Los pescadores de Sanlúcar logran lo que parecía imposible, vuelven al mar tras el acuerdo con el Ministerio
Los pescadores de Sanlúcar retoman la faena tras el acuerdo con el Ministerio que adapta la normativa europea a la pesca artesanal
La flota pesquera de Sanlúcar de Barrameda volvieron a la actividad tras varios días de inactividad provocada por el desacuerdo con el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación sobre la aplicación del nuevo Reglamento de Control Pesquero de la Unión Europea.
El pacto alcanzado entre ambas partes permitirá que las nuevas exigencias europeas se adapten a las condiciones de carácter específico de la pesca artesanal de bajura, garantizando la viabilidad del sector y la continuidad de cientos de empleos en la localidad gaditana.
La Cofradía de Pescadores de Sanlúcar ha confirmado que el acuerdo introduce una serie de medidas de flexibilización que alivian, en cierto modo, la carga burocrática y operativa que el reglamento imponía a los pescadores.
En total, la flota local está compuesta por 142 embarcaciones y más de 600 marineros, muchos de ellos con una gran tradición familiar en el oficio y dependientes directamente de la actividad diaria en el mar.
Entre las principales modificaciones acordadas se encuentra la eliminación de la obligación de realizar los preavisos de llegada a puerto con cuatro horas de antelación, que era una exigencia considerada inasumible por los armadores.
A partir de ahora, esos avisos podrán realizarse una vez que las embarcaciones finalicen su jornada laboral y se dirijan al muelle, una medida que reconoce la naturaleza cambiante y dinámica de la pesca artesanal.
Igualmente el registro de capturas se llevará a cabo desde el kilo cero, en forma de estimaciones aproximadas, permitiéndose un margen de error del 20% sin que tenga sanción.
A efectos de inspección, se valorará el resultado final de la marea, es decir, los datos declarados en el momento del desembarque en el puerto, evitando así las penalizaciones por diferencias mínimas entre la estimación inicial y el peso final de las capturas.
La Cofradía había advertido durante las últimas semanas que la aplicación literal del reglamento europeo era “técnica y operativamente inasumible” para las pequeñas flotas de bajura.
Según explicaron desde la Cofradía, sus embarcaciones carecen de los medios tecnológicos y la capacidad logística que sí poseen los grandes buques industriales, lo que hacía inviable el cumplimiento estricto de todas las exigencias administrativas.
Este enorme malestar fue compartido por otros puertos andaluces y nacionales, que también se sumaron a las protestas del sector.
Motivo de la huelga y repercusión económica y social
La huelga de los pescadores sanluqueños surgió como respuesta directa a la rigidez con la que el Ministerio pretendía la aplicación del Reglamento de Control Pesquero europeo, sobre todo en lo referente a los plazos de comunicación, el control telemático y el registro digital de capturas.
El sector consideraba que estas medidas, diseñadas para flotas de gran escala, no tenían en cuenta las enormes particularidades de la pesca de bajura, caracterizada por faenas cortas, márgenes reducidos y una fuerte dependencia de las condiciones meteorológicas.
Durante los días de paro, el puerto de Bonanza —que es uno de los más importantes en volumen de desembarcos de la costa noroeste gaditana— permaneció prácticamente paralizado.
Esta situación generó un descenso notable en la oferta de pescado fresco en los mercados locales, afectando e forma muy abrupta tanto a las lonjas como a los comercios y restaurantes de la zona, que dependen directamente del producto capturado por los pescadores sanluqueños.
La repercusión económica fue inmediata puesto que los precios del marisco y de especies como la acedía, el langostino o el choco aumentaron ante la escasez de producto, mientras que los trabajadores del mar veían reducidos sus ingresos diarios.
Para muchos de ellos, la actividad pesquera no solo representa un sustento económico, es -indudablemente- también un elemento de identidad cultural y patrimonio local, profundamente arraigado en Sanlúcar.
El acuerdo alcanzado con el Ministerio supone, por tanto, un alivio para el sector y una victoria para la pesca artesanal frente a la normativa europea, que en muchas ocasiones no distingue entre los grandes buques industriales y las pequeñas embarcaciones costeras.
Con esta solución, los marineros sanluqueños pueden volver al mar con más tranquilidad sabiendo que su modo de vida ha sido reconocido y protegido, mientras las administraciones avanzan hacia un equilibrio entre el control sostenible de los recursos pesqueros y la supervivencia de las comunidades costeras tradicionales.