La histórica almadraba de Chiclana suma un apoyo decisivo para hacer posible su regreso
Instituciones, entidades y representantes del sector defienden la recuperación de una actividad con valor económico, cultural y patrimonial mientras continúa el proceso para hacer viable su vuelta
La recuperación de la almadraba de Sancti Petri continúa sumando apoyos en Chiclana. Representantes institucionales, colectivos vinculados al mar y diferentes agentes sociales coinciden en que el regreso de esta histórica actividad supondría una oportunidad para reforzar el tejido económico local y recuperar una parte esencial del patrimonio pesquero de la costa gaditana.
El proyecto, que lleva años sobre la mesa, permanece condicionado por el reparto definitivo de la cuota de captura de atún rojo, un elemento considerado decisivo para garantizar su viabilidad.
Un proyecto con un fuerte componente histórico en Chiclana
La almadraba de Sancti Petri fue durante décadas uno de los motores económicos de la zona y llegó a convertirse en un referente de la actividad pesquera tradicional de la provincia de Cádiz.
Su desaparición dejó atrás una actividad que generaba empleo y movimiento económico alrededor del poblado almadrabero, cuya historia sigue muy presente en la memoria colectiva del municipio.
El interés por recuperar esta instalación no es nuevo. La empresa adjudicataria obtuvo la concesión para explotar la almadraba hace más de veinte años, pero la reducción de las poblaciones de atún rojo y la posterior limitación de capturas impidieron que el proyecto pudiera desarrollarse.
Desde entonces, tanto el Ayuntamiento como el sector pesquero han mantenido distintas gestiones para lograr que el regreso de la actividad sea posible cuando las condiciones regulatorias lo permitan.
El alcalde, José María Román junto con el presidente de la Asociación de Empresas de Chiclana, Antonio Junquera, y el también dirigente de la hostelería, Vittorio Canu, brindaron su amplio respaldo a esta decisión empresarial, llamando la atención sobre valor histórico, económico, turístico y gastronómico que implica todo.
La recuperación de la especie en los últimos años y el incremento de las cuotas autorizadas por los organismos internacionales abrieron una nueva oportunidad para plantear el regreso de la almadraba chiclanera, aunque el proceso todavía depende de las decisiones que adopte la Administración sobre el reparto definitivo de las capturas.
El reparto de cuota sigue siendo la principal incógnita
La cuestión que centra ahora el debate es la cantidad de toneladas de atún rojo que podría recibir la futura almadraba de Chiclana.
Distintos representantes del sector consideran que la asignación inicialmente planteada resulta insuficiente para afrontar una inversión de varios millones de euros necesaria para poner nuevamente en funcionamiento toda la infraestructura.
La Organización de Productores Pesqueros de Almadraba y la empresa promotora han defendido públicamente que una cuota reducida dificultaría la sostenibilidad económica del proyecto, al no permitir cubrir los costes asociados a barcos, redes, personal y resto de equipamientos necesarios para la campaña.
Por ese motivo reclaman una asignación mayor que haga compatible la recuperación de la actividad con la rentabilidad empresarial.
Mientras tanto, desde el ámbito institucional se insiste en que el nuevo marco normativo supone un paso importante porque abre por primera vez en décadas la posibilidad legal de recuperar la almadraba de Sancti Petri, aunque reconocen que el proceso deberá consolidarse en futuras revisiones del reparto de cuotas.
El consenso local refuerza la apuesta por la recuperación
Más allá del debate técnico sobre las toneladas asignadas, el proyecto cuenta con un amplio respaldo dentro de Chiclana. El retorno de la almadraba se presenta como una oportunidad para generar empleo directo e indirecto, reforzar la actividad turística ligada a la cultura marinera y recuperar un elemento histórico que forma parte de la identidad del municipio.
La posible vuelta de las tradicionales "levantás" también se contempla como un atractivo adicional para la economía local, con impacto en sectores como la hostelería, la restauración, el comercio o los servicios vinculados al turismo.
Además, la recuperación de esta actividad permitiría poner en valor un legado que durante décadas marcó la vida económica y social de Sancti Petri.
Aunque todavía quedan pasos administrativos y técnicos antes de que la almadraba pueda volver a instalarse frente al litoral chiclanero, el respaldo institucional y social mantiene vivo un proyecto que aspira a recuperar una de las actividades pesqueras más emblemáticas de la provincia de Cádiz.
El desenlace dependerá ahora de que el marco regulatorio y la asignación definitiva de cuotas permitan convertir esa aspiración en una realidad sostenible para el sector.