Imagen de archivo de Juan Carlos Aragón.

La viuda de Juan Carlos Aragón cuestiona el relato de malos tratos continuados y defiende que el autor “cumplió su condena”

Un comunicado de la Fundación firmado por Luisa Tejonero sostiene que es “incierto” que Paqui Pino sufriera malos tratos durante años y critica lo que considera una “condena perpetua” contra el comparsista

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La Fundación Juan Carlos Aragón ha respondido públicamente a la polémica surgida tras la difusión de la sentencia condenatoria contra el autor carnavalesco y las posteriores decisiones adoptadas por el Ayuntamiento de Cádiz, que ha anunciado la retirada de sus honores y la petición para cambiar el nombre del colegio que actualmente lleva el nombre del comparsista.En un extenso comunicado firmado por su presidenta y viuda de Juan Carlos Aragón, Luisa Tejonero, la entidad defiende la memoria del autor y sostiene que “la condena no debe ser perpetua para quien ya ha cumplido su pena con la ley y la sociedad”.El escrito llega después de varios días marcados por la suspensión de la estrella prevista en el Paseo de la Fama del Carnaval, la difusión de documentos judiciales aportados por la expareja de hecho del autor, Paqui Pino Fernández, y la posterior retirada de reconocimientos públicos anunciada por el Ayuntamiento.

“Es incierto que sufriera malos tratos durante años”

El comunicado va más allá de la defensa del principio de reinserción y cuestiona directamente el relato de malos tratos continuados expuesto públicamente por Paqui Pino Fernández.

“Es absolutamente incierto que Francisca Pino sufriera malos tratos durante los años que la Francisca Pino Fernández asevera que estuvo de relación con Juan Carlos Aragón”, afirma literalmente el documento difundido por la Fundación.

La entidad recuerda que existió una sentencia condenatoria por lesiones, vejaciones leves y amenazas leves, pero sostiene que durante el procedimiento judicial la denunciante manifestó en distintas ocasiones su voluntad de retirar la causa y de que no se ejecutaran determinadas medidas cautelares y penas accesorias.

En ese sentido, el comunicado reproduce fragmentos de resoluciones judiciales en las que, según la Fundación, Paqui Pino expresó su deseo de “cerrar todo este asunto” y manifestó que seguía conviviendo con Juan Carlos Aragón.

La Fundación sostiene que la relación continuó tras la condena

El texto dedica buena parte de su contenido a contextualizar la relación mantenida entre ambos durante los años posteriores a la denuncia y a la sentencia dictada en 2010.

La Fundación asegura que Paqui Pino continuó manteniendo una relación personal con Juan Carlos Aragón durante años y sostiene que ambos siguieron conviviendo incluso después de la condena.

Además, el comunicado hace referencia a mensajes personales enviados por Paqui Pino en años posteriores, así como a su presencia en actuaciones, homenajes y actos relacionados con el autor carnavalesco.

La entidad considera que estos elementos forman parte de la realidad del procedimiento y cuestiona que la difusión pública de la sentencia se produzca “más de quince años después de la condena” y “más de veinte años desde la denuncia”.

Uno de los principales ejes del comunicado es la defensa de que Juan Carlos Aragón cumplió íntegramente la condena impuesta por la Justicia y rehízo posteriormente su vida. “Juan Carlos Aragón no volvió a cometer delito en su vida y la condena no debe ser perpetua para quien ya ha cumplido su pena con la ley y la sociedad”, señala el escrito.

La Fundación insiste además en que el autor no tenía antecedentes penales y rechaza que pueda afirmarse que existieran condenas relacionadas con varias mujeres. El texto sostiene que el cumplimiento de la pena debe ir acompañado del principio de reinserción social y critica que determinados sectores actúen “como si la pena debiera ser eterna”.

En los últimos apartados del comunicado, la Fundación introduce incluso el concepto latino de “damnatio memoriae”, utilizado históricamente para describir intentos deliberados de borrar públicamente el recuerdo de una persona.

La entidad considera que existe una diferencia entre analizar hechos desde una perspectiva histórica o jurídica y convertir a alguien en objeto de “escarnio”, “humillación” o “señalamiento constante”.

“No es lo mismo analizar unos hechos con rigor histórico o jurídico que alimentar un señalamiento constante basado en el escarnio, la humillación o la explotación mediática”, afirma el texto.

La Fundación sostiene además que el paso del tiempo también debe tenerse en cuenta y recuerda que han transcurrido más de veinte años desde los hechos investigados y más de quince desde la condena.

“La pena teóricamente tiene fin; la anulación total y perpetua de la persona, no”, concluye el comunicado firmado por Luisa Tejonero como presidenta de la Fundación Juan Carlos Aragón.

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