Operarios limpiando de algas invasoras una playa.

La Junta de Andalucía da un paso con el alga asiática mientras reclama más medidas al Gobierno

El Ejecutivo andaluz defiende que ya ha puesto en marcha medidas pioneras para gestionar la biomasa invasora

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La Junta de Andalucía, el alga invasora Rugulopteryx okamurae, el Gobierno de España y los municipios del litoral de Cádiz vuelven a situarse en el centro del debate sobre la gestión de una especie que desde hace años afecta a playas, ecosistemas marinos y actividades económicas vinculadas al mar.

El Ejecutivo andaluz ha defendido que su administración ha sido la primera en trasladar las medidas del plano político a actuaciones concretas, al tiempo que ha reclamado una respuesta estatal más amplia para afrontar un problema que considera de alcance nacional.

La Junta de Andalucía pone el foco en las medidas ya adoptadas

La administración autonómica sostiene que ha desarrollado una estrategia específica para abordar la acumulación masiva de esta alga invasora en el litoral andaluz.

Entre las actuaciones destacadas figura la aprobación del primer Plan de Gestión de la Biomasa de este tipo en España, una herramienta con la que pretende ordenar la retirada, tratamiento y posible aprovechamiento de los restos vegetales que llegan a las playas.

Según la Junta, el objetivo pasa por dejar de considerar la biomasa exclusivamente como un residuo y avanzar hacia modelos de economía circular que permitan darle un uso productivo cuando la normativa lo permita.

En esa línea, recuerda que ha impulsado proyectos de investigación y distintas iniciativas de valorización junto a centros científicos, empresas y el sector pesquero para explorar aplicaciones industriales y agrícolas.

El Ejecutivo autonómico también destaca que ha trabajado con los ayuntamientos más afectados por la llegada continua de arribazones y que ha promovido medidas destinadas a reducir el impacto económico que soportan los municipios costeros por la retirada del alga.

Entre ellas menciona la declaración de fuerza mayor y la exención del impuesto estatal por depósito en vertedero, actuaciones que, según la administración andaluza, alivian parte de los costes derivados de la gestión de estos residuos.

Junta de Andalucía: cruce político por la respuesta institucional

Las declaraciones de la Junta llegan después de las críticas formuladas desde el PSOE de Cádiz sobre la gestión de este fenómeno. El Gobierno andaluz rechaza esas acusaciones y sostiene que ha mantenido una actuación continuada dentro de sus competencias, frente a lo que considera una falta de respuesta suficiente por parte del Ejecutivo central.

En ese contexto, la administración autonómica insiste en que aún quedan decisiones pendientes que corresponden al Estado.

Entre ellas señala el desarrollo completo de la estrategia nacional frente a esta especie invasora, la agilización de las autorizaciones necesarias para permitir el aprovechamiento de la biomasa y la habilitación de financiación extraordinaria destinada a los municipios que asumen los elevados costes de limpieza de las playas.

La reclamación no es nueva. Durante los últimos meses, distintos responsables de la Junta y representantes políticos han reiterado la necesidad de establecer un marco legal estable que facilite tanto la investigación como la comercialización de posibles productos derivados del alga, siempre bajo criterios ambientales y científicos.

Alga invasora: un problema ambiental con impacto económico creciente

La expansión de Rugulopteryx okamurae, detectada hace una década en el entorno del Estrecho de Gibraltar, ha terminado afectando a amplias zonas del litoral andaluz.

Su presencia genera importantes acumulaciones de biomasa en las playas y también repercute sobre la actividad pesquera, el mantenimiento de los espacios costeros y la imagen turística de numerosos municipios.

Durante los últimos años, la investigación se ha centrado en buscar alternativas que permitan transformar ese material en un recurso útil. Entre los proyectos autorizados figura el estudio del alga como posible fertilizante o bioestimulante agrícola, además de otras líneas de valorización que continúan pendientes de desarrollo normativo.

La Junta de Andalucía considera que estos avances pueden reducir los costes asociados a la retirada del alga y abrir nuevas oportunidades económicas ligadas a la economía circular.

Mientras continúa el debate institucional, la llegada periódica de grandes cantidades de biomasa a las costas mantiene la presión sobre los ayuntamientos del litoral, que siguen reclamando una respuesta coordinada entre administraciones para afrontar un fenómeno que combina consecuencias ambientales, económicas y logísticas y cuya solución, según coinciden las distintas administraciones, exige actuaciones sostenidas a largo plazo.

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