Boya amarilla de control.
Boya inteligente.

La nueva baliza que vigila el agua de Sancti Petri, en Chiclana: esto es todo lo que puede detectar

La Mancomunidad de la Bahía de Cádiz amplía su red de control del litoral con nuevos sensores capaces de medir parámetros físico-químicos y microbiológicos y generar alertas ante posibles anomalías

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La playa de Sancti Petri, en Chiclana, cuenta desde este miércoles con una nueva herramienta para controlar el estado de sus aguas.

La Mancomunidad de Municipios de la Bahía de Cádiz ha instalado una baliza inteligente que permite realizar mediciones diarias de diferentes parámetros relacionados con la calidad del agua.

El dispositivo forma parte de la segunda fase de una red que seguirá creciendo durante 2026 y que busca reforzar la vigilancia del litoral con información obtenida de manera automatizada.

La actuación supone un paso más respecto al sistema tradicional basado en la toma manual de muestras. La tecnología instalada permite controlar parámetros físico-químicos como la temperatura, el pH, la conductividad y la turbidez, además de indicadores microbiológicos como E. coli y enterococos.

El sistema está preparado también para generar alertas cuando las mediciones registran valores fuera de los rangos establecidos. Esos avisos llegan a los responsables municipales y a la propia Mancomunidad, lo que permite disponer de información para actuar ante una posible incidencia.

Sancti Petri: de cuatro balizas a una red de ocho durante 2026

La instalación en Sancti Petri se enmarca en la segunda fase del proyecto iniciado en 2025. La nueva etapa contempla la incorporación de cuatro balizas adicionales, con las que la red alcanzará ocho unidades operativas en la Bahía de Cádiz.

La contratación de estas cuatro nuevas unidades cuenta con un presupuesto de 200.000 euros, IVA incluido, financiado por la Diputación Provincial de Cádiz.

La documentación de contratación establece un importe de 165.289,26 euros antes de impuestos e incluye, además del suministro de las balizas, su instalación, mantenimiento y retirada, así como la gestión de la plataforma de monitorización.

El proyecto no parte de cero. La primera fase comenzó en julio de 2025 con el despliegue de la red de monitorización de aguas de baño en el litoral gaditano. Aquella iniciativa incorporó tecnología desarrollada por empresas de la Bahía para analizar parámetros del agua y centralizar los resultados mediante una plataforma digital.

El objetivo de la Mancomunidad es evolucionar hacia un modelo de vigilancia con mayor capacidad preventiva. Su presidente, Millán Alegre, defendió durante la instalación en Sancti Petri el uso de la innovación como instrumento para proteger unas playas que considera uno de los principales activos naturales de los municipios de la Bahía.

El despliegue continuará por el litoral de la Bahía de Cádiz

Sancti Petri no será el último punto incorporado a la red. Tras las actuaciones realizadas en Camposoto y en la playa chiclanera, el despliegue previsto continuará durante las próximas semanas por distintos puntos del litoral de Puerto Real, El Puerto de Santa María, Cádiz y Rota.

La previsión para 2026 es disponer de ocho dispositivos operativos. A más largo plazo, el planteamiento es alcanzar doce unidades para extender la cobertura por el litoral de los municipios integrados en el proyecto.

La vicepresidenta segunda de la Mancomunidad, Ascen Hita, vinculó este control ambiental tanto con la calidad de vida de la población como con la actividad turística. La vigilancia de las aguas de baño adquiere especial relevancia durante los meses de mayor utilización de las playas, cuando aumenta considerablemente la presencia de usuarios.

Un proyecto reconocido en los premios nacionales de innovación pública

La red gaditana ha recibido además reconocimiento fuera de la provincia. El proyecto obtuvo un Premio CNIS 2026 en el XVI Congreso Nacional de Innovación y Servicios Públicos, dentro de la categoría dedicada a la colaboración pública. En esa edición concurrieron 226 proyectos procedentes de más de un centenar de administraciones y entidades públicas.

El funcionamiento de las balizas permite combinar la vigilancia de variables como temperatura, turbidez o pH con el seguimiento de microorganismos utilizados como indicadores de contaminación fecal, entre ellos E. coli y los enterococos.

Con la incorporación de Sancti Petri, la Bahía avanza así en el despliegue de una infraestructura que pretende proporcionar datos con mayor frecuencia y facilitar que los responsables públicos puedan detectar alteraciones en las aguas de baño con más rapidez que mediante un modelo basado exclusivamente en muestreos manuales.