Niños y niñas en un colegio, es de etapa infantil.
Los colegios comienzan sus clases.

Los niños de Cádiz tienen claro qué cambiarían de sus colegios y algunas peticiones sorprenden

Los alumnos de Cádiz ponen deberes al nuevo curso: más sombra, menos tareas y colegios mejor preparados

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La vuelta a las aulas llega cargada de horarios, madrugones y reencuentros, pero también de peticiones muy concretas. Alumnos de Cádiz, El Puerto, Chiclana y Puerto Real afrontan el curso 2026-2027 con una particular lista de deseos: más sombra, menos tareas, mejores explicaciones y unas instalaciones adaptadas a su día a día.

Vistas desde el pupitre, algunas necesidades son tan básicas como disponer de un patio protegido del sol o poder sentarse en una silla sin que sus remaches enganchen el pelo.

El calor y los patios centran buena parte de las peticiones

Entre los estudiantes consultados en la capital gaditana se repite una reclamación: disponer de más sombra durante el recreo. León, Claudia y Sandro, de entre 9 y 11 años, estudian en un centro cuyo patio se encuentra en la azotea y echan de menos espacios protegidos del sol e incluso árboles.

La climatización también aparece entre sus preocupaciones. Sandro celebra que este año se haya instalado aire acondicionado, aunque incorpora otra petición relacionada con la accesibilidad: contar con un ascensor para quienes tengan dificultades para utilizar las escaleras.

El problema del calor reaparece en la experiencia de María, que este curso deja el colegio Reyes Católicos para comenzar primero de ESO en el instituto Drago.

La alumna recuerda que el equipo de aire acondicionado de su antigua clase acabó fuera de servicio después de soltar agua hacia el aula inferior, donde había una zona con enchufes.

Su deseo es que los sistemas de climatización puedan utilizarse con normalidad, especialmente en septiembre y en las últimas semanas del curso.

Las instalaciones también preocupan a Gerardo, alumno de sexto de Primaria del colegio público Serafina Andrades de Chiclana.

Considera insuficiente el espacio del recreo para practicar deportes, ya que las pistas de fútbol y baloncesto se cruzan, y señala tanto la falta de sombra como el estado del pavimento.

Cádiz: menos deberes y más tiempo para aprender de otra manera

Las peticiones no terminan en los edificios. Daniel Leal, de 11 años, plantea una cuestión reconocible para muchas familias: que cada profesor tenga presente la carga de trabajo procedente del resto de asignaturas. Su petición es reducir los deberes que los alumnos tienen que completar después de la jornada escolar.

Adriana Conejero, alumna de 10 años de La Salle Buen Consejo de Puerto Real, comparte esa preocupación. Este año comienza sexto de Primaria y quiere que su esfuerzo tenga recompensa, pero también reclama explicaciones claras y una cantidad de tareas compatible con las actividades extraescolares. En su caso practica baloncesto y escalada.

Otros alumnos piden clases menos monótonas. Claudia considera algunas asignaturas más aburridas que difíciles y reclama docentes más cercanos, mientras Sandro cree que determinados contenidos deberían explicarse con mayor profundidad.

El recreo también entra en la lista. Algunos estudiantes consideran excesivo encadenar tantas horas de clase y plantean disponer de más tiempo de descanso y material para jugar.

A ello suman más excursiones y actividades que permitan aprender fuera de los libros.

Desde unas sillas incómodas hasta aulas con más espacio

Las necesidades que detectan los niños no siempre coinciden con los grandes debates educativos. Andrea, alumna de Primaria del colegio Espíritu Santo de El Puerto, señala un problema mucho más cotidiano: los remaches de algunas sillas se enganchan en el pelo. También pide más espacio bajo el pupitre para guardar sus pertenencias.

En Chiclana, Gerardo amplía la lista con cuestiones estructurales. Describe aulas pequeñas para realizar determinadas actividades y un gimnasio cuyo espacio se comparte con un teatro, escenario y otras dependencias.

También recuerda que durante el curso pasado entraba agua de lluvia por una esquina del techo de su clase y espera encontrar las instalaciones en mejores condiciones.

Incluso la biblioteca tiene margen de mejora desde la perspectiva infantil. Claudia valora el espacio de su colegio, pero echa en falta poder llevar libros a casa y disponer de títulos que conecten mejor con los gustos de los alumnos.

Son peticiones diferentes, pero dibujan prioridades muy concretas para el nuevo curso: estudiar sin pasar calor, contar con espacios seguros, disponer de tiempo para descansar y afrontar una carga académica asumible.

Entre tanto los centros recuperan su actividad, los alumnos regresan con su propia evaluación de aquello que ocurre cada día entre aulas, patios, pupitres y recreos.