"Le disparó a sangre fría en el sofá", once años de cárcel por el asesinato de Eva Aza en El Puerto
Condenado a once años de prisión por el asesinato de Eva Aza en El Puerto
La Audiencia de Cádiz ha condenado a once años de cárcel a José Carlos D.M. por el asesinato de su pareja, la enfermera Eva Aza, ocurrido en enero de 2023 en la urbanización Bahía Sherry de Valdelagrana.
El tribunal del jurado consideró probado que el acusado le disparó en la cabeza a corta distancia mientras la víctima se encontraba sentada en el sofá de su vivienda.
El crimen de Eva Aza ocurrido en El Puerto de Santa María en enero de 2023 ha quedado definitivamente marcado por la sentencia que condena a once años de prisión a José Carlos D.M. como responsable de su muerte.
El fallo dictado por la magistrada María Oliva Morillo Ballesteros presidenta del tribunal del jurado de la Audiencia de Cádiz considera probado que el acusado disparó a su pareja a corta distancia mientras ella se encontraba sentada en el sofá del domicilio que él ocupaba en la urbanización Bahía Sherry de Valdelagrana.
La resolución judicial recoge que el ataque se produjo de forma sorpresiva cuando la víctima no tenía posibilidad alguna de defenderse, lo que llevó al jurado popular a considerar que existió alevosía en el asesinato. "Le disparó a sangre fría en el sofá" se indicó al respecto.
Pero la pena finalmente impuesta quedó muy por debajo de los veinticinco años solicitados por la Fiscalía y por la acusación particular ejercida por la familia de la víctima.
El motivo fue la apreciación de tres atenuantes por parte del jurado: la confesión del acusado, la reparación parcial del daño causado y su situación de drogodependencia.
Según los hechos declarados probados, José Carlos y Eva Aza se habían conocido tiempo atrás en un centro de rehabilitación de drogodependencias en Jerez.
La relación sentimental entre ambos se prolongó alrededor de un año, aunque no convivían ni tenían hijos en común.
Noche del asesinato en Eva Aza
La noche del siete de enero de 2023 estuvieron consumiendo alcohol, cocaína y MDMA junto a un amigo de la víctima, José Antonio Gatica. Tras varias horas de consumo regresaron al domicilio del acusado en Valdelagrana alrededor de las dos y media de la madrugada.
Allí se produjo una discusión cuando el procesado reprochó a Gatica haberle quitado cocaína. La tensión derivó en un enfrentamiento verbal con Eva, tras el cual el amigo abandonó la vivienda.
Poco después y según el relato recogido en la sentencia, José Carlos sacó un revólver de la marca Llama que poseía sin licencia y disparó directamente contra la cabeza de Eva Aza.
El impacto causó un traumatismo craneoencefálico abierto que destruyó centros nerviosos vitales, provocando su muerte inmediata.
Tras efectuar el disparo, el propio acusado telefoneó al amigo que había salido del piso y le pidió que avisara a la Policía.
Minutos más tarde fue localizado y detenido en la avenida Río San Pedro con el arma todavía en su poder.
En dependencias policiales manifestó de forma reiterada su arrepentimiento y llegó a exclamar que había matado a la mujer de su vida. Durante el juicio reconoció los hechos y pidió perdón a la familia de la víctima.
La sentencia también tiene en cuenta que el acusado vendió su vivienda y consignó 176.000 euros para tratar de compensar el daño causado, aunque la indemnización total fijada por el tribunal supera los 454.000 euros más intereses.
José Carlos permanece en prisión provisional desde el día posterior al crimen y el fallo establece que esta medida se mantenga al menos hasta julio de 2028, mientras la sentencia no sea firme.
Además, el condenado afronta otro procedimiento penal pendiente en la Audiencia de Cádiz por un presunto intento de homicidio contra vecinos y un agente de Policía Nacional ocurrido horas después del asesinato.
La Fiscalía sostiene que utilizó el mismo revólver para disparar contra una vivienda y posteriormente apuntó a un policía, aunque el arma estaba descargada en ese momento.
Ese caso aún debe ser juzgado y podría añadir nuevas penas a la condena ya impuesta por la muerte de Eva Aza en El Puerto, un crimen que sigue marcando a su familia y al entorno cercano de la víctima.