La lluvia ha provocado la suspensión de la San Silvestre Gaditana. un grupo de atletas con los chubasqueros y los paraguas en la línea de meta tras la decisión
La lluvia ha provocado la suspensión de la San Silvestre Gaditana. Foto: Eulogio García.

La lluvia ganó el pulso: suspendida la San Silvestre 2025 de Cádiz

La prueba con 1.500 corredores fue cancelada poco antes de la salida, tras mantenerla durante toda la jornada pese a la alerta meteorológica

Actualizado:

Ha tardado y parece que ha costado, pero finalmente la lógica se impuso y La San Silvestre Gaditana 2025, prevista para este sábado 27 de diciembre a las 18:00 horas, se ha suspendido por la lluvia.

El Club Polideportivo Olimpo Cádiz, organizador de la prueba, decidió suspender el evento debido a las condiciones meteorológicas adversas, en una jornada marcada por la lluvia constante y el aviso amarillo activado por la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) pese al cual, desde la organización, se mantuvo la celebración hasta pocos minutos antes.

La cancelación se comunicó apenas 45 minutos antes del inicio y eso que llevaba toda la jornada lloviendo y había ese aviso amarillo por lluvias y tormentas activo desde la tarde del viernes. La comunicación se hizo pasadas las 17:15 horas (la carrera comenzaba a las 18;00) a través de las redes

Horas antes, también se había cancelado la carrera infantil (sub12), prevista a las 16:30 en la Plaza de España, sin que tampoco en ese caso se emitiese una comunicación clara, solo historias o entradas de redes. La decisión, en ambos casos, se canalizó de forma poco formal a través de mensajes personales en redes sociales.

Una decisión tardía bajo un parte oficial desde ayer

Desde la tarde de ayer, el litoral gaditano se encontraba bajo aviso amarillo por lluvias y tormentas, con predicciones que señalaban acumulados de hasta 40 mm en 12 horas. La lluvia había comenzado a caer sobre la ciudad a primeras horas del la mañana y se mantuvo de forma intermitente hasta la hora prevista de la carrera, con ráfagas de viento y ambiente invernal.

A pesar del parte oficial, la organización optó por mantener la prueba en pie durante toda la jornada. El recorrido, de 5,4 kilómetros, estaba preparado con cortes de tráfico, voluntariado y dispositivos de seguridad.

Las inscripciones estaban agotadas, con 1.500 participantes previstos y representación de 32 provincias. Todo se mantenía en marcha, sin actualizaciones desde los canales del evento.

Fue sólo en los minutos previos cuando finalmente se comunicó la suspensión, sin detalles sobre las razones exactas, sin alternativa propuesta y sin contacto institucional más allá del mensaje en redes sociales.

Había atletas que ya estaban en las inmediaciones del punto de salida, sin saber si la carrera iba a comenzar.

Una carrera lúdica que merecía más previsión

La San Silvestre de Cádiz se caracteriza precisamente por su carácter lúdico, popular y familiar. La mayoría de sus corredores no compite por marcas ni tiempos, sino por diversión, para despedir el año con humor, deporte y convivencia.

En ese contexto, la insistencia en mantener la prueba hasta el último momento, bajo lluvia, viento y previsión oficial negativa, resulta difícil de justificar.

Una prueba con 1.500 personas inscritas, con impacto en el tráfico del centro histórico, con presencia de niños y niñas, y con un fuerte apoyo institucional no puede permitirse depender de avisos improvisados para anunciar una suspensión tan evidente como inevitable.

El balance final: agua, desconcierto y una oportunidad perdida

La ciudad amaneció con lluvia, la previsión se cumplió y la carrera no se celebra. Pero la suspensión deja una sensación de improvisación en un evento que cuyo trabajo previo evidencia todo lo contrario. Un trabajo y una constancia que le han hecho formar parte del calendario ciudadano y navideño gaditano.

Pero parece claro que por muchos tiempos modernos en los que estemos y mucha actualización y adaptación a las nuevas tecnologias, con solo dos tuits no se puede comunicar una decisión de este calado. Más allá de comprender ese pulso a la Aemet y la lluvia con una alerta amarilla activa por mantener una prueba que, aunque este año puntúa para competiciones oficiales, si filosofía y esencia es la de una carrera popular basada en la diversión y el humor.