Foto de David P. Yuste y su nuevo libro a la derecha.
David P. Yuste y su nuevo libro.

La historia real detrás de la novela de David P. Yuste 'Unas gotitas de Felicidad', vecinos que se ayudaban pese a todo

David P. Yuste convierte la memoria de un barrio obrero en una novela sobre solidaridad y supervivencia

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La vida cotidiana de un bloque sin ascensor, la ayuda entre vecinos y la incertidumbre de quienes intentan salir adelante tras la crisis económica son el punto de partida de Unas gotitas de Felicidad, la nueva novela del escritor gaditano David P. Yuste.

El autor abandona en esta ocasión los registros vinculados al terror para adentrarse en una historia de corte costumbrista e intimista inspirada en las experiencias que vivió durante años en Ciudad 70, uno de los barrios más reconocibles de Coslada.

Publicada en 2025, la obra sigue los pasos de Vladimir, un inmigrante rumano que llegó a España buscando una oportunidad mejor. Instalado junto a su hijo en este barrio obrero del municipio madrileño, arrastra las consecuencias de la crisis económica de 2008 y la dificultad para encontrar un empleo estable.

Todo cambia cuando decide ayudar a una anciana que lucha por subir la compra hasta su vivienda.

Ese gesto cotidiano desencadena una relación de amistad con Felicidad, una mujer marcada por un pasado difícil, pero con una actitud vital que terminará transformando la vida del protagonista y de quienes le rodean.

Ciudad 70, escenario real para una ficción con raíces personales

Aunque insiste en que se trata de una novela de ficción, David P. Yuste reconoce que buena parte de las emociones que aparecen en el relato proceden de vivencias personales.

El escritor residió durante años en Ciudad 70 y encontró allí una realidad que considera poco habitual en tiempos marcados por el individualismo.

Según ha explicado en diferentes intervenciones en medios, convivió con personas mayores, familias trabajadoras y vecinos de distintas nacionalidades que mantenían fuertes vínculos de apoyo mutuo pese a las dificultades económicas.

La elección del barrio como escenario responde precisamente a esa experiencia. El autor lo plantea como un homenaje a quienes formaron parte de aquella etapa de su vida y a una forma de convivencia basada en la empatía y el compañerismo.

Entre los episodios que inspiraron la novela figura una escena aparentemente sencilla: ayudar a personas mayores a subir la compra por las escaleras de edificios sin ascensor. Una de aquellas vecinas se llamaba Felicidad, nombre que posteriormente trasladó a uno de los personajes centrales de la obra.

Un cambio de registro en la trayectoria del autor

Nacido en Cádiz en 1981, David P. Yuste ha desarrollado una trayectoria literaria marcada por la diversidad de géneros. Apasionado del cine y de la escritura, comenzó su andadura editorial hace siete años y ha publicado relatos y colaboraciones en revistas especializadas y antologías.

Entre sus reconocimientos recientes figuran las distinciones como finalista en Algeciras Fantástika 2025 y en el certamen Riverside de Gaditanoir ese mismo año. También obtuvo el Premio Ignotus en 2020 en la categoría de mejor relato.

Antes de Unas gotitas de Felicidad, firmó títulos como Nunca hables con el diablo (2018), centrada en el terror psicológico; No matarás (2021), una propuesta antológica dentro del género; y Garret: un alma y siete días (2025), vinculada al universo pulp.

El propio autor define esta nueva publicación como su primera incursión plenamente costumbrista, alejándose de los códigos habituales de sus anteriores trabajos para explorar conflictos reconocibles y personajes anclados en la realidad cotidiana.

La fuerza de los pequeños gestos

La novela sitúa el foco sobre personas que intentan reconstruir sus vidas desde la precariedad, el desempleo o la soledad. A través de Vladimir y Felicidad, el relato muestra cómo las redes vecinales pueden convertirse en un apoyo decisivo cuando las instituciones o las circunstancias personales no ofrecen respuestas inmediatas.

Sin recurrir a héroes extraordinarios ni a situaciones excepcionales, la historia se construye a partir de actos sencillos: compartir una conversación, ofrecer ayuda o tender la mano a quien la necesita.

Ese retrato de la vida en comunidad es el eje de una obra que encuentra en la experiencia diaria su principal materia narrativa y que reivindica la dignidad de quienes siguen adelante pese a las dificultades.