El desaparecido Robe Iniesta con la camiseta de la discordia que se explica en el articulo y el libreto de la chirigota con la que coincidió y cuyo bombo quiso tocar. A su forma...
El gaditano Javi Benitez ha desvelado una curiosa y loca historia de Rober Iniesta en Cádiz, con una camiseta y un bombo de protagonistas y una chirigota de testigo.

La loca historia de Robe Iniesta en Cádiz: Carnaval, una camiseta y un bombo

Tras el fallecimiento del roquero, el gaditano Javier Benítez recuperó en Facebook una escena tan delirante como propia del líder de Extremoduro que se ha hecho viral

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La muerte de Robe Iniesta, líder de Extremoduro y una de las voces más influyentes del rock español, sacudió al país en la madrugada del miércoles 10 de diciembre de 2025. La noticia, conocida de forma repentina, desató una avalancha de mensajes, recuerdos y homenajes en redes sociales.

Entre los recuerdos  que han salido o vuelto a la luz, una del músico extremeño en Cádiz. La historia compartida al día siguiente por el gaditano Javi Benítez, un relato tan salvaje como humano que ha terminado por hacerse viral.

No es una crónica oficial ni un recuerdo edulcorado. Es una escena tan real y terrenal, excesiva y deslenguada como era el músico y ocurrida en Cádiz, a comienzos de los años 90, cuando Robe vivía en pleno desfase creativo y personal. Precisamente por eso, muchos han señalado que esa anécdota define perfectamente quién fue Robe Iniesta en aquellos años.

La historia se sitúa en Cádiz, el 12 de febrero de 1994, Sábado de Carnaval por más señas y noche de concierto de Extremoduro en la entonces sala Anfiteatro. Según recuerda Benítez, en lo musical fue “una estafa de concierto que medio salvaron Fito, Uoho y los Platero”. Robe apenas se tenía en pie y “no acababa las canciones”, mientras desde el público comenzaban a volar cubitos de hielo y vasos.

En medio del caos, Iñaki Uoho Antón se quitó la camiseta del grupo y la lanzó al público, quizá, como apunta el propio Javi, pensando que así “distraería la atención sobre Robe y reconduciría la ira del irrespetable”. No funcionó. La batalla por la camiseta acabó en golpes, sangre y más objetos volando “en busca del Robe”.

El propio Javi Benítez logró hacerse con el trofeo, no sin que le costara una ceja reventada, sangre sobre su tipo y mucho sudor de Uoho en la cara y las manos. Pero la historia fue más allá.

La loca historia de Robe Iniesta en Cádiz: Carnaval, una camiseta y un bombo

La camiseta que lanzó Iñaki 'Uoho' Antón sigue entera y con uso. Foto: Javi Benitez.

Una escena que agrandó el mito

Pero lo verdaderamente legendario llegó después, ya en la calle, en La Viña, cuando la noche gaditana hervía. Benítez salía en una chirigota callejera, Humor Amarillo, que iban de jugadores del Cádiz y en la que, a veces, tocaba el bombo.

Entre la multitud, apareció Robe “acompañado y sujetado por dos pibones”, tan encorvado que “las hacía a ellas más altas”.

Fue entonces cuando, al ver el bombo de chirigota, Robe dijo algo así como que en Cádiz no sabían tocar ese instrumento y soltó una frase que aún hoy provoca carcajadas e incredulidad, pero que no puede ser más suya: “Ese bombo lo toco yo con la polla”.

Lejos de cortarse, el roquero insistió. Y cuando alguien le respondió con un “a ver si tienes cojones”, la escena se desató. Según el relato, Robe se bajó el pantalón de chándal “sin calzoncillos” y, agarrándose al hombro de Javi, trató de tocar el bombo “picha en mano”.

El instrumento, que estaba demasiado alto para eso, lo hacía imposible. El resultado fueron “cuatro o cinco golpes de su glande contra el aro de madera y las cinchas de metal” que dejaron a todos mudos.

El público, tras comentar Javi Benítez que no se oía, empezó a corear, probablemente sin saber quién era el que trataba de tocar sin la maza habitual: “¡No se escucha! ¡No se escucha!”. Y Robe, “ciego de ira y de otras muchas cosas”, terminó por recogerse y desaparecer “con el rabo, dolorido, entre las piernas. Nunca mejor dicho” calle abajo.

Aquella escena refleja la esencia del gran Robe Iniesta, sobre todo en esa época. “Ese tío era así de verdad, no era pose”, escribe Benítez. Y añade una reflexión que explica por qué el texto se ha hecho viral ahora: nadie podía imaginar entonces que aquel músico “sobreviviría a sí mismo” y acabaría haciendo “bailar, pensar y disfrutar con sus canciones a varias generaciones”.

Tras su muerte, esa historia ha vuelto a circular porque conecta con algo profundo: Robe como verdad sin maquillar, como exceso sin estrategia, como artista incapaz de fingir.

El adiós al viejo trovador

Este domingo 14 de diciembre, miles de personas despidieron a Robe en Plasencia, su ciudad natal, en un homenaje cargado de emoción. Y apenas un días antes, el sábado en Pamplona, Fito Cabrales no pudo evitar emocionarse al cantar Las nubes de tu pelo, la canción que le había dedica años atrás a Robe. La voz se le quebró y el silencio del público convirtió la canción en despedida.

Aquel “loco trovador” al que Fito cantó hace años ya no estaba. Pero seguirá vivo en cada verso, en cada recuerdo incómodo y en historias como la de Cádiz.

Porque Robe Iniesta fue eso: exceso, poesía y verdad. Un viejo trovador del rock español. Y por eso, incluso en sus momentos más absurdos, seguirá siendo eterno.