Torre de vigilancia pintada en azul y celeste en la playa de La Caleta.
Torre de vigilancia en La Caleta (Fotografía: Eulogio García).

Las playas de Cádiz siguen bajo vigilancia este 13 de agosto: atención a las corrientes de resaca

La situación continúa este 13 de agosto en la costa occidental de la provincia, con especial atención en playas abiertas como La Barrosa, Camposoto y el litoral de Cádiz capital ante la posibilidad de corrientes de resaca

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Las playas de Cádiz mantienen este jueves 13 de agosto la atención puesta en el estado del mar. El episodio de mar de fondo procedente del oeste continúa afectando al litoral atlántico, por lo que la precaución sigue siendo especialmente importante en la costa occidental de la provincia y en playas abiertas como La Barrosa, en Chiclana; Camposoto, en San Fernando, y las de Cádiz capital.

El principal peligro para los bañistas no está necesariamente en el tamaño de las olas, sino en las corrientes de resaca que pueden formarse cerca de la orilla.

La situación se mantiene así en términos similares a la jornada del miércoles, cuando la Agencia de Emergencias de Andalucía llamó a extremar la prudencia por un episodio que también afecta a sectores del litoral de Huelva.

La recomendación fundamental sigue siendo comprobar la bandera de cada playa y atender en todo momento las indicaciones de los servicios de salvamento.

La Barrosa, Camposoto y Cádiz, entre las playas donde conviene extremar la atención

Toda la costa occidental gaditana requiere especial vigilancia, sobre todo en arenales abiertos y expuestos directamente al Atlántico. Es el caso de La Barrosa, Camposoto y las playas de la capital, donde las características de la costa hacen especialmente importante observar las condiciones concretas antes de entrar en el agua.

El fenómeno está asociado a un mar de fondo de componente oeste. Durante el episodio, el oleaje puede superar el metro y presentar periodos largos, una circunstancia relevante porque la energía que alcanza la costa no siempre resulta evidente para quien observa el mar desde la arena.

A ello se suma el efecto de las mareas vivas. La combinación de ambos factores puede favorecer corrientes de retorno capaces de arrastrar hacia mar abierto a un bañista en poco tiempo.

Por ese motivo, una playa aparentemente practicable puede presentar zonas peligrosas. La bandera y las instrucciones de los socorristas son las referencias que deben tenerse en cuenta para decidir si se entra o no al agua.

El riesgo que puede pasar desapercibido desde la orilla

Las corrientes de resaca se producen cuando el agua acumulada junto a la costa encuentra un canal por el que regresar hacia mar abierto. Ese flujo puede adquirir suficiente intensidad para desplazar a una persona y alejarla rápidamente de la zona en la que hace pie.

El peligro aumenta porque no siempre viene acompañado de un aspecto especialmente adverso del mar. Un oleaje que desde fuera parece asumible puede esconder movimientos de agua difíciles de superar incluso para personas acostumbradas a nadar.

La precaución debe ser mayor con menores, personas de edad avanzada, bañistas con poca experiencia y usuarios con movilidad reducida. También resulta aconsejable evitar espigones, escolleras y otros puntos expuestos, además de extremar el cuidado con colchonetas y elementos flotantes que puedan ser desplazados mar adentro.

Con bandera roja el baño está prohibido. La amarilla permite entrar al agua, pero exige precaución y atender las indicaciones del dispositivo de vigilancia. En playas sin servicio de socorrismo, la prudencia debe ser todavía mayor mientras persistan estas condiciones.

Qué hacer si la corriente comienza a arrastrar mar adentro

Una de las decisiones más importantes ante una corriente de resaca es evitar nadar directamente contra ella. Intentar regresar a la orilla enfrentándose al flujo puede provocar agotamiento en pocos minutos y reducir la capacidad de reacción del bañista.

La recomendación es conservar la calma, mantenerse a flote y tratar de desplazarse en paralelo a la costa hasta abandonar el canal de retorno. Una vez fuera de la corriente, será más fácil dirigirse progresivamente hacia tierra. Si no es posible salir, conviene reservar fuerzas y pedir auxilio levantando un brazo.

Si es otra persona la que está siendo arrastrada, lanzarse al agua sin preparación puede convertir un incidente en una emergencia con más víctimas.

Lo indicado es alertar al 112, señalar con la mayor precisión posible el lugar, mantener localizado al bañista y facilitar, desde una posición segura si resulta posible, algún elemento que le permita mantenerse a flote.

Este jueves, por tanto, la atención continúa concentrándose en el litoral atlántico y especialmente en los grandes arenales abiertos de la costa occidental gaditana. Antes de bañarse en La Barrosa, Camposoto, Cádiz capital o cualquier otra playa afectada, el estado de la bandera y las indicaciones de los socorristas deben prevalecer sobre la apariencia que presente el mar desde la orilla.