante complicó durante horas las labores de control del fuego.
Miles de personas acompañan al Simpecado en Sanlúcar
Una vez desembarcado en Bajo de Guía, el Simpecado inició el recorrido tradicional por las calles de Sanlúcar acompañado por cientos de peregrinos que completaban las últimas horas del camino.
A lo largo del trayecto se repitieron las escenas habituales de cada regreso rociero: balcones adornados, petaladas y vecinos esperando el paso de la comitiva.
La entrada en la ciudad volvió a convertirse en uno de los momentos más multitudinarios de la romería para la hermandad sanluqueña, considerada una de las históricas del Rocío y una de las más numerosas de la provincia de Cádiz.
El cortejo avanzó lentamente por el centro de la ciudad hasta alcanzar la iglesia de San Jorge, punto final del recorrido oficial. Allí quedó cerrado un Rocío marcado por las modificaciones de última hora y por la preocupación generada durante el fin de semana por la evolución del incendio.
Una romería diferente para las hermandades gaditanas
La edición de este año quedará marcada por los cambios obligados en los caminos de regreso de varias hermandades de Cádiz. Las restricciones en Doñana alteraron la planificación habitual de numerosas filiales que cada año cruzan el parque para regresar desde la aldea almonteña.
Pese a las dificultades, las hermandades lograron reorganizar los trayectos sin incidentes destacados y mantuvieron el calendario de regreso con ligeros retrasos. En el caso de Sanlúcar, la vuelta a casa volvió a reunir a miles de personas en torno a una tradición profundamente arraigada en la ciudad.
La Hermandad del Rocío de Sanlúcar puso así el cierre a una romería que combinó momentos de gran emoción con una situación excepcional en Doñana que obligó a modificar uno de los recorridos más tradicionales del Rocío gaditano.