Colegio CPR de Conil.
CPR de Conil.

La Junta de Andalucía planea cerrar dos centros del colegio rural de Conil y deja a 33 familias sin su sede educativa

Las familias del CPR de Conil descubren tras la matrícula que dos de sus centros no reabrirán

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La comunidad educativa del Colegio Público Rural (CPR) Campos de Conil afronta un nuevo revés. Después de meses marcados por clausuras provisionales, traslados improvisados y promesas de recuperación, las familias han sido informadas de que dos de las sedes afectadas por problemas estructurales no volverán a abrir sus puertas.

La medida afectará a decenas de alumnos y reabre el debate sobre el futuro de la escuela rural en la provincia de Cádiz.

Según ha trasladado el AMPA del centro, la Junta de Andalucía ha comunicado a la dirección del CPR que las instalaciones de Majadales de Roche y San José de Calasanz permanecerán cerradas de forma definitiva a partir del próximo curso.

La decisión llega cuando el proceso de matriculación ya había concluido y muchas familias habían formalizado la inscripción de sus hijos contando con la posibilidad de regresar a sus centros de referencia.

Treinta y tres familias obligadas a reorganizarse

El CPR Campos de Conil agrupa varias sedes distribuidas por distintos núcleos rurales del municipio. Precisamente esa cercanía es uno de los factores que muchas familias valoran al elegir este modelo educativo, especialmente en zonas dispersas donde los desplazamientos diarios pueden convertirse en un problema añadido.

El cierre definitivo de Majadales de Roche y San José de Calasanz afectará a dos unidades de Educación Infantil y a una unidad del primer ciclo de Primaria. En total, 33 familias tendrán que reorganizar su día a día apenas unas semanas antes del inicio del nuevo curso.

Desde el AMPA han expresado su malestar por la forma en que se ha comunicado la decisión. Aseguran que, durante el periodo de matriculación, habían consultado a la Delegación Territorial de Educación sobre la situación de estos centros y recibieron mensajes tranquilizadores.

Pero la notificación definitiva llegó por correo electrónico a través del equipo directivo cuando el plazo para elegir colegio prácticamente había terminado.

Las consecuencias van más allá del cambio de aula. Algunas familias tienen hijos escolarizados en diferentes sedes del CPR, mientras que otras cuentan con menores con necesidades específicas de apoyo educativo, lo que complica aún más la reorganización.

Una cadena de incidencias desde finales de 2025

Los problemas comenzaron el pasado mes de noviembre. La sede de San José de Calasanz tuvo que cerrar de manera temporal tras detectarse grietas en el edificio. En aquel momento se pensó que la medida sería provisional.

Los alumnos de Primaria fueron trasladados al centro Jesús Maestro, mientras que los de Infantil pasaron a Casa de Postas. Meses después, en enero, fue la sede de La Isleta la que tuvo que clausurarse tras desprenderse parte del techo del recibidor.

La comunidad educativa atribuyó aquel incidente a la combinación entre la falta de mantenimiento acumulada durante años y las intensas lluvias registradas en la zona.

A diferencia de lo ocurrido con los otros dos edificios, las previsiones apuntan a que La Isleta sí podrá recuperar la actividad docente el próximo septiembre una vez concluyan las obras previstas durante el verano.

La situación se agravó definitivamente en mayo con el cierre de Majadales de Roche. Técnicos desplazados al inmueble detectaron grietas, ruidos y daños en la estructura del acerado del techo. El colegio fue precintado un martes y apenas dos días después se produjo el derrumbe de parte de la cubierta, confirmando la gravedad del deterioro.

El futuro de la escuela rural, en el centro del debate

La decisión de no reabrir dos de las seis sedes del CPR Campos de Conil ha generado preocupación entre familias y colectivos educativos, que temen que el cierre suponga un nuevo golpe para la enseñanza pública en entornos rurales.

Mientras La Isleta ultima su rehabilitación para retomar la normalidad el próximo curso, padres y madres reclaman explicaciones sobre el futuro de Majadales de Roche y San José de Calasanz, así como soluciones que permitan garantizar la continuidad de un modelo educativo que consideran esencial para fijar población y mantener servicios básicos fuera de los núcleos urbanos.

A menos de tres meses del inicio de las clases, 33 familias siguen pendientes de cómo reorganizarán su vida escolar tras una decisión que modifica de forma sustancial el mapa educativo rural de Conil.