'La Reina Brava', el regreso más esperado de Las Niñas de Cádiz al Teatro Moderno de Chiclana
Verso, venganza y carcajada: Las Niñas de Cádiz vuelven con ‘La Reina Brava’
Con la energía contagiosa y desbordante que las caracteriza, Las Niñas de Cádiz vuelven a los escenarios de Chiclana con La Reina Brava, que se trata de una feroz tragicomedia que se estrenó en el Teatro Moderno.
Esta nueva creación, firmada y dirigida por Ana López Segovia, se viene a reafirmar el estilo tan grato e inconfundible del grupo como es una fusión entre el verso clásico, el romancero popular y el espíritu irreverente del Carnaval de Cádiz.
En un contexto en el que el teatro se enfrenta al reto de conectar con nuevas audiencias, la compañía gaditana viene a demostrar una vez más que la tradición y la modernidad pueden convivir con gracia, ingenio y conciencia crítica.
El espectáculo, organizado por la Delegación Municipal de Cultura, se programó para el pasado 12 de febrero con una propuesta abierta a todos los públicos, manteniendo precios populares y accesibles a través de la plataforma tickentradas.com y la taquilla del propio teatro.
La elección del Teatro Moderno, con su íntima conexión con la escena local, no es casual puesto que Las Niñas de Cádiz regresan así a un espacio donde el teatro no solo se representa, sino que se comparte con el público como una fiesta colectiva.
La Reina Brava parte de una premisa tan antigua como universal como es el magnicidio de una tirana, un acto de venganza que desata un torbellino de poder, mentira y justicia manipulada.
Bajo una apariencia de comedia, la obra es en realidad una sátira política en verso, donde lo trágico y lo grotesco se dan la mano.
El texto juega con los ecos de William Shakespeare, Lope de Vega y el teatro isabelino, pero los somete al filtro gaditano, ese humor afilado que transforma el dolor en carcajada y la crítica en música.
Gran reparto de La Reina Brava en Chiclana
El reparto, esta formado por Alicia Rodríguez, Rocío Segovia y la propia Ana López Segovia, ofrece una interpretación coral, cargada de ritmo y complicidad.
Las tres actrices alternan personajes, tonos y registros con una naturalidad que mantiene al público en una montaña rusa emocional. Lo mismo se ríe ante una sátira descarnada del poder que se conmueve con un pasaje de belleza lírica.
El resultado es un brillante espectáculo que, como toda buena obra de Las Niñas de Cádiz, se disfruta enormemente.
El argumento es tan sencillo como poderoso pues una reina tiránica, cegada por su propio dominio, gobierna sin límites hasta despertar la venganza de una madre y una hija.
El magnicidio, lejos de resolver el conflicto, desencadena un juicio plagado de hipocresía, con falsos conjuros y un veredicto que condena al olvido.
En esa estructura clásica resuena el eco de tragedias antiguas, pero también la crítica a las estructuras de poder actuales, donde la manipulación y el discurso oficial deforman la verdad.
La escritura de López Segovia —con una gran profesionalidad y maestría en montajes como Lysístrata o Las bingueras de Eurípides— viene a mezclar poesía, humor y política en un equilibrio que se sostiene sobre el dominio del ritmo escénico y del verso.
Cada escena está impregnada del sello gaditano que distingue a la compañía: la ironía punzante, la cadencia del romancero y la celebración colectiva del lenguaje.
Más allá del argumento, La Reina Brava está encuadrada dentro de una tradición teatral donde el carnaval y la tragedia comparten el mismo escenario.
En ese cruce entre lo popular y lo culto, Las Niñas de Cádiz logran actualizar la esencia fundamental del teatro clásico sin perder su raíz contemporánea.
Su propuesta recuerda que el teatro, cuando es honesto, es un espejo donde la sociedad puede mirarse con humor, dolor y lucidez.
Con este montaje, Las Niñas de Cádiz consolidan su posición como una de las compañías más originales y necesarias del panorama teatral español, capaces de convertir la crítica política en arte, el verso en carcajada y la historia en presente. Su teatro genial, como en su tierra, la risa sigue siendo una forma de resistencia.