La Universidad de Cádiz sorprende con un velero autónomo, SalUCA, que compite al más alto nivel
Un velero sin tripulación casi gana en Ibiza: el proyecto que impulsa la Universidad de Cádiz
La Universidad de Cádiz ha presentado este martes en el Campus de Puerto Real el velero autónomo SalUCA, un prototipo desarrollado por alumnado y profesorado que ha logrado el segundo puesto en la Micro Ruta de la Sal, una exigente regata internacional celebrada en Ibiza.
El proyecto, impulsado por el equipo UCAutoSailing con apoyo de Navantia, evidencia el salto de la institución hacia la aplicación práctica de tecnología avanzada en el ámbito marítimo.
El acto, celebrado en el Centro Andaluz Superior de Estudios Marinos (CASEM), ha estado presidido por el rector Casimiro Mantell, junto a representantes institucionales y miembros de las escuelas de ingeniería del campus.
La embarcación, situada en el centro del espacio, ha concentrado la atención como ejemplo de desarrollo tecnológico universitario con proyección real.
Un prototipo autónomo en una competición internacional
SalUCA ha competido en una prueba singular: una regata en la que participan embarcaciones completamente autónomas, sin intervención humana durante el recorrido.
El reto técnico consiste en diseñar un sistema capaz de navegar únicamente con energía eólica, guiado por sensores, algoritmos y sistemas de control.
El rector ha subrayado que el proyecto surge del impulso a las asociaciones estudiantiles y de la oportunidad de participar en este tipo de competiciones tecnológicas.
Según ha explicado, el trabajo ha implicado a la Escuela de Ingeniería Naval y Oceánica, la Escuela de Náutica y la Escuela Superior de Ingeniería, en una colaboración transversal poco habitual en proyectos académicos.
El velero integra sensores como anemómetro, veleta y GPS, además de sistemas de detección del entorno. Estos elementos permiten interpretar las condiciones del viento y calcular de forma autónoma la mejor ruta hasta el destino. Aunque dispone de radiocontrol como respaldo, la navegación se realiza sin intervención directa.
El segundo puesto obtenido en la Micro Ruta de la Sal sitúa al prototipo gaditano entre los más competitivos de la prueba.
La clasificación adquiere relevancia por el nivel técnico de los equipos participantes y por las condiciones variables del entorno marítimo.
UCA: construcción acelerada y decisiones críticas
El desarrollo del velero se ha llevado a cabo en un plazo reducido. El equipo tuvo que replantear el diseño inicial en enero, lo que obligó a iniciar el proyecto desde cero a pocos meses de la competición. Esa decisión marcó el ritmo de trabajo posterior.
Sara Lorca, integrante del equipo, ha explicado que el principal desafío fue construir un casco adecuado que permitiera integrar los sistemas electrónicos ya desarrollados. El nuevo diseño se ejecutó de forma artesanal, utilizando fibra de vidrio y adaptando la estructura a las necesidades técnicas del prototipo.
El proceso completo, desde el rediseño hasta la puesta a punto, se resolvió en apenas dos meses y medio. Durante ese tiempo, el equipo tomó decisiones clave relacionadas con la estabilidad, la distribución de peso y la integración de los sensores.
El resultado es un velero capaz de calcular su rumbo en función de los datos que recibe en tiempo real. El sistema combina programación, electrónica y diseño naval en un único conjunto operativo. La coordinación entre disciplinas ha sido determinante para cumplir los plazos.
Formación práctica y transferencia tecnológica
Más allá del resultado en la competición, la Universidad de Cádiz ha destacado el valor formativo del proyecto. La iniciativa permite a los estudiantes aplicar conocimientos en un entorno real, enfrentándose a problemas técnicos y logísticos que no pueden reproducirse en el aula.
El equipo UCAutoSailing está formado por unas 30 personas, entre alumnado y profesorado de distintas áreas, incluyendo ingeniería, informática y comunicación. Esta diversidad ha permitido abordar el proyecto desde múltiples perspectivas, tanto técnicas como organizativas.
El respaldo de Navantia ha sido clave en el desarrollo del velero. La empresa ha facilitado espacios para la construcción y pruebas, lo que ha permitido avanzar en condiciones cercanas a la realidad operativa. La colaboración refuerza el vínculo entre universidad e industria en sectores estratégicos.
El proyecto se enmarca en líneas de innovación vinculadas a la economía azul, con especial atención a ámbitos como la descarbonización y la energía eólica marina. SalUCA funciona como banco de pruebas para futuras aplicaciones tecnológicas en navegación autónoma.
La presentación del prototipo consolida una línea de trabajo orientada a la transferencia de conocimiento y al desarrollo de tecnología propia. La experiencia acumulada en esta edición servirá de base para nuevas mejoras y futuras participaciones en competiciones internacionales.