Las orcas cambian su comportamiento en el Estrecho y hay una consecuencia inesperada para los navegantes
Las interacciones entre orcas y embarcaciones caen en el Estrecho, pero las autoridades mantienen las zonas de riesgo
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Las interacciones entre orcas, embarcaciones, el Estrecho de Gibraltar, el Golfo de Cádiz y el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) continúan una tendencia descendente tras varios años marcados por incidentes que afectaron especialmente a veleros.
Los registros más recientes apuntan a una reducción significativa de estos encuentros respecto a campañas anteriores, aunque las administraciones insisten en que los navegantes no deben relajar las medidas de prevención durante los meses en los que la presencia de estos animales es más habitual.
La evolución de los datos confirma un cambio respecto a los veranos en los que las interacciones entre cetáceos y embarcaciones generaron una notable preocupación entre el sector náutico.
Según la información difundida por las autoridades competentes, la disminución de los casos coincide con una mayor aplicación de las recomendaciones oficiales y con una mejor planificación de las rutas de navegación en las áreas donde suelen concentrarse las orcas.
El descenso de los encuentros en el Estrecho consolida una tendencia iniciada hace dos años
Los datos recopilados por los organismos responsables muestran que el número de interacciones registradas ha ido reduciéndose de forma progresiva.
Esta evolución afecta especialmente al área comprendida entre el Golfo de Cádiz y el Estrecho de Gibraltar, uno de los principales puntos de paso de la población de orca ibérica durante la migración del atún rojo.
Los expertos que participan en el seguimiento científico consideran que la combinación de campañas informativas, la delimitación de zonas de mayor probabilidad de presencia y el cumplimiento de las recomendaciones por parte de los navegantes ha contribuido a disminuir los incidentes registrados durante las últimas temporadas.
Pese a esta evolución favorable, los responsables del seguimiento recuerdan que el objetivo no es únicamente reducir el número de encuentros, sino evitar que se produzcan cuando sea posible mediante una planificación adecuada de la navegación.
Las recomendaciones siguen vigentes para embarcaciones de recreo y veleros
Las administraciones mantienen sin cambios las pautas dirigidas a quienes navegan por estas aguas entre la primavera y el otoño, periodo en el que aumenta la probabilidad de presencia de orcas siguiendo los movimientos del atún rojo.
Entre las principales recomendaciones figura evitar, cuando sea posible, las zonas identificadas como de mayor riesgo, navegar lo más próximo a la costa dentro de los límites de seguridad y no detener la embarcación en caso de interacción.
También se aconseja dirigirse hacia aguas menos profundas y evitar cualquier maniobra o dispositivo que pueda causar molestias o daños a los animales, ya que se trata de una especie protegida.
Las autoridades recuerdan igualmente la importancia de comunicar cualquier avistamiento o interacción a Salvamento Marítimo mediante los canales establecidos.
Si las condiciones lo permiten y no supone un riesgo para la tripulación, las fotografías de los ejemplares pueden resultar útiles para los programas científicos de identificación y seguimiento de la población.
Los científicos descartan un comportamiento agresivo hacia las personas
Uno de los mensajes que más insisten en trasladar los especialistas es que estos episodios no deben interpretarse como ataques deliberados contra seres humanos.
Las comisiones científicas que analizan este fenómeno sostienen que las interacciones observadas no responden a un comportamiento agresivo, sino que se relacionan con conductas sociales o de exploración desarrolladas por determinados ejemplares de esta población de orcas.
Esta interpretación ha llevado a reforzar las medidas preventivas centradas en modificar la navegación de las embarcaciones, en lugar de intervenir sobre los animales.
Cabe decir que se mantiene la vigilancia en las zonas de mayor concentración de cetáceos y continúan las campañas de información dirigidas a clubes náuticos, puertos deportivos y navegantes para minimizar el riesgo durante los meses de mayor actividad en el Estrecho y el Golfo de Cádiz.