"La tortilla de camarones no es una tortilla, es una pizza": la frase de una influencer que indigna en las redes
Madre de Tres, que pasa unos días de vacaciones en Cádiz, provocó un aluvión de reacciones tras comparar la tortillita de camarones con una pizza. Las respuestas en redes la llevaron a publicar nuevos vídeos y la conversación terminó derivando hacia el turismo y el problema de la vivienda.
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No hablaba del Levante ni del Poniente, dos de los protagonistas de sus vacaciones en Cádiz, sino de una de las delicias culinarias más famosas de la provincia. "Acabo de descubrir en Andalucía la cosa más buena del mundo: la tortilla de camarones, que no es una tortilla, es una pizza".
La ocurrencia de la influencer Madre de Tres no tardó en saltar de TikTok a otras redes sociales, donde comenzó a acumular respuestas de usuarios gaditanos y andaluces que no compartían la comparación.
Aunque la creadora deja claro que la tortillita le ha encantado, fueron precisamente la comparación con una pizza y, para muchos usuarios, incluso la forma de referirse al plato como "tortilla de camarones" las que acabaron desatando la polémica.
A partir de ahí empezaron a aparecer vídeos de respuesta, primero desde el humor y después con críticas que terminaron llevando la conversación mucho más allá de la gastronomía.
En Cádiz pocos necesitan explicar qué es una tortillita de camarones. Para muchos, incluso el diminutivo forma parte de la identidad del plato. Por eso, la comparación con una pizza fue recibida entre bromas, correcciones y críticas, especialmente porque para muchos usuarios ambos productos apenas comparten que son redondos y pueden comerse con las manos.
La frase comenzó a compartirse rápidamente y varios creadores de contenido respondieron con sus propios vídeos. Algunos lo hicieron desde el humor, mientras que otros aprovecharon para reivindicar uno de los grandes símbolos de la cocina gaditana.
Entre esas respuestas se encuentra la de la creadora con el nick de China, que reprocha a la influencer una mirada excesivamente centralista al presentar como un gran descubrimiento algo que forma parte de la vida cotidiana en Andalucía.
Pero la conversación no se quedó únicamente en la gastronomía. Desde una cuenta del Sindicato de Inquilinas dieron un paso más y aprovecharon la polémica para abrir otro debate: el impacto que determinados contenidos turísticos y algunos perfiles de influencers pueden tener sobre ciudades como Cádiz, donde cada vez resulta más difícil acceder a una vivienda por el auge de los alquileres de corta duración.
La influencer responde y la polémica sigue
Lejos de dejar pasar la polémica, Madre de Tres ha ido respondiendo mediante nuevos vídeos a algunas de las publicaciones que la criticaban, dando todavía más difusión a la conversación.
En uno de ellos explica que utilizó la comparación con una pizza únicamente porque la tortillita se come con las manos y no con intención de restar valor a un plato que, insiste, le pareció "la cosa más buena del mundo".
También responde a quienes relacionan este tipo de contenidos con el problema de la vivienda. La creadora explica que durante su estancia en Cádiz se aloja en un hotel y no en un apartamento turístico, además de consumir en restaurantes, utilizar taxis y desplazarse en autobús, defendiendo que también contribuye a la economía local.
Asimismo, asegura conocer de primera mano este problema porque procede de Cudillero (Asturias), donde, según explica, también hay pescadores que terminan marchándose por las dificultades para encontrar viviendas de alquiler.
Mucho más que una tortillita
Lo que comenzó como una comparación gastronómica terminó convirtiéndose en una conversación mucho más amplia sobre la manera de contar Andalucía desde fuera, el turismo, la presión sobre la vivienda y el papel de los creadores de contenido cuando muestran determinados destinos.
Mientras tanto, Madre de Tres continúa compartiendo vídeos de sus vacaciones en Cádiz, donde también ha bromeado sobre el Levante, el Poniente, el viento que refrescó una de las noches de su estancia. Pero ninguna de esas publicaciones ha generado tanta conversación como aquella frase con la que quiso resumir su descubrimiento gastronómico: "La tortilla de camarones no es una tortilla, es una pizza".


