Vista de un brote de alga invasora bajo el agua.
Alga invasora.

La Universidad de Cádiz da un paso fundamental para frenar el alga invasora que amenaza las costas andaluzas

Un nuevo proyecto aplicará herramientas de biología molecular para mejorar la detección de Rugulopteryx okamurae, comprender su expansión y estudiar posibles usos de su biomasa

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La Universidad de Cádiz (UCA) ha puesto en marcha un ambicioso y útil proyecto científico que busca dar un paso adelante en la lucha contra Rugulopteryx okamurae, la preocupante alga invasora que desde hace años altera los ecosistemas marinos y afecta a la actividad pesquera y al uso turístico de buena parte del litoral andaluz.

La iniciativa pretende desarrollar nuevas herramientas basadas en análisis moleculares que permitan el poder detectar antes la presencia de esta especie, conocer mejor su comportamiento y abrir la puerta a posibles aplicaciones de su biomasa.

El trabajo estará coordinado desde el Instituto de Investigación Vitivinícola y Agroalimentaria (IVAGRO) y contará con la dirección científica de la investigadora Almudena Escobar-Niño, especialista en Microbiología.

El proyecto, denominado RUGULOMICS, empleará tecnologías ómicas, un conjunto de técnicas que permiten analizar de forma detallada la información genética, molecular y funcional de los organismos para comprender cómo se desarrollan y se adaptan al medio.

UCA: herramientas para detectar el alga con mayor rapidez

Uno de los principales objetivos de la investigación será crear una batería de herramientas moleculares que facilite la detección temprana de Rugulopteryx okamurae en el medio marino.

Los investigadores consideran que disponer de métodos más precisos para identificar su presencia puede contribuir a mejorar las estrategias de seguimiento y gestión de una especie cuya expansión ha generado importantes problemas ambientales en las costas del Estrecho y de otras zonas de Andalucía.

El proyecto contempla campañas de muestreo en distintos momentos del año dentro de las Zonas de Especial Conservación del Estrecho y de Punta de Trafalgar, espacios integrados en la Red Natura 2000. La información obtenida permitirá analizar cómo varía el alga en condiciones naturales y conocer mejor los factores que favorecen su adaptación y proliferación.

Durante una primera fase, el equipo obtendrá información mediante la secuenciación del genoma y del transcriptoma de la especie. Además, optimizará técnicas para estudiar sus proteínas mediante espectrometría de masas, con el propósito de identificar características biológicas relacionadas con su capacidad de expansión en los ecosistemas costeros.

La investigación explorará posibles métodos de control biológico

Una segunda etapa del proyecto estará orientada a trasladar esos resultados al ámbito práctico. Entre las líneas previstas figura la búsqueda de biomarcadores proteicos en muestras de agua que permitan detectar la presencia del alga antes de que se produzcan grandes acumulaciones.

Los investigadores también analizarán el denominado holobionte, es decir, el conjunto formado por el alga y los microorganismos que conviven con ella.

El objetivo será identificar posibles agentes con capacidad para contribuir a un futuro control biológico de la especie, una vía que podría complementar otras estrategias de gestión ambiental actualmente disponibles.

Del impacto ambiental a posibles aplicaciones industriales

Además de mejorar el conocimiento científico sobre esta especie invasora, RUGULOMICS estudiará si algunas de las proteínas presentes en el alga pueden tener interés para aplicaciones biotecnológicas.

Para ello se combinarán análisis bioinformáticos con ensayos funcionales en laboratorio destinados a evaluar el potencial de distintos compuestos obtenidos a partir de su biomasa.

La posibilidad de encontrar nuevos usos para el material retirado de las playas supondría una alternativa de aprovechamiento dentro de la economía circular, aunque esta línea de trabajo se encuentra todavía en una fase de investigación y desarrollo.

La iniciativa cuenta con la colaboración de la Fundación Biodiversidad, dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, a través del Programa Pleamar, y está cofinanciada por el Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura (FEMPA).

Según la Universidad de Cádiz, el propósito final es generar conocimiento que permita mejorar la protección de los ecosistemas marinos y disponer de herramientas más eficaces para afrontar uno de los principales desafíos ambientales que afectan actualmente al litoral andaluz.