Vista de la zona de la playa de Atlanterra, con parte de sierra.
Playa de Atlanterra.

La playa de Atlanterra, en Zahara de los Atunes, vuelve a ser apta para el baño tras normalizarse la calidad del agua

La Junta de Andalucía levanta la recomendación de no bañarse en este tramo de Zahara de los Atunes después de confirmar que los niveles microbiológicos han regresado a los valores permitidos

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La temporada alta recupera la normalidad en uno de los arenales con mayor afluencia del litoral gaditano. La Consejería de Salud y Consumo de la Junta de Andalucía ha autorizado de nuevo el baño en la playa de Atlanterra, en Zahara de los Atunes, dentro del término municipal de Tarifa.

Todo ello como consecuencia de comprobar que los análisis más recientes sitúan los parámetros microbiológicos del agua dentro de los límites establecidos por la normativa.

La decisión deja sin efecto la recomendación preventiva que permanecía vigente desde el pasado 23 de julio, cuando se detectó una alteración en la calidad del agua.

La medida llega después de varios días de seguimiento por parte de las autoridades sanitarias. Los nuevos muestreos realizados tras la detección de la incidencia han confirmado que las concentraciones de bacterias indicadoras de contaminación fecal han descendido hasta niveles considerados aptos para el uso recreativo de la playa.

Con esta resolución, los bañistas pueden volver a acceder al agua con normalidad en una de las zonas más frecuentadas durante el verano en la costa gaditana.

Los análisis confirman la recuperación de la calidad del agua

La restricción temporal se adoptó como medida de precaución después de que unas muestras tomadas días antes revelaran concentraciones elevadas de Escherichia coli y enterococos intestinales, dos microorganismos utilizados de forma habitual para evaluar la calidad sanitaria de las aguas de baño.

Al superar los valores máximos fijados por la legislación, Salud recomendó evitar el baño mientras se realizaban nuevas comprobaciones.

Los análisis de seguimiento efectuados posteriormente permitieron comprobar que esos parámetros habían vuelto a situarse dentro de los márgenes permitidos.

Esa evolución ha llevado a la administración sanitaria a levantar la recomendación emitida días atrás, al considerar que ya no existe el motivo que justificó la restricción temporal.

La resolución, sin embargo, no aclara cuál fue el origen de la contaminación detectada inicialmente, una cuestión que continúa abierta y sobre la que no se han ofrecido conclusiones oficiales.

El Ayuntamiento de Zahara de los Atunes mantiene que la depuradora no fue el foco del problema

Desde que se conoció la incidencia, el Ayuntamiento de Tarifa defendió que la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) no estaba relacionada con la alteración de los análisis.

El Consistorio aseguró que tanto las pruebas realizadas por la empresa concesionaria del servicio, Aqualia, como las efectuadas por los servicios municipales mostraban un funcionamiento correcto de la instalación y valores compatibles con la autorización ambiental vigente.

El alcalde, José Antonio Santos Perea, y el delegado municipal de Playas, Nacho Trujillo, explicaron entonces que la principal hipótesis apuntaba hacia un posible vertido ilegal ajeno al sistema autorizado de saneamiento.

Según trasladó el Ayuntamiento, se iniciaron actuaciones para tratar de localizar el origen de esa posible descarga y estudiar eventuales medidas contra los responsables en caso de confirmarse esa circunstancia.

Mientras permanecía activa la recomendación sanitaria, el municipio reforzó la información dirigida a los usuarios mediante la instalación de carteles de advertencia y el izado de banderas amarillas para alertar de la situación en la playa.

Qué indican las bacterias detectadas y por qué obligan a actuar

La presencia de Escherichia coli y de enterococos intestinales en concentraciones superiores a las permitidas constituye un indicador de contaminación de origen fecal y activa los protocolos previstos para proteger la salud pública.

Si bien el detectar estos microorganismos no implica necesariamente que todas las personas expuestas vayan a sufrir problemas de salud, sí aumenta el riesgo de determinadas afecciones si se produce contacto prolongado con el agua o una ingestión accidental.

Entre los efectos que pueden aparecer se encuentran cuadros de gastroenteritis, irritaciones cutáneas, otitis o conjuntivitis, especialmente en menores, personas mayores y quienes presentan un sistema inmunitario más vulnerable.

Con la autorización emitida ahora por la Junta, Atlanterra recupera la normalidad en pleno verano y vuelve a ofrecer condiciones aptas para el baño. No obstante, la incógnita sobre el episodio de contaminación registrado días atrás permanece abierta, a la espera de que las investigaciones permitan determinar con precisión qué provocó la alteración puntual de la calidad del agua.