Una camarera atiende a varios clientes en la terraza de un bar del paseo marítimo de Cádiz. Foto: José Luis Porquicho Prada.

La provincia de Cádiz lidera la bajada del paro en marzo por el tirón de la hostelería en Semana Santa

La provincia baja de los 110.000 parados, aunque la dependencia del sector servicios hace temer un posible rebote en abril

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El mercado laboral gaditano ha encontrado en marzo un balón de oxígeno que le permite cerrar el primer trimestre del año con una clara mejoría. La provincia ha liderado la bajada del paro a nivel nacional con 2.352 desempleados menos, situando el total en 109.310 personas y rompiendo la barrera psicológica de los 110.000 parados.

Un descenso que tiene truco y que no se entiende sin el efecto calendario y el peso del sector servicios en el mercado laboral gaditano: la coincidencia del final de marzo con la Semana Santa ha reactivado de forma intensa el sector servicios.

Este impulso ha sido determinante para corregir el comportamiento más irregular de los primeros meses del año. En términos trimestrales, Cádiz reduce en más de 3.200 personas sus listas del desempleo desde enero, consolidando una tendencia positiva que, sin embargo, sigue profundamente condicionada por la estacionalidad.

La serie mensual refleja con claridad este patrón: tras un inicio de año más débil, el empleo repunta con fuerza en marzo coincidiendo con uno de los momentos de mayor actividad económica en la provincia. La Semana Santa, que este año ha adelantado parte de su impacto al cierre del mes, vuelve a demostrar su capacidad como motor puntual del empleo gaditano.

Servicios: motor del empleo… y origen de la volatilidad

El sector servicios ha vuelto a ser el gran protagonista de la bajada del paro. Con 75.787 desempleados —el 69,33 por ciento del total—, su evolución explica prácticamente por sí sola el comportamiento del mercado laboral. La reducción de más de 1.700 parados en este ámbito durante marzo confirma el tirón de la hostelería, el comercio y las actividades vinculadas al turismo.

Sin embargo, esta misma dependencia es la que introduce un elemento de incertidumbre a corto plazo. La intensidad de la contratación ligada a la Semana Santa suele ir seguida de un ajuste en abril, cuando finalizan muchos contratos temporales antes de la reactivación previa al verano. Es decir, el buen dato de marzo podría tener un efecto rebote inmediato en las próximas semanas.

Más allá del descenso global del paro, el análisis por sexo vuelve a evidenciar una desigualdad estructural. Las mujeres representan el 63,03% del total de personas desempleadas en Cádiz, con 68.901 paradas frente a 40.409 hombres. Aunque el paro baja en ambos casos, la brecha se mantiene prácticamente intacta.

Esta situación responde a la mayor exposición femenina a los sectores más estacionales, donde predominan los contratos temporales y la rotación laboral. Así, cada ciclo de creación y destrucción de empleo impacta con más intensidad sobre las mujeres, dificultando una recuperación equilibrada.

El otro gran factor estructural es la edad. Los mayores de 45 años siguen concentrando el grueso del desempleo en la provincia, con más del 57% del total. Se trata del colectivo con mayores dificultades de reinserción laboral y donde la brecha de género alcanza su máxima expresión.

En paralelo, los tramos más jóvenes muestran una evolución más contenida, con una menor capacidad de reducción del paro. Este equilibrio aparente esconde otra realidad: una entrada tardía y precaria en el mercado laboral, especialmente en sectores de baja cualificación.

Un primer trimestre positivo, pero condicionado

El balance del primer trimestre de 2026 es, en términos globales, positivo para Cádiz. La provincia no solo reduce el número total de desempleados, sino que además lo hace con intensidad en marzo, situándose a la cabeza de la bajada del paro en España. A ello se suma el aumento de la afiliación a la Seguridad Social, con más de 9.000 cotizantes nuevos en el último mes.

Sin embargo, el análisis más profundo obliga a matizar este optimismo. La mejora sigue dependiendo en gran medida de picos de actividad ligados al calendario, como la Semana Santa o la temporada turística. Esto implica que, más que una tendencia estructural sólida, el mercado laboral gaditano continúa moviéndose en ciclos muy marcados.

En este contexto, abril se presenta como una prueba inmediata: si se confirma el habitual ajuste tras la Semana Santa, el mercado volverá a evidenciar su fragilidad. Si, por el contrario, logra mantener parte del empleo generado, Cádiz podría empezar a consolidar una recuperación más estable de cara a la campaña de verano.

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