Imagen del vídeo en el que se observa a los capitanes del Cádiz CF conversando con Brigadas Amarillas.
Imagen del vídeo en el que se observa a los capitanes del Cádiz CF conversando con Brigadas Amarillas.

Los capitanes del Cádiz CF dan la cara ante Brigadas Amarillas y asumen la crisis: “No estamos a la altura”

Tras el 0-2 ante la Real Sociedad B, Álex, Suso e Iza bajaron al Fondo Sur para escuchar a Brigadas Amarillas y después comparecieron en sala de prensa

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El 0-2 ante la Real Sociedad B no se quedó solo en una derrota. Fue una noche convulsa en el Nuevo Mirandilla, con pitos, gritos y una escena poco habitual en el Cádiz CF esta temporada: los capitanes bajaron al césped para hablar, o más bien para escuchar, a Brigadas Amarillas, el grupo de animación más antiguo del club.

Cinco partidos perdidos de los seis últimso y un solo punto de los 18 en juego han acabado con la paciencia del cadismo que criticó con sus gritos a todo y a todos en el club: desde jugadores al entrenadador, pasando por el presidente y el director deportivo.

El final del partido dejó un conato de bronca en la grada, aunque el segundo gol ya había provocado que parte del estadio se marchara antes de tiempo. La megafonía lanzó el “Me han dicho el amarillo”, que amortiguó algo el ruido, pero el enfado siguió instalado en el ambiente.

En ese contexto, volvió a aparecer un reproche que ya venía creciendo en los últimos encuentros: la distancia entre el equipo y el Fondo Sur. No han sido pocos los partidos en los que apenas se acercan futbolistas a saludar a Brigadas, y tras el choque ante la Real B la grada les recriminó ese gesto de desconexión.

Los primeros en aproximarse fueron Moussa Diakité y De la Rosa, de forma tímida y desde lejos. El onubense lo hizo con un lenguaje corporal evidente, pidiendo perdón tras su fallo en la ocasión más clara del Cádiz. Poco después se sumaron Álvaro García Pascual y, ya en cadena, Dawda, Joaquín y Dómina. La escena cambió cuando apareció Álex Fernández: el capitán se dirigió con decisión hacia la base del Fondo Sur y tras él acudieron otros dos capitanes, Suso e Iza.

Los tres hablaron a pie de césped con Brigadas. Como reconocería después Álex, fue “más bien para escuchar”. Una conversación breve pero significativa en una noche en la que el Cádiz fue juzgado deportivamente por su grada.

Después de que los capitanes estuvieran con los aficionados, a pie de césped se vio otra imagen reveladora: Juan Cala, director deportivo, fue despidiendo a los futbolistas uno por uno en el acceso al túnel, dándoles la mano según iban entrando a vestuarios.

Rueda de prensa inesperada: Álex y Suso, al frente

Minutos después, y de forma casi sorprendente, los dos primeros capitanes, Suso y Álex Fernández, comparecieron en sala de prensa. Un gesto poco frecuente que subrayó la gravedad del momento. Álex no esquivó la situación: “Estamos bastante mal, bastante hundidos después de este partido, pero eso significa que nos duele y que queremos darle la vuelta. Nada de lo que podamos decir va a alegrar a nadie. Esto trata de resultados”.

El capitán dejó un aviso que dibuja el nuevo escenario del Cádiz: “En una semana tenemos un partido que ya nos jugamos por no meternos abajo de lleno. Es una pena, porque el partido no lo hemos tenido controlado en ningún momento. El grupo trabaja muy bien, pero no nos está acompañando lo que cuenta: los resultados”.

Suso habló de un equipo “a tirones” y de una plantilla que, en su opinión, debe asumir la realidad sin buscar excusas: “En el momento que nos demos cuenta de que aquí no hay nadie del Balón de Oro, que agachemos la cabeza y trabajemos más, antes vamos a salir”. El gaditano también insistió en la necesidad de “personalidad, ambición y ganas” para romper una dinámica que ya pesa en lo futbolístico y en lo mental.

Cuestionados por la conversación con Brigadas, Álex fue claro: “Asumir lo que nos digan es lo que nos toca ahora. Aceptar totalmente todo. Hemos hablado con educación, pero más que hablar hemos escuchado. Están enfadadísimos y lo vemos súper normal. Llevamos seis jornadas sin ganar, cinco derrotas. No estamos a la altura de lo que demanda este club y esta afición”.

Los capitanes también aceptaron el diagnóstico que ya se instala en el entorno: no es solo una cuestión de actitud. Es una cuestión de fútbol. “Cuando no ganas falta de todo”, resumió Suso, que incluso reconoció que ahora mismo al equipo le falta “con pelota, sin pelota, ambición, personalidad”.

En lo personal, Álex asumió su rol secundario y reivindicó su papel dentro del vestuario: “Me está tocando un rol bastante secundario, pero tal y como está la situación, me toca empujar y ayudar, sobre todo a los chicos más jóvenes. Siempre preparado para cuando llegue el momento”.

La rueda de prensa se cerró con una frase que define el giro de objetivos. Ya no se habla de zona alta, ni siquiera de playoff. “Tenemos que cambiar muchísimo si queremos por lo menos una permanencia tranquila, porque a día de hoy estamos de lleno en una pelea que no queríamos ninguna”, zanjó Álex.

El Cádiz, tocado por la derrota y por una grada al límite, dejó una imagen final inequívoca: los futbolistas dieron la cara en el césped y también ante los micrófonos. El problema es el que ellos mismos señalaron: en Segunda División, si los resultados no llegan, todo lo demás vale de poco.